Esa tarde la tenía ocupada, pero la petición vino con tal tono de urgencia que no me pude negar y los planes con mi esposa tuvieron que esperar.
La conferencia era el Jueves y estuve preparando mi discurso desde el viernes anterior. Quería que todo saliera a la perfección; escogí cada una de mis palabras con cuidado en demasía, me aseguré de darle un ritmo animado a la plática, mantenerlos despiertos, atentos e interesados. Hasta donde sabía, estos niños estaban muy bien educados: Estaban en la mejor de las escuelas, donde sus travesuras infantiles habían de interrumpirse de 8 a 2 y su atención no podía desviarse de sus estudios. Su reputación los precedía y yo estaba seguro de que notarían todos los detalles que estaba cuidando al escribir. Apreciarían toda la información que me estaba dedicando a encontrar de tan diversas fuentes y al final recibiría al menos un escandaloso y cálido aplauso de felicitación y entendimiento.
Ensayé una y otra vez con distintas audiencias: mis colegas, mis amigos, mi esposa que a regañadientes había aceptado que cancelara nuestros planes para nuestro quinto aniversario nupcial. Alteré el discurso incontables veces basándome en lo que me decían mis audiencias y en lo que yo mismo notaba. Alcancé una perfección en la retórica que hasta a mí me sorprendió. Los temas fluian suavemente, las transiciones eran imperceptibles, la información y los pensamientos, así como las conclusiones estaban impecables. Todo estaba bien.
En el tema de mi esposa también me tomé mi tiempo. Cambié destinos, reservaciones, transporte, fechas, amores. Siempre estuvo presente en mi mente y cada minuto que pasaba preparando esta conferencia me pesaba como yunque atado al cuello. Ella entendía, o decía entender, pero eso no era excusa para descuidarla de manera alguna y no lo hice. Todo estaba listo para el viernes por la noche, un día más tarde de lo debido, pero sabía que podría compensarla.
Hasta el miércoles había estado pensando en el Jueves. Llegó el jueves y mi mente se llenó de viernes. Me subí al auto y en cinco minutos estaba en la escuela preparándome en el auditorio para dar mi tan bien preparada y por demás interesante conferencia. Todo estaba listo y a la hora indicada, como Kant en sus buenos tiempos, comenzaron a entrar los niños ordenados, en silencio absoluto, con ciertos dejos de interés en sus miradas. Se sentaron y comencé mi plática.
El tema lo manejaba a la perfección y con tanta preparación no tuve problema alguno para dominar miedos irracionales. Estuve divertido, interesante, ágil, perfecto. La dicción no era mi fuerte pero esta vez excedí mis propias expectativas; hablé fuerte, clara y confiadamente. Mi plática había salido exactamente como la había planeado; en ningún momento noté que alguno de los niños desviara su mirada de mí. Estaban atentos y esforzándose por seguirme el paso, aparentemente lográndolo.
Para el final de la conferencia les agradecí su atención e hice un ademán siguiendo mis palabras. Entonces un gesto familiar; un símbolo en un lenguaje extraño que en mi niñez tan fluidamente utilicé con mi hermana todos los días de nuestras vidas hasta que ella murió, siendo yo aún un niño. Ese símbolo que indudablemente significaba aplauso, apreciación, felicitación y entendimiento. Todos los niños, en perpetuo silencio, levantaron sus manos abiertas y comenzaron a girarlas de un lado al otro y de vuelta.
Aún tengo mis planes con mi esposa y espero que ésos salgan mejor.
viernes, diciembre 12, 2008
domingo, noviembre 23, 2008
Carta de una madre preocupada
Una de mis alumnas de tercero llega un día y me explica la terrible historia de su tarde anterior. La historia está resumida en la siguiente carta que me mandó su madre:
"
Buenas Tardes!!
Profesor Darío
Cinthya comenzó el ejercicio que tenía de tarea, tuvo una duda y le pidió a su papá le explicara pero la confundió más.
Agradecería su comprención y que me hiciera favor de volverle a explicar.
Atte. Sra Asdf Qwerty
Firma
"
Cinthya me dijo que le preguntó a su papá una duda minúscula y éste se soltó explicándole algo que ella sabía que estaba mal. El papá entonces procedió a responder todos los ejercicios de la tarea. Ella, no atreviéndose a mandarlo a volar, simplemente se resignó. Me entregó la tarea y me dijo "creo que está todo mal... ahí me dice". Vi la tarea y efectivamente estaba todo mal, jaja.
Después me entregó la carta de la mamá y me reí muho. "Me la puedo quedar?" -pregunté. "Eh? Para qué?" -contestó. "Es que está muy graciosa". "Jajaja, ok, toda suya".
"
Buenas Tardes!!
Profesor Darío
Cinthya comenzó el ejercicio que tenía de tarea, tuvo una duda y le pidió a su papá le explicara pero la confundió más.
Agradecería su comprención y que me hiciera favor de volverle a explicar.
Atte. Sra Asdf Qwerty
Firma
"
Cinthya me dijo que le preguntó a su papá una duda minúscula y éste se soltó explicándole algo que ella sabía que estaba mal. El papá entonces procedió a responder todos los ejercicios de la tarea. Ella, no atreviéndose a mandarlo a volar, simplemente se resignó. Me entregó la tarea y me dijo "creo que está todo mal... ahí me dice". Vi la tarea y efectivamente estaba todo mal, jaja.
Después me entregó la carta de la mamá y me reí muho. "Me la puedo quedar?" -pregunté. "Eh? Para qué?" -contestó. "Es que está muy graciosa". "Jajaja, ok, toda suya".
lunes, noviembre 10, 2008
Del propósito de las cosas.
En nuestro eterno afán de encontrarle un sentido a la vida hacemos muchas cosas. Tenemos metas, aspiraciones, planes, perros obesos, gatos llamados Luis y un gusto desmesurado por el mañana. Todo esto para llenar un vacío que se nos forma en el estómago el día en el que nos levantamos con la convicción de ser mejores.
Y es curioso que nos demos el lujo de llenar el vacío de hoy con la esperanza de que el vacío se habrá ido mañana, tan solo porque hoy tenemos esa esperanza. Y claro, la esperanza es algo bueno, y las cosas buenas nunca mueren, o algo menos eso dijo Andy Dufresne. Yo, por otro lado, sí morí. Conclusión: no debí ser bueno.
Pero eso de ser bueno es algo más allá de mi comprensión. A veces me siento sobre una calabaza y me pongo a pensar que podría ser yo la persona más estúpida del planeta entero, no comprendiendo un concepto tan sencillo como Ser Bueno. Pero no, el ser bueno no se puede separar de una utilidad ulterior de la vida. Sólo puedes ser bueno si existe un propósito en la vida hacia el cual puedas ser bueno. O malo. No puedes ser bueno ni malo a menos que conozcas el propósito de la vida y, curiosamente, mucha gente toma el ser bueno o malo como el propósito en la vida. Pero no, los eigenvalores no están disociados de los eigenvectores.
Dicen por ahí que el conocimiento no tiene utilidad sin un propósito, pero si la utilidad en sí es un propósito, esa frase se puede reescribir como "El conocimiento no tiene propósito sin un propósito". Y claro, un auto no puede volar si no puede volar, y para poder volar debe poder volar. Esto lo concluimos (muy a mi pesar) en la preparatoria y hasta la fecha, de nuevo muy a mi pesar, me sigue pareciendo un hecho inamovible de la vida, pero que no aporta nada ni al conocimiento sobre la vida ni al propósito de ésta.
Y entonces se divide a la vida en dos rubros: el conocimiento y el propósito. Supongamos que son ortogonales y forman la base de la vida misma. Sin conocimiento, sólo te puedes mover en el eje del propósito; sin propósito sólo te puedes mover en el eje del conocimiento. En cualquiera de los dos casos, existe una zona que está fuera de tu alcance. Debemos tener acceso tanto al conocimiento como al propósito para poder pasearnos felices por la vida. Aunque claro, pasearnos felices por la vida es un propósito y, por ello, todo se devuelve a lo mismo. Necesitamos propósito para tener propósito.
Cuál es, entonces, el propósito del propósito? Si estamos tan aferrados en encontrar el propósito de la vida, debemos preguntarnos qué haremos una vez que lo encontremos, en el supuesto de que suceda. Para qué lo queremos? Por qué queremos saber el propósito de la vida? Amor al conocimiento? Entonces, aún cuando se puede pensar que el propósito existe independiente del conocimiento -como muchas personas parecen pensar, el único propósito del propósito es el conocimiento. Quizá no el único, pero sí el último (as in ultimate). El conocimiento, por otro lado, no requiere del propósito. Prueba de ello es cualquier departamento de Teoría de Cuerdas en cualquier universidad. El conocimiento es la fracción que ya no se puede simplificar. Es aquéllo que no requiere de nada más para existir. Quizá es más como un número irracional que no se puede separar en partes más simples. Es lo más complicado, lo más incomprensible, es aquello que no se puede conocer. El conocimiento y el conocimiento del conocimiento son entes separados, a diferencia del propósito y el propósito del propósito. Quizá el conocimiento del conocimiento ni siquiera existe y a nadie le interesa. El conocimiento por sí solo es suficiente para existir; ni siquiera se requiere a sí mismo. Y que esto no sea confundido con aquéllo que se podría contestar con un "Para conocer hay que conocer", pues esa frase habla sobre el objeto a conocer y no sobre el conocimiento en sí.
Y de vuelta al asunto de la vida. El conocimiento y la vida son lo mismo. A lo largo de la vida no hacemos más que acumular conocimiento. Nada más sucede realmente. Y esto es algo que he estado masticando desde que estaba en la secundaria, quizá desde antes. Nosotros no vivimos en el presente. Vivir en el presente es tan absurdo como la idea de dos eventos evidentemente simultáneos en el régimen relativista. Lo único que ha sucedido en el mundo es lo que la gente puede recordar o lo que aún tiene efecto sobre el mundo. Sin embargo, lo que tiene efecto sobre el mundo debe poder ser discernible; si no, no sucedió jamás. Si un árbol cae en el bosque y no hay nadie para escucharlo, realmente hizo un sonido? No. Si no hay nadie alrededor, el árbol ni siquiera existe. El hombre es la medida de todas las cosas (esta frase tiene una extensión tan amplia sobre nuestra vida cotidiana y sobre nuestra concepción de la probabilidad). Sin hombre, no hay vida. La mujer, obviamente, no cuenta. Si ningún hombre sabe que el árbol existe, entonces no existe.
La diferencia entre "no saber" y "no recordar" es etérea. Y con etérea me refiero a que es como el éter conceptualizado a finales del siglo XIX. Cómo sabes cuándo no recuerdas algo y cuándo no lo sabes? A veces, en los buenos casos, recuerdas que alguna vez lo supiste y la ambigüedad es inexistente. En otras ocasiones, ni siquiera tienes conocimiento de haber tenido conocimiento y es en estas ocasiones en las que no se puede decir la diferencia. En términos prácticos, claro, es totalmente irrelevante, pero en términos de idioteces nocturnas que escribo para no trabajar en las N cosas que tengo por hacer, es parte del tema central de la vida.
La vida está cosida a retazos de urgencias, disimulos y rutinas. Lo que no recordamos no sucedió en nuestro mundo y la existencia del mundo de los demás es algo de lo que no estoy muy convencido todavía. A final de cuentas, ojos que no ven, corazón que no siente.
La vida, pues, no tiene futuro ni presente. Es sólo pasado enmarañado en la red neuronal que nos caracteriza. La movemos, revolvemos, masticamos, tragamos y vomitamos. Es nuestra vida y lo único que podemos hacer de ella es conocerla. No es un propósito, es un destino.
Y es curioso que nos demos el lujo de llenar el vacío de hoy con la esperanza de que el vacío se habrá ido mañana, tan solo porque hoy tenemos esa esperanza. Y claro, la esperanza es algo bueno, y las cosas buenas nunca mueren, o algo menos eso dijo Andy Dufresne. Yo, por otro lado, sí morí. Conclusión: no debí ser bueno.
Pero eso de ser bueno es algo más allá de mi comprensión. A veces me siento sobre una calabaza y me pongo a pensar que podría ser yo la persona más estúpida del planeta entero, no comprendiendo un concepto tan sencillo como Ser Bueno. Pero no, el ser bueno no se puede separar de una utilidad ulterior de la vida. Sólo puedes ser bueno si existe un propósito en la vida hacia el cual puedas ser bueno. O malo. No puedes ser bueno ni malo a menos que conozcas el propósito de la vida y, curiosamente, mucha gente toma el ser bueno o malo como el propósito en la vida. Pero no, los eigenvalores no están disociados de los eigenvectores.
Dicen por ahí que el conocimiento no tiene utilidad sin un propósito, pero si la utilidad en sí es un propósito, esa frase se puede reescribir como "El conocimiento no tiene propósito sin un propósito". Y claro, un auto no puede volar si no puede volar, y para poder volar debe poder volar. Esto lo concluimos (muy a mi pesar) en la preparatoria y hasta la fecha, de nuevo muy a mi pesar, me sigue pareciendo un hecho inamovible de la vida, pero que no aporta nada ni al conocimiento sobre la vida ni al propósito de ésta.
Y entonces se divide a la vida en dos rubros: el conocimiento y el propósito. Supongamos que son ortogonales y forman la base de la vida misma. Sin conocimiento, sólo te puedes mover en el eje del propósito; sin propósito sólo te puedes mover en el eje del conocimiento. En cualquiera de los dos casos, existe una zona que está fuera de tu alcance. Debemos tener acceso tanto al conocimiento como al propósito para poder pasearnos felices por la vida. Aunque claro, pasearnos felices por la vida es un propósito y, por ello, todo se devuelve a lo mismo. Necesitamos propósito para tener propósito.
Cuál es, entonces, el propósito del propósito? Si estamos tan aferrados en encontrar el propósito de la vida, debemos preguntarnos qué haremos una vez que lo encontremos, en el supuesto de que suceda. Para qué lo queremos? Por qué queremos saber el propósito de la vida? Amor al conocimiento? Entonces, aún cuando se puede pensar que el propósito existe independiente del conocimiento -como muchas personas parecen pensar, el único propósito del propósito es el conocimiento. Quizá no el único, pero sí el último (as in ultimate). El conocimiento, por otro lado, no requiere del propósito. Prueba de ello es cualquier departamento de Teoría de Cuerdas en cualquier universidad. El conocimiento es la fracción que ya no se puede simplificar. Es aquéllo que no requiere de nada más para existir. Quizá es más como un número irracional que no se puede separar en partes más simples. Es lo más complicado, lo más incomprensible, es aquello que no se puede conocer. El conocimiento y el conocimiento del conocimiento son entes separados, a diferencia del propósito y el propósito del propósito. Quizá el conocimiento del conocimiento ni siquiera existe y a nadie le interesa. El conocimiento por sí solo es suficiente para existir; ni siquiera se requiere a sí mismo. Y que esto no sea confundido con aquéllo que se podría contestar con un "Para conocer hay que conocer", pues esa frase habla sobre el objeto a conocer y no sobre el conocimiento en sí.
Y de vuelta al asunto de la vida. El conocimiento y la vida son lo mismo. A lo largo de la vida no hacemos más que acumular conocimiento. Nada más sucede realmente. Y esto es algo que he estado masticando desde que estaba en la secundaria, quizá desde antes. Nosotros no vivimos en el presente. Vivir en el presente es tan absurdo como la idea de dos eventos evidentemente simultáneos en el régimen relativista. Lo único que ha sucedido en el mundo es lo que la gente puede recordar o lo que aún tiene efecto sobre el mundo. Sin embargo, lo que tiene efecto sobre el mundo debe poder ser discernible; si no, no sucedió jamás. Si un árbol cae en el bosque y no hay nadie para escucharlo, realmente hizo un sonido? No. Si no hay nadie alrededor, el árbol ni siquiera existe. El hombre es la medida de todas las cosas (esta frase tiene una extensión tan amplia sobre nuestra vida cotidiana y sobre nuestra concepción de la probabilidad). Sin hombre, no hay vida. La mujer, obviamente, no cuenta. Si ningún hombre sabe que el árbol existe, entonces no existe.
La diferencia entre "no saber" y "no recordar" es etérea. Y con etérea me refiero a que es como el éter conceptualizado a finales del siglo XIX. Cómo sabes cuándo no recuerdas algo y cuándo no lo sabes? A veces, en los buenos casos, recuerdas que alguna vez lo supiste y la ambigüedad es inexistente. En otras ocasiones, ni siquiera tienes conocimiento de haber tenido conocimiento y es en estas ocasiones en las que no se puede decir la diferencia. En términos prácticos, claro, es totalmente irrelevante, pero en términos de idioteces nocturnas que escribo para no trabajar en las N cosas que tengo por hacer, es parte del tema central de la vida.
La vida está cosida a retazos de urgencias, disimulos y rutinas. Lo que no recordamos no sucedió en nuestro mundo y la existencia del mundo de los demás es algo de lo que no estoy muy convencido todavía. A final de cuentas, ojos que no ven, corazón que no siente.
La vida, pues, no tiene futuro ni presente. Es sólo pasado enmarañado en la red neuronal que nos caracteriza. La movemos, revolvemos, masticamos, tragamos y vomitamos. Es nuestra vida y lo único que podemos hacer de ella es conocerla. No es un propósito, es un destino.
jueves, octubre 23, 2008
What if (ridiculously short story)
As she stands there, after two hours of waving her husband good-bye, looking at the cute guy across the street as he does what he does every morning, she just wonders what would happen if for once, just once, she left the house for a few minutes. The answer comes quickly: she would never come back.
domingo, octubre 12, 2008
La Torre de las Once Alarmas
Hace como dos meses, durante mi búsqueda de trabajo me encontré con una oferta bastante prometedora. Ofrecían buen dinero, no pedían casi nada y el horario no podría haber sido mejor. Hago la llamada de la verdad, me contestan, me dan muy poca información y se niegan a decirme dónde están sus oficinas hasta que les diga que, en efecto, quiero una cita con ellos mañana a las 5 de la tarde. Me preguntan qué nombre venía en el anuncio y la Primera Alarma suena en mi cabeza. La ignoro como cuando el despertador suena por primera vez, muy iluso él pensando que de hecho me voy a levantar, y sólo lo apago para dormir más. Pobre.
La dirección estaba un poco lejos, pero en auto llegué como en 15 minutos, contando el tiempo que me tomó encontrar la calle, estacionarme y demás menesteres propios de cuando llegas a una dirección nueva en una colonia no precisamente bella de calles pequeñas y casas sin número. La dirección, Médicos 119, para futuras referencias, es una casa. Segunda alarma. No es una oficina, no es un edificio, no es un búnker de guerra. No, es una casa. Y una fea, para esto. Afuera tiene un letrero en media cartulina amarilla escrito a mano con letras negras "Médicos 119". Tercera alarma, sigo durmiendo.
En la cochera hay unas sillas, ahí, a la intemperie. No sé cuál es su función. Me acerco a la entrada y hay un escritorio con un sujeto de apariencia poco profesional. "Hola, vengo a una entrevista de trabajo". Me vuelve a preguntar lo que preguntó por teléfono, le contesto lo mismo (no, el universo no había cambiado mucho en las últimas 24 horas), le entrego unos papeles que me pide y me salgo un momento a esperar a que llamen mi nombre. Junto conmigo, tres tipas de apariencia estúpida siguen el mismo proceso que yo. Finalmente, después de una larga espera de cinco minutos llaman mi nombre y me hacen pasar a la cas... oficina. Subo a la planta alta y me recibe un sujeto regordete, con cara de bonachón y calva de preocupación. El que podría ser mi jefe, supuse en ese momento. Entramos a su oficina y platicamos brevemente. Al final, después de hacerme las mismas preguntas que dos veces me había hecho el sujeto de la entrada y algunas preguntas más, me dice algo como "Bueno -mira su reloj-, ahorita ya empezaron pero yo creo que sí puedes entrar". Un signo de interrogación se dibuja en mi cara pero el sujeto de respetable apariencia lo ignora. Se retira por unos segundos y cuando vuelve me invita a pasar a la siguiente planta del edificio. Me recuerda a una película de Bruce Lee en la que se va peleando con diferentes sujetos subiendo una torre. En cada piso había un sujeto más fuerte que el anterior y con menos vello corporal.
Me hacen pasar a un cuartucho feo con unas 50 sillas puestas en forma de auditorio. En una tarima de unos 30 centímetros de alto estaba un sujeto de traje con apariencia de tranza (cuarta alarma que me pasó de noche en su momento) y en las sillas sentadas unas 24 personas, escuchando como zombies lo que el tranza bigotudo decía. La "entrevista" era más bien un curso de inducción dado por el sujeto ése a un grupo de zombies y yo. Quinta Alarma.
Me senté a darles el beneficio de la duda, no sé por qué. Supongo que estaba desesperado o de plano no tenía nada que hacer.
La empresa se llama Greca. Se dedican a dos cosas, primordialmente. Una de ellas es dar capacitación a otras empresas acerca de trabajo en equipo y mamadas de ésas. Básicamente si tú tienes una empresa y tus empleados apestan horriblemente, mas no literalmente, le hablas a Greca para que tomen a tus empleados mierda y te regresen unos modelos de productividad y buen olor (de nuevo, no literalmente). El segundo rubro de trabajo de Greca es que venden cosméticos. Así es, damas y caballeros, una respetadísima empresa que no solo capacita a tus empleados para que sean más rápidos, más inteligentes y huelan mejor sino que además los hace más bellos y de mejor olor (ahora sí, literalmente). Sexta alarma.
Y a partir de que dice esto y antes de que cualquiera de los zombies logre pensar en lo ridículo de la idea, el sujeto del bigote y la corbata de señora pasa a mencionar al menos diez ejemplos de empresas que se dedican a hacer dos cosas a la vez, llevando cada ejemplo hasta las últimas consecuencias. Sólo para ejemplificar:
"A ver... a qué se dedica Marinela? (Todos contestan como zombies "A vender galletas"... enserio, como zombies, al unísono, sin voz propia ni tono ni nada). Sí, pero no sólo vende esos productos. Porque sí, Marinela vende galletas, por ejemplo los polvorones, las canelitas, las x, las y, los w, los z (y procede a dar todos los ejemplos, por lo cual dejan de ser ejemplos y se convierten en una lista...). Pero además de venderlos y repartirlos, los produce, o no? Sí o no Marinela produce esos productos? ("Sí", contesta la nación de zombies). Ven? Marinela se dedica a hacer DOS cosas y a nadie le parece raro, entonces por qué les parece raro que nosotros demos capacitación y vendamos cosméticos? No tiene nada de raro, es lo más normal!"... y procede con sus n-mil ejemplos más, hasta que llega a uno particularmente molesto:
"A ver, a qué se dedica HSBC? Y procede a preguntar a los zombies, UNO POR UNO, su opinión sobre los negocios que HSBC conduce. Las respuestas van desde que guarda dinero hasta que da crédito, pasando por todo lo intermedio). Sí, sí, pero qué vende, en general? Digo, sí vende todo lo que me dijeron, pero qué vende? Qué vende? Qué vende? Qué vende? (sí, se repetía mucho)". Hasta que algún ingrato fue a contestar "Productos financieros" fue que el muy animal se calló y prosiguió al siguiente ejemplo. Notemos que este ejemplo no tiene nada que ver con lo que en realidad quiere ejemplificar...
El sujeto prosigue a decirnos que, así como Marinela, que tiene los departamentos de contabilidad, administración, producción, ventas, etc., y como CocaCola, que tiene departamentos de investigación, contabilidad, administración, producción, etc., y miles de ejemplos más y todos los departamentos que cada ejemplo tiene, nos dice que Greca, la cual, por cierto (olvidé mencionarlo antes), tiene sedes en al menos 20 ciudades grandes de México, que Greca tiene varios departamentos y que, a pesar de que hay puestos para dar Capacitación y para Ventas de Cosméticos, ustedes (nosotros) no van a hacer nada de eso. "A ver -dice-, qué es lo que no van a hacer?" Y sorprendentemente los zombies contestan "Vender o Capacitar"!!!! Pinches Zombies... lástima que no tenía una sierra eléctrica para eliminarlos a todos. "Entonces, qué no van a hacer ustedes?" Vender o Capacitar, repiten los zombies.
Y bueno, para no hacerla todavía más larga, pasaré a la Séptima alarma.
El nombre del puesto al que aspirábamos era "Supervisor Máster". Séptima alarma. Digo, enserio, quién le pone supervisor máster a un puesto que no requiere de absolutamente ningún conocimiento ni experiencia ni longitud? Porrrrr favor!
Durante todo el tiempo que el sujeto de la corbata florida y oscura nos explicaba las que serían nuestras funciones como Supervisores Máster, yo estaba pensando en las desventuras del Chihuahua, la estafa de los perfumes y otras cosas de esa índole.
En resumen, nuestras ocupaciones serían las siguientes: Recibir llamadas, concertar citas, entrevistar gente, elegir a los buenos, reclutarlos y supervisarlos. Todo esto para llenar su departamento de Administración, al cual no pertenecemos, con sangre nueva, porque, al parecer, Greca está en una expansión tan desmesurada que necesita de al menos 15 supervisores máster que recluten gente para llenar su departamento administrativo.
Mientras el sujeto repetía por n-ésima vez nuestras responsabilidades yo me puse a hacer cuentas. 15 personas, recibiendo, digamos, unas 10 llamadas al día, concertando, por tanto, 10 citas al día y asistiendo a ellas. Supongamos que de cada 100 cabrones, contratas a 1. No sé por qué, pero supongamos eso. Cada décimo día, entonces, un supervisor máster contrataría a una persona. Lo que significa que al día, entre los 15, se contratarían 1.5 personas para administración. En un mes ya tienes 45 personas en el departamento de administración. Supuestamente éste era un puesto permanente... así que hay algo raro aquí. Gato encerrado, mojado y maloliente. Octava Alarma. Para ésta, ya estaba despierto y suspicaz.
Dos sujetos levantaron la mano anteriormente para hacer una pregunta, pero el sujeto les dijo que las preguntas al final, así que guardé mi pregunta para el final. El final se dió y el sujeto, sin despedirse ni nada, salió de la habitación. Ja!
Así entra el apacible sujeto de la calva para aplicarnos un examen psicométrico. Valiente test, de 30 segundos con preguntas idiotas. Casi casi te preguntan "Vas a ser un buen empleado? Sí/No/No sé"...
Al final se va también sin despedirse y me eligen para pasar a capacitación, junto con las otras 24 personas que estaban ahí, salvo 3 que no quisieron. Es decir que de cada 100 vamos a contratar a 1 para administración, pero para RH eligen a 22 de 25... Novena Alarma.
Aún dándoles el beneficio de la duda, decido presentarme a capacitación. El día anterior a que comenzara, es decir, el domingo, decidí buscar Greca en internet para apaciguar mis dudas y sospechas. Entro a google y pongo Greca. Me aparecen miles de páginas con "Grecia". Pinche google idiota. Le pongo entonces "Greca -Grecia" y finalmente, la empresa con al menos 20 sedes en ciudades importantes NO APARECE. Nada referente a greca ni ninguna variante. Greca.No.Existe. Décima y penúltima alarma.
Al diablo con el beneficio de la duda. No fui a capacitación y estoy feliz por no haber ido.
Unos días después volví a comprar el periódico y comencé a hacer llamadas a diferentes anuncios sólo para darme cuenta de que todos eran de Greca. Y claro, para darme cuenta de esto tuve que concertar citas falsas para que me dijeran que estaban en Médicos 119. Todos de Médicos 119. Conté al menos 3 teléfonos distintos que eran todos de lo mismo y algunos otros anuncios eran obviamente también parte de esa estafa, pero a ésos no llamé para comprobar.
Mes y medio después, hace como tres días, veo el periódico y los anuncios siguen ahí, prometiendo miles a la semana, con los mismos números de teléfono y los mismos nombres. Estafa.
Ahora estoy de maestro y me falta dinero. Sigo buscando trabajo y no encuentro nada interesante. Estúpido greca.
Todavía me pregunto cuál será la estafa.
La dirección estaba un poco lejos, pero en auto llegué como en 15 minutos, contando el tiempo que me tomó encontrar la calle, estacionarme y demás menesteres propios de cuando llegas a una dirección nueva en una colonia no precisamente bella de calles pequeñas y casas sin número. La dirección, Médicos 119, para futuras referencias, es una casa. Segunda alarma. No es una oficina, no es un edificio, no es un búnker de guerra. No, es una casa. Y una fea, para esto. Afuera tiene un letrero en media cartulina amarilla escrito a mano con letras negras "Médicos 119". Tercera alarma, sigo durmiendo.
En la cochera hay unas sillas, ahí, a la intemperie. No sé cuál es su función. Me acerco a la entrada y hay un escritorio con un sujeto de apariencia poco profesional. "Hola, vengo a una entrevista de trabajo". Me vuelve a preguntar lo que preguntó por teléfono, le contesto lo mismo (no, el universo no había cambiado mucho en las últimas 24 horas), le entrego unos papeles que me pide y me salgo un momento a esperar a que llamen mi nombre. Junto conmigo, tres tipas de apariencia estúpida siguen el mismo proceso que yo. Finalmente, después de una larga espera de cinco minutos llaman mi nombre y me hacen pasar a la cas... oficina. Subo a la planta alta y me recibe un sujeto regordete, con cara de bonachón y calva de preocupación. El que podría ser mi jefe, supuse en ese momento. Entramos a su oficina y platicamos brevemente. Al final, después de hacerme las mismas preguntas que dos veces me había hecho el sujeto de la entrada y algunas preguntas más, me dice algo como "Bueno -mira su reloj-, ahorita ya empezaron pero yo creo que sí puedes entrar". Un signo de interrogación se dibuja en mi cara pero el sujeto de respetable apariencia lo ignora. Se retira por unos segundos y cuando vuelve me invita a pasar a la siguiente planta del edificio. Me recuerda a una película de Bruce Lee en la que se va peleando con diferentes sujetos subiendo una torre. En cada piso había un sujeto más fuerte que el anterior y con menos vello corporal.
Me hacen pasar a un cuartucho feo con unas 50 sillas puestas en forma de auditorio. En una tarima de unos 30 centímetros de alto estaba un sujeto de traje con apariencia de tranza (cuarta alarma que me pasó de noche en su momento) y en las sillas sentadas unas 24 personas, escuchando como zombies lo que el tranza bigotudo decía. La "entrevista" era más bien un curso de inducción dado por el sujeto ése a un grupo de zombies y yo. Quinta Alarma.
Me senté a darles el beneficio de la duda, no sé por qué. Supongo que estaba desesperado o de plano no tenía nada que hacer.
La empresa se llama Greca. Se dedican a dos cosas, primordialmente. Una de ellas es dar capacitación a otras empresas acerca de trabajo en equipo y mamadas de ésas. Básicamente si tú tienes una empresa y tus empleados apestan horriblemente, mas no literalmente, le hablas a Greca para que tomen a tus empleados mierda y te regresen unos modelos de productividad y buen olor (de nuevo, no literalmente). El segundo rubro de trabajo de Greca es que venden cosméticos. Así es, damas y caballeros, una respetadísima empresa que no solo capacita a tus empleados para que sean más rápidos, más inteligentes y huelan mejor sino que además los hace más bellos y de mejor olor (ahora sí, literalmente). Sexta alarma.
Y a partir de que dice esto y antes de que cualquiera de los zombies logre pensar en lo ridículo de la idea, el sujeto del bigote y la corbata de señora pasa a mencionar al menos diez ejemplos de empresas que se dedican a hacer dos cosas a la vez, llevando cada ejemplo hasta las últimas consecuencias. Sólo para ejemplificar:
"A ver... a qué se dedica Marinela? (Todos contestan como zombies "A vender galletas"... enserio, como zombies, al unísono, sin voz propia ni tono ni nada). Sí, pero no sólo vende esos productos. Porque sí, Marinela vende galletas, por ejemplo los polvorones, las canelitas, las x, las y, los w, los z (y procede a dar todos los ejemplos, por lo cual dejan de ser ejemplos y se convierten en una lista...). Pero además de venderlos y repartirlos, los produce, o no? Sí o no Marinela produce esos productos? ("Sí", contesta la nación de zombies). Ven? Marinela se dedica a hacer DOS cosas y a nadie le parece raro, entonces por qué les parece raro que nosotros demos capacitación y vendamos cosméticos? No tiene nada de raro, es lo más normal!"... y procede con sus n-mil ejemplos más, hasta que llega a uno particularmente molesto:
"A ver, a qué se dedica HSBC? Y procede a preguntar a los zombies, UNO POR UNO, su opinión sobre los negocios que HSBC conduce. Las respuestas van desde que guarda dinero hasta que da crédito, pasando por todo lo intermedio). Sí, sí, pero qué vende, en general? Digo, sí vende todo lo que me dijeron, pero qué vende? Qué vende? Qué vende? Qué vende? (sí, se repetía mucho)". Hasta que algún ingrato fue a contestar "Productos financieros" fue que el muy animal se calló y prosiguió al siguiente ejemplo. Notemos que este ejemplo no tiene nada que ver con lo que en realidad quiere ejemplificar...
El sujeto prosigue a decirnos que, así como Marinela, que tiene los departamentos de contabilidad, administración, producción, ventas, etc., y como CocaCola, que tiene departamentos de investigación, contabilidad, administración, producción, etc., y miles de ejemplos más y todos los departamentos que cada ejemplo tiene, nos dice que Greca, la cual, por cierto (olvidé mencionarlo antes), tiene sedes en al menos 20 ciudades grandes de México, que Greca tiene varios departamentos y que, a pesar de que hay puestos para dar Capacitación y para Ventas de Cosméticos, ustedes (nosotros) no van a hacer nada de eso. "A ver -dice-, qué es lo que no van a hacer?" Y sorprendentemente los zombies contestan "Vender o Capacitar"!!!! Pinches Zombies... lástima que no tenía una sierra eléctrica para eliminarlos a todos. "Entonces, qué no van a hacer ustedes?" Vender o Capacitar, repiten los zombies.
Y bueno, para no hacerla todavía más larga, pasaré a la Séptima alarma.
El nombre del puesto al que aspirábamos era "Supervisor Máster". Séptima alarma. Digo, enserio, quién le pone supervisor máster a un puesto que no requiere de absolutamente ningún conocimiento ni experiencia ni longitud? Porrrrr favor!
Durante todo el tiempo que el sujeto de la corbata florida y oscura nos explicaba las que serían nuestras funciones como Supervisores Máster, yo estaba pensando en las desventuras del Chihuahua, la estafa de los perfumes y otras cosas de esa índole.
En resumen, nuestras ocupaciones serían las siguientes: Recibir llamadas, concertar citas, entrevistar gente, elegir a los buenos, reclutarlos y supervisarlos. Todo esto para llenar su departamento de Administración, al cual no pertenecemos, con sangre nueva, porque, al parecer, Greca está en una expansión tan desmesurada que necesita de al menos 15 supervisores máster que recluten gente para llenar su departamento administrativo.
Mientras el sujeto repetía por n-ésima vez nuestras responsabilidades yo me puse a hacer cuentas. 15 personas, recibiendo, digamos, unas 10 llamadas al día, concertando, por tanto, 10 citas al día y asistiendo a ellas. Supongamos que de cada 100 cabrones, contratas a 1. No sé por qué, pero supongamos eso. Cada décimo día, entonces, un supervisor máster contrataría a una persona. Lo que significa que al día, entre los 15, se contratarían 1.5 personas para administración. En un mes ya tienes 45 personas en el departamento de administración. Supuestamente éste era un puesto permanente... así que hay algo raro aquí. Gato encerrado, mojado y maloliente. Octava Alarma. Para ésta, ya estaba despierto y suspicaz.
Dos sujetos levantaron la mano anteriormente para hacer una pregunta, pero el sujeto les dijo que las preguntas al final, así que guardé mi pregunta para el final. El final se dió y el sujeto, sin despedirse ni nada, salió de la habitación. Ja!
Así entra el apacible sujeto de la calva para aplicarnos un examen psicométrico. Valiente test, de 30 segundos con preguntas idiotas. Casi casi te preguntan "Vas a ser un buen empleado? Sí/No/No sé"...
Al final se va también sin despedirse y me eligen para pasar a capacitación, junto con las otras 24 personas que estaban ahí, salvo 3 que no quisieron. Es decir que de cada 100 vamos a contratar a 1 para administración, pero para RH eligen a 22 de 25... Novena Alarma.
Aún dándoles el beneficio de la duda, decido presentarme a capacitación. El día anterior a que comenzara, es decir, el domingo, decidí buscar Greca en internet para apaciguar mis dudas y sospechas. Entro a google y pongo Greca. Me aparecen miles de páginas con "Grecia". Pinche google idiota. Le pongo entonces "Greca -Grecia" y finalmente, la empresa con al menos 20 sedes en ciudades importantes NO APARECE. Nada referente a greca ni ninguna variante. Greca.No.Existe. Décima y penúltima alarma.
Al diablo con el beneficio de la duda. No fui a capacitación y estoy feliz por no haber ido.
Unos días después volví a comprar el periódico y comencé a hacer llamadas a diferentes anuncios sólo para darme cuenta de que todos eran de Greca. Y claro, para darme cuenta de esto tuve que concertar citas falsas para que me dijeran que estaban en Médicos 119. Todos de Médicos 119. Conté al menos 3 teléfonos distintos que eran todos de lo mismo y algunos otros anuncios eran obviamente también parte de esa estafa, pero a ésos no llamé para comprobar.
Mes y medio después, hace como tres días, veo el periódico y los anuncios siguen ahí, prometiendo miles a la semana, con los mismos números de teléfono y los mismos nombres. Estafa.
Ahora estoy de maestro y me falta dinero. Sigo buscando trabajo y no encuentro nada interesante. Estúpido greca.
Todavía me pregunto cuál será la estafa.
sábado, octubre 04, 2008
De la CFE, el sur y otras cosas malas
El día de hoy me levanté con la fuerte convicción de pagar la luz. El día de ayer también me levanté con esa convicción, casi igual de fuerte, pero eventos más allá de mi control, como el calentamiento global, el hambre y el hecho de que me quedé dormido en la tarde, me impidieron llevar a cabo semejante hazaña.
Dado que me dormí a las 3am, supuse que, de dejarme al libre albeldrío de la parte de mí que decide cuándo levantarse, me levantaría muy tarde, por lo que puse en el celular la alarma que siempre me ha parecido tan molesta (uno de los tonos de telcel que no entiendo por qué alguien en su sano juicio querría escuchar cada que alguien le habla, a menos que siempre le hablen cobradores y el sentimiento adverso deba venir con anticipación) para despertarme a las 10:30. Dicho y hecho, me despertó con ese sentimiento de angustia y ese mal sabor de boca tan característicos de cuando se te despierta de una manera desagradable.
Me levanté, deambulé por el departamento unos minutos, me "peiné" y salí a la aventura, sabiendo que de regreso me esperaría un delicioso desayuno de huevos con machaca y tortillas de harina, sin siquiera pensar en el pequeño detalle de que, en realidad, al llegar tendría que prepararme dicho desayuno por mí mismo... la ignorancia es tan bella a veces. De estar en Hermosillo, habría manejado 10 minutos o caminado 15 para llegar al edificio con n cfemáticos listos para ser utilizados, algunos desde el auto, algunos dentro de una habitación refrigerada, con una fuente y plantas, todo bien bonito. No estando en Hermosillo, sin embargo, tuve que manejar como 20 minutos para llegar al centro, circular por las calles de éste por 15 minutos más hasta llegar a un lugar, como a 15 minutos del banco al que tenía que ir, estacionarme y caminar esos 15 minutos. Hacer fila de otros 15 minutos en el mugre cajero para que el muy imbécil me dijera que mi Nip estaba mal! No sé cómo se atreve! Lo volví a escribir y se dio cuenta de su error, así que me dio mi dinero.
Me he estado dando cuenta de mi poca tolerancia hacia las señoras. Hablo de esas señoras cincuentonas, bajas de estatura, aún más bajas de intelecto y con un peinado abultado, vestidas con ropas de varios colores, todos oscuros y opacos, el cabello teñido y una cara de que la vida las ha tratado muy mal o muy bien, que siempre tienen que estar metiendo su nariz en todas partes, TODAS PARTES! Supongo que los maridos no se quejan tanto. Pues había una de ésas frente a mí en la fila del cajero de HSBC (cabe mencionar que aquí en SAn Luis hay muy pocos HSBC, a diferencia de Hermosillo, donde abundan como carretas de tacos, expendios, oxxos y prostitutas en el centro por las noches) y la tipa a cada rato iba y se asomaba al cajero para ver qué estaba sucediendo. No sé para qué, si la fila estaba avanzando velozmente... me irritaba. Al final, entró ella, hizo algo en el cajero y se regresó, sin dinero ni nada, por lo que sospeché que el cajero no servía. Cuando le pregunté si servía, me dijo "Es que mi tarjeta está vencida". Usé el cajero, todo bien (excepto que se atrevió a sugerir que existía la posibilidad, aunque remota y ridícula, de que yo hubiera cometido lo que muchos podrían considerar un error al escribir mi nip, pero que yo sólo consideraría, en el supuesto de que hubiera sucedido, sólo una curiosidad más de mi personalidad). Saqué el dinero y cuando iba yo saliendo del cajero, la tipita ésta iba entrando y me dijo nomás "ah, no está vencida". Decidí ignorarla, no sin antes hacer un ademán de "ah" y dirigirle una leve sonrisa.
10 minutos más de camino hacia el cfemático y veo que hay una fila ENORME. Estúpida gente con sus fuertes convicciones de pagar la luz el mismo día que yo. Como una pequeña nota cultural de relevancia menor a cualquier cosa que diga el Mono (si es que es eso posible), esta oficina de la CFE es la cosa más HORRIBLE que he visto en mi vida. Bueno, en realidad una vez vi una tipa que era más horrible, cuando era yo niño, tanto que en cuanto la vi me dije a mí mismo "Mimismo, ésa es la mujer más horrible del planeta". Hasta el día de hoy no he visto una sola tipa que me haga pensar eso, así que, aunque no recuerde a la tipa que tan graciosamente catalogué, supongo que era considerablemente más horrible que cualquier doña sudorosa del centro de Hermosillo. Como iba diciendo, esa oficina es horrible. Tiene una iluminación mucho peor que el departamento de Ricardo, con los techos altos y jodidos de humedad, paredes divisorias de tablarroca que en algún momento, todas que en el pináculo de sus existencias fueron blancas pero que ahora son tan blancas como un vestido de novia después de que la novia recuperó la vista milagrosamente durante la boda, vio por primera vez lo horrible que estaba el wey y vomitó sobre sí misma. Manchadas de cuantamadre se te pueda ocurrir, con un piso horrible y opaco, unas sillas que dan lástima y al final de un pasillo largo, unas cajeras horribles y miserables que odian sus vidas y que están peor iluminadas todavía. Curioso que después de 20 minutos de fila llegas a una parte del pasillo en la que ves un letrerote con una serie de tiempos máximos de espera. Cosas como "Si se va la luz en tu casa, espera de 2 horas para que lleguemos, Si contratas servicio de luz en tu casa, espera de 2 días para que la conectemos" y mamadas así. Por puro ocio uno las lee todas y llega a una muy graciosa: "Tiempo máximo de espera en fila: 15 minutos".
Bueno, divagaciones aparte, antes de ese pasillo y todo lo que antes describí está un cuarto grande, igual de feo, con unas 7 máquinas Cfemático y otras 3 que son para ponerte en contacto con alguien de la CFE con pantallas touchscreen y micrófonos y toda la onda. Pues hoy que llegué, de los 7 cfemáticos, sólo UNO estaba funcionando y es por ello que la fila simple y sencillamente no fluía. Dada mi carencia de prisa, decidí hacer fila como gente civilizada, o al menos fingiendo serlo. Después de unos 5 minutos me pongo a ver las máquinas que de seguro datan de los ochentas, todas con un bello letrero de "Fuera de servicio/out of service". Out of service. Por qué en inglés? No sé, si estando tan al sur casi no hay angloparlantes. Mi hipótesis es que el que los escribió se sentía especial por hablar inglés pero nadie siquiera se daba cuenta, así que decidió hacer eso para llamar la atención. Junto a este letrero, en algunas máquinas (las que databan de los ochentas) había letreros de "No acepta billetes de 20 y 50 nuevos". En algunas además había otro que decía "Sólo pago exacto. No da cambio". "No da cambio", las palabras resuenan en mi cabeza y en mi billetera con puros billetes de 200. No.Da.Cambio. Maldita sea! Decido ir a ver la única máquina que estaba funcionando y decía exactamente lo mismo, que no daba cambio! Ok, fracaso. Me salgo de la fila y derrotado me dirijo el auto, pero un rayo de esperanza brilla en el horizonte. En realidad cruzando la calle, pero como había edificios altos del otro lado de la calle que no me dejaban ver más allá, ése era el horizonte. "Puede pagar sus recibos CFE aquí". Entro al Aquí mencionado y sólo veo cómo el rayo de luz se desvanece rápidamente pues al preguntar si podía pagar ahí me contestó que no porque mi recibo estaba vencido, que tenía que ser en el cfemático. -Tienes feria de 200? -No -Ok... 15 minutos de vuelta al auto, 10 minutos de vuelta a la casa (de regreso tardé menos, sí), 10 minutos a comprar tortillas.
Mi humor, curiosamente, no se había visto afectado de ninguna manera. Seguía tan amargado y suicidohomicida como cuando me levanté. Pero mientras voy por las tortillas, aún manejando, en una glorieta un imbécil en una pickup negra se mete bruscamente frente a mí, así que le pito (lo cual no tiene ninguna conotación homosexual). Nuestra conversación, con puros ademanes y viéndonos a través de su espejo lateral, fue como sigue:
Yo: *peeeep*
Imbécil macho pococerebro penepequeño: Qué?!
Yo, sabiendo que era mi oportunidad para hacerlo enojar: Qué de qué?!
Imbécil macho pococerebro penepequeño malhumorado y a punto de estallar: Vete a la verga!!!! *ësto lo dijo pintándome el dedo*
Yo, genial como siempre: Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja.
Del viaje a las tortillas después de eso no hay nada que platicar.
Como epílogo he de mencionar que llegué a la casa y me metí a la página de la CFE para buscar algún otro cajero (ya tengo feria para pagar exacto) que no implique ir al centro, sólo para darme cuenta de que los únicos 3 puntos para pagar de la CFE están a menos de 5 minutos manejando los unos de los otros, todos cerca del centro y de seguro todos HORRIBLES!. Extraño Hermosillo con sus centros CFE bonitos y diseñados por una mujer (chiste local, aunque no fue chiste) y a 15 minutos caminando de mi casa.
Al menos voy a comer machaca.
Dado que me dormí a las 3am, supuse que, de dejarme al libre albeldrío de la parte de mí que decide cuándo levantarse, me levantaría muy tarde, por lo que puse en el celular la alarma que siempre me ha parecido tan molesta (uno de los tonos de telcel que no entiendo por qué alguien en su sano juicio querría escuchar cada que alguien le habla, a menos que siempre le hablen cobradores y el sentimiento adverso deba venir con anticipación) para despertarme a las 10:30. Dicho y hecho, me despertó con ese sentimiento de angustia y ese mal sabor de boca tan característicos de cuando se te despierta de una manera desagradable.
Me levanté, deambulé por el departamento unos minutos, me "peiné" y salí a la aventura, sabiendo que de regreso me esperaría un delicioso desayuno de huevos con machaca y tortillas de harina, sin siquiera pensar en el pequeño detalle de que, en realidad, al llegar tendría que prepararme dicho desayuno por mí mismo... la ignorancia es tan bella a veces. De estar en Hermosillo, habría manejado 10 minutos o caminado 15 para llegar al edificio con n cfemáticos listos para ser utilizados, algunos desde el auto, algunos dentro de una habitación refrigerada, con una fuente y plantas, todo bien bonito. No estando en Hermosillo, sin embargo, tuve que manejar como 20 minutos para llegar al centro, circular por las calles de éste por 15 minutos más hasta llegar a un lugar, como a 15 minutos del banco al que tenía que ir, estacionarme y caminar esos 15 minutos. Hacer fila de otros 15 minutos en el mugre cajero para que el muy imbécil me dijera que mi Nip estaba mal! No sé cómo se atreve! Lo volví a escribir y se dio cuenta de su error, así que me dio mi dinero.
Me he estado dando cuenta de mi poca tolerancia hacia las señoras. Hablo de esas señoras cincuentonas, bajas de estatura, aún más bajas de intelecto y con un peinado abultado, vestidas con ropas de varios colores, todos oscuros y opacos, el cabello teñido y una cara de que la vida las ha tratado muy mal o muy bien, que siempre tienen que estar metiendo su nariz en todas partes, TODAS PARTES! Supongo que los maridos no se quejan tanto. Pues había una de ésas frente a mí en la fila del cajero de HSBC (cabe mencionar que aquí en SAn Luis hay muy pocos HSBC, a diferencia de Hermosillo, donde abundan como carretas de tacos, expendios, oxxos y prostitutas en el centro por las noches) y la tipa a cada rato iba y se asomaba al cajero para ver qué estaba sucediendo. No sé para qué, si la fila estaba avanzando velozmente... me irritaba. Al final, entró ella, hizo algo en el cajero y se regresó, sin dinero ni nada, por lo que sospeché que el cajero no servía. Cuando le pregunté si servía, me dijo "Es que mi tarjeta está vencida". Usé el cajero, todo bien (excepto que se atrevió a sugerir que existía la posibilidad, aunque remota y ridícula, de que yo hubiera cometido lo que muchos podrían considerar un error al escribir mi nip, pero que yo sólo consideraría, en el supuesto de que hubiera sucedido, sólo una curiosidad más de mi personalidad). Saqué el dinero y cuando iba yo saliendo del cajero, la tipita ésta iba entrando y me dijo nomás "ah, no está vencida". Decidí ignorarla, no sin antes hacer un ademán de "ah" y dirigirle una leve sonrisa.
10 minutos más de camino hacia el cfemático y veo que hay una fila ENORME. Estúpida gente con sus fuertes convicciones de pagar la luz el mismo día que yo. Como una pequeña nota cultural de relevancia menor a cualquier cosa que diga el Mono (si es que es eso posible), esta oficina de la CFE es la cosa más HORRIBLE que he visto en mi vida. Bueno, en realidad una vez vi una tipa que era más horrible, cuando era yo niño, tanto que en cuanto la vi me dije a mí mismo "Mimismo, ésa es la mujer más horrible del planeta". Hasta el día de hoy no he visto una sola tipa que me haga pensar eso, así que, aunque no recuerde a la tipa que tan graciosamente catalogué, supongo que era considerablemente más horrible que cualquier doña sudorosa del centro de Hermosillo. Como iba diciendo, esa oficina es horrible. Tiene una iluminación mucho peor que el departamento de Ricardo, con los techos altos y jodidos de humedad, paredes divisorias de tablarroca que en algún momento, todas que en el pináculo de sus existencias fueron blancas pero que ahora son tan blancas como un vestido de novia después de que la novia recuperó la vista milagrosamente durante la boda, vio por primera vez lo horrible que estaba el wey y vomitó sobre sí misma. Manchadas de cuantamadre se te pueda ocurrir, con un piso horrible y opaco, unas sillas que dan lástima y al final de un pasillo largo, unas cajeras horribles y miserables que odian sus vidas y que están peor iluminadas todavía. Curioso que después de 20 minutos de fila llegas a una parte del pasillo en la que ves un letrerote con una serie de tiempos máximos de espera. Cosas como "Si se va la luz en tu casa, espera de 2 horas para que lleguemos, Si contratas servicio de luz en tu casa, espera de 2 días para que la conectemos" y mamadas así. Por puro ocio uno las lee todas y llega a una muy graciosa: "Tiempo máximo de espera en fila: 15 minutos".
Bueno, divagaciones aparte, antes de ese pasillo y todo lo que antes describí está un cuarto grande, igual de feo, con unas 7 máquinas Cfemático y otras 3 que son para ponerte en contacto con alguien de la CFE con pantallas touchscreen y micrófonos y toda la onda. Pues hoy que llegué, de los 7 cfemáticos, sólo UNO estaba funcionando y es por ello que la fila simple y sencillamente no fluía. Dada mi carencia de prisa, decidí hacer fila como gente civilizada, o al menos fingiendo serlo. Después de unos 5 minutos me pongo a ver las máquinas que de seguro datan de los ochentas, todas con un bello letrero de "Fuera de servicio/out of service". Out of service. Por qué en inglés? No sé, si estando tan al sur casi no hay angloparlantes. Mi hipótesis es que el que los escribió se sentía especial por hablar inglés pero nadie siquiera se daba cuenta, así que decidió hacer eso para llamar la atención. Junto a este letrero, en algunas máquinas (las que databan de los ochentas) había letreros de "No acepta billetes de 20 y 50 nuevos". En algunas además había otro que decía "Sólo pago exacto. No da cambio". "No da cambio", las palabras resuenan en mi cabeza y en mi billetera con puros billetes de 200. No.Da.Cambio. Maldita sea! Decido ir a ver la única máquina que estaba funcionando y decía exactamente lo mismo, que no daba cambio! Ok, fracaso. Me salgo de la fila y derrotado me dirijo el auto, pero un rayo de esperanza brilla en el horizonte. En realidad cruzando la calle, pero como había edificios altos del otro lado de la calle que no me dejaban ver más allá, ése era el horizonte. "Puede pagar sus recibos CFE aquí". Entro al Aquí mencionado y sólo veo cómo el rayo de luz se desvanece rápidamente pues al preguntar si podía pagar ahí me contestó que no porque mi recibo estaba vencido, que tenía que ser en el cfemático. -Tienes feria de 200? -No -Ok... 15 minutos de vuelta al auto, 10 minutos de vuelta a la casa (de regreso tardé menos, sí), 10 minutos a comprar tortillas.
Mi humor, curiosamente, no se había visto afectado de ninguna manera. Seguía tan amargado y suicidohomicida como cuando me levanté. Pero mientras voy por las tortillas, aún manejando, en una glorieta un imbécil en una pickup negra se mete bruscamente frente a mí, así que le pito (lo cual no tiene ninguna conotación homosexual). Nuestra conversación, con puros ademanes y viéndonos a través de su espejo lateral, fue como sigue:
Yo: *peeeep*
Imbécil macho pococerebro penepequeño: Qué?!
Yo, sabiendo que era mi oportunidad para hacerlo enojar: Qué de qué?!
Imbécil macho pococerebro penepequeño malhumorado y a punto de estallar: Vete a la verga!!!! *ësto lo dijo pintándome el dedo*
Yo, genial como siempre: Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja.
Del viaje a las tortillas después de eso no hay nada que platicar.
Como epílogo he de mencionar que llegué a la casa y me metí a la página de la CFE para buscar algún otro cajero (ya tengo feria para pagar exacto) que no implique ir al centro, sólo para darme cuenta de que los únicos 3 puntos para pagar de la CFE están a menos de 5 minutos manejando los unos de los otros, todos cerca del centro y de seguro todos HORRIBLES!. Extraño Hermosillo con sus centros CFE bonitos y diseñados por una mujer (chiste local, aunque no fue chiste) y a 15 minutos caminando de mi casa.
Al menos voy a comer machaca.
sábado, septiembre 06, 2008
Hoy sí tengo tiempo...
... así que decidí ser breve.
La soledad me acosa, como siempre lo ha hecho, desde que tengo memoria. Hoy, sin embargo, me doy cuenta de que comienza a afectarme. No me siento mal, no me siento molesto, ni triste ni nada. No tengo sentimientos adversos por mi estado actual y eso es lo que me preocupa.
Hoy me levanté sabiendo que, como ayer y antier (exceptuando a mis alumnos y la ocasional plática en el pasillo con mis compañeros), pasaría el día solo y la idea me agradó. He entrado en una fase autosustentable de la soledad de la que es difícil salir. En esta fase, mi soledad me hace repetirme "Qué bueno que estoy solo, así me gusta. No me gustaría ser como ésos que siempre salen con gente, preocupándome por mis amigos y por mis actividades" (referencia a Un Mundo Feliz que, contrario a mi comportamiento usual de dejar que mis referencias a libros, películas y canciones pasen inadvertidas por la mayoría, quiero que se note) y cada momento que pase estaré más feliz de estar solo.
Hoy me di cuenta de esto pero sé que entré en este estado desde que estaba en Hermosillo, por allá en Mayo o Junio. ¿Cómo sé que desde entonces? Fácil. Punto. (jaja). Estando en Hermosillo vi a muy pocas personas e incluso me pesaba ver a esas pocas. Se lo atribuí al hecho de que Hermosillo me deprime, pero creo que esa vez fue más que eso. Desde entonces no he hablado con casi nadie. Algunos de mis amigos me hablan al celular y les contesto gustoso, pero nunca les llamo yo.
Estoy solo y por ello estoy agusto. Espero poder salir de esto.
La soledad me acosa, como siempre lo ha hecho, desde que tengo memoria. Hoy, sin embargo, me doy cuenta de que comienza a afectarme. No me siento mal, no me siento molesto, ni triste ni nada. No tengo sentimientos adversos por mi estado actual y eso es lo que me preocupa.
Hoy me levanté sabiendo que, como ayer y antier (exceptuando a mis alumnos y la ocasional plática en el pasillo con mis compañeros), pasaría el día solo y la idea me agradó. He entrado en una fase autosustentable de la soledad de la que es difícil salir. En esta fase, mi soledad me hace repetirme "Qué bueno que estoy solo, así me gusta. No me gustaría ser como ésos que siempre salen con gente, preocupándome por mis amigos y por mis actividades" (referencia a Un Mundo Feliz que, contrario a mi comportamiento usual de dejar que mis referencias a libros, películas y canciones pasen inadvertidas por la mayoría, quiero que se note) y cada momento que pase estaré más feliz de estar solo.
Hoy me di cuenta de esto pero sé que entré en este estado desde que estaba en Hermosillo, por allá en Mayo o Junio. ¿Cómo sé que desde entonces? Fácil. Punto. (jaja). Estando en Hermosillo vi a muy pocas personas e incluso me pesaba ver a esas pocas. Se lo atribuí al hecho de que Hermosillo me deprime, pero creo que esa vez fue más que eso. Desde entonces no he hablado con casi nadie. Algunos de mis amigos me hablan al celular y les contesto gustoso, pero nunca les llamo yo.
Estoy solo y por ello estoy agusto. Espero poder salir de esto.
jueves, agosto 14, 2008
Sobre la violencia, los videojuegos y Scooby-do(obidi doo)
Hace unos minutos leí una noticia de que en Alemania, a partir de... hace poco... oficialmente se considera a los videojuegos como parte de la cultura. Esto a raíz de que finalmente la asociación de fabricantes de videojuegos del país se incorporó a la secretaría de cultura, o algo por el estilo (link al final del post).
Un triunfo para la comunidad de videojuegos, supongo. Pero eso no es lo interesante. Lo interesante es que, como discurso de derrota (como cuando los villanos dicen "Volveré" o "Pagarás por esto" o "Todo por culpa de esos adolescentes entrometidos y su perro idiota!", o bien, un más refinado "Al cabo y que ni quería conquistar el mundo..."), la noticia dice, y cito: "La decisión resultó controvertida sobre todo por el alto contenido bélico de muchos de los juegos, lo que hace que su inclusión en el ámbito cultural signifique una tácita aprobación de la violencia.". Y con esto entro en un tema cuyo tratamiento usual siempre me ha molestado: La violencia en los videojuegos.
Hay quienes recuerdan a los videojuegos por sus escenas GORE tan bellas y detalladas, llenas de chorros de sangre que manchan las sábanas, intestinos que caen al suelo más allá de las manos del dueño que desesperadamente intenta metérselos de vuelta con el afán de poder ir a cagar una vez más antes de morir, bravos caballeros atravesando con una espada a dos o tres oponentes a la vez, regicidios pintorezcos con decapitaciones y ahorcamientos, reyes asesinando a una esposa tras otra por no darles un primogénito varón, mujeres atadas a un palo y quemadas vivas, etc.
Las personas que recuerdan videojuegos por eso que describí antes son unas idiotas, porque ninguna de esas escenas viene de un videojuego, sino de, respectivamente, vida real, película y libro (no relacionados entre sí), un mural en alguna parte del sur del país, historia real, historia real, historia real.
Claro, las películas tienen clasificaciones, de tal manera que, en principio, un niño no tiene acceso al contenido de las películas para adultos, ni viceversa (ver disney hace estragos en la mente de un adulto... he visto a buenas mentes caer por esto mismo, cuidado), lo cual es mentira, claro está, pero eso no es culpa de la industria. Quién podría olvidar películas como Viernes 13, Halloween y pendejadas de esa índole, o series tan famosas, sangrientas y llenas de sufrimiento como ER, Strong Medicine, Dos mujeres y un camino y los Teletubbies. El cine, sin embargo, es considerado cultura.
De las pinturas no hay mucho qué decir, o más bien hay demasiado qué decir, pero yo no podría decirlo. Las escenas más violentas, sangrientas, crueles y por demás nudistas las he visto en pinturas. La imaginación y las habilidades de los pintores de la edad media, por dar un ejemplo, van mucho más allá del realismo de los juegos tridimensionales. Mujeres violadas y mutiladas por enjambres de hombres, gente decapitada, hombres desmembrados, personas sin brazos o piernas, pinturas muy específicas y detalladas de escenas sangrientas de la guerra, todas exhibidas como lo más grande del arte de ciertas épocas en museos a los que los adultos alientan a los niños a ir y de los cuales deben aprender! Aprender!! (sólo para darle dramatismo a un texto otherwise aburrido).
Los libros... qué decir de los libros! Libros en los que se detallan asesinatos hasta el más íntimo detalle sobre la punta del pene del sujeto que estaba viendo al asesino descuartizar a su víctima desde la ventana del granero mientras se masturbaba (la víctima) y los demás reían macabramente, también masturbándose y, curiosamente, también macabramente. O quizá eso lo soñé. Historias en las que un sujeto con un agujero en la garganta planea y ejecuta una secuencia de eventos con la única intención de vengarse de los dos sujetos que asesinaron a su padre, para lo cual usa a una tipa que seduce y se tira a los dos (no en un trío, sino por separado, en varias ocasiones, estando los dos conscientes de lo que sucedía) durante meses con el único propósito de llevarlos a una casa y asesinarlos brutalmente. Juro que esto sí lo leí en un libro y no tiene NADA que ver con el Tycho (bueno, habría que preguntarle al autor del libro... algunos encuentran musas en lugares muy extraños). Curiosamente los únicos libros betados son aquéllos con mensajes proselitistas o, de plano, anarquistas.
Y de los videojuegos ni hablar! Es casi increíble la cantidad de sangre, crueldad y sexo que existe en juegos que se han convertido en clásicos de todos los tiempos, como Pacman, no conforme con acaparar toda la comida que existe en un lugar, que debería alcanzar para todos pero éste, siendo un obeso adicto a la comida (por Dios, es esférico!), decide que no es suficiente ni para sí mismo, así que no conforme con acaparar toda la comida, se vuelve después en contra de sus habitantes DEVORÁNDOLOS VIVOS! Ni hablar de ese juego sobre exclavitud, condiciones subhumanas y una política de igualdad en la miseria donde no se hace diferencia entre morado, amarillo o rojo, todos son igualmente despreciables y merecen pudrirse en un cuarto oscuro, acomodados de la manera más eficiente posible para que puedas acomodar más y más, tu almacén de esclavos nunca se llene (pues los cadáveres son devorados por los que aún viven, pese a que están en avanzado estado de descomposición (como el Tycho)) y así acumular puntos y puntos y más puntos, pudiendo así, en algunas variantes del juego, desvestir a las hembras de la aldea y, en tu mente, entrar en actividades lascivas con ellas. Hablo, obviamente, del terrible tetris. Esos productores de videojuegos no respetan nada! No existe nada sagrado ante sus ojos. Y claro, está el asunto de que los videojuegos no tienen ningún tipo de control parental y los padres no tienen ni la más remota posibilidad de saber cuál juego es adecuado para su hijos y... ok, no, ya basta! El sarcasmo tiene sus límites.
La diferencia entre los videojuegos y todo lo antes mencionado es, claro está, la interactividad. Tú decides qué sucede y cómo sucede, eres parte de la acción de una manera particularmente directa y... qué importa eso? La televisión me ha enseñado más sobre cómo asesinar a un hombre que los videojuegos. Los libros me han enseñado más sobre cosas sexuales y por demás perversas que los videojuegos (y eso que no leo pornografía... aún) y sobre actos despiadados, crueles, viles, traicioneros, bajos, asquerosos y más allá de la imaginación del hombre común tengo en mi mente lo que me enseñaron en la primaria y secundaria sobre la historia humana.
Mi teoría es que el problema con los videojuegos es que son mayoritariamente para jóvenes. Los jóvenes los juegan y los jóvenes se descarrilan, pierden el control y terminan violando a lAs jóvenes, mientras un sujeto observa desde la ventana del granero mientras todos se masturban y ríen macabramente. OBVIAMENTE no es culpa de la falta de atención, el maltrato y la ausencia de vocación (como bien dice Serrat) de los padres, no, no, no, es todo culpa de los videojuegos, el rock y las drogas (nótese que muchas personas que conozco, incluyéndome, le hemos entrado a las tres y, que yo sepa, ninguno de ellos ha cometido actos extraños, aunque de seguro sí se han masturbado macabramente).
Hasta coraje me da ir a una tienda y oir a un grupo de morritos decir "Yo tengo ése, yo también, yo también, yo también", cuando "ése" es Rated M, Mature +17. Pinches padres idiotas, todo es su culpa. Obviamente si el juego se llama "Assassins and rapists go amok ravaging the streets of London with their guns and dicks" no se lo debes comprar a tu hijo de 8 años...
Como si no tuviera nada que hacer en este momento (en ESTE momento sí tengo algo que hacer, y no es escribir pendejadas).
Noticia sobre videojuegos en alemania
Un triunfo para la comunidad de videojuegos, supongo. Pero eso no es lo interesante. Lo interesante es que, como discurso de derrota (como cuando los villanos dicen "Volveré" o "Pagarás por esto" o "Todo por culpa de esos adolescentes entrometidos y su perro idiota!", o bien, un más refinado "Al cabo y que ni quería conquistar el mundo..."), la noticia dice, y cito: "La decisión resultó controvertida sobre todo por el alto contenido bélico de muchos de los juegos, lo que hace que su inclusión en el ámbito cultural signifique una tácita aprobación de la violencia.". Y con esto entro en un tema cuyo tratamiento usual siempre me ha molestado: La violencia en los videojuegos.
Hay quienes recuerdan a los videojuegos por sus escenas GORE tan bellas y detalladas, llenas de chorros de sangre que manchan las sábanas, intestinos que caen al suelo más allá de las manos del dueño que desesperadamente intenta metérselos de vuelta con el afán de poder ir a cagar una vez más antes de morir, bravos caballeros atravesando con una espada a dos o tres oponentes a la vez, regicidios pintorezcos con decapitaciones y ahorcamientos, reyes asesinando a una esposa tras otra por no darles un primogénito varón, mujeres atadas a un palo y quemadas vivas, etc.
Las personas que recuerdan videojuegos por eso que describí antes son unas idiotas, porque ninguna de esas escenas viene de un videojuego, sino de, respectivamente, vida real, película y libro (no relacionados entre sí), un mural en alguna parte del sur del país, historia real, historia real, historia real.
Claro, las películas tienen clasificaciones, de tal manera que, en principio, un niño no tiene acceso al contenido de las películas para adultos, ni viceversa (ver disney hace estragos en la mente de un adulto... he visto a buenas mentes caer por esto mismo, cuidado), lo cual es mentira, claro está, pero eso no es culpa de la industria. Quién podría olvidar películas como Viernes 13, Halloween y pendejadas de esa índole, o series tan famosas, sangrientas y llenas de sufrimiento como ER, Strong Medicine, Dos mujeres y un camino y los Teletubbies. El cine, sin embargo, es considerado cultura.
De las pinturas no hay mucho qué decir, o más bien hay demasiado qué decir, pero yo no podría decirlo. Las escenas más violentas, sangrientas, crueles y por demás nudistas las he visto en pinturas. La imaginación y las habilidades de los pintores de la edad media, por dar un ejemplo, van mucho más allá del realismo de los juegos tridimensionales. Mujeres violadas y mutiladas por enjambres de hombres, gente decapitada, hombres desmembrados, personas sin brazos o piernas, pinturas muy específicas y detalladas de escenas sangrientas de la guerra, todas exhibidas como lo más grande del arte de ciertas épocas en museos a los que los adultos alientan a los niños a ir y de los cuales deben aprender! Aprender!! (sólo para darle dramatismo a un texto otherwise aburrido).
Los libros... qué decir de los libros! Libros en los que se detallan asesinatos hasta el más íntimo detalle sobre la punta del pene del sujeto que estaba viendo al asesino descuartizar a su víctima desde la ventana del granero mientras se masturbaba (la víctima) y los demás reían macabramente, también masturbándose y, curiosamente, también macabramente. O quizá eso lo soñé. Historias en las que un sujeto con un agujero en la garganta planea y ejecuta una secuencia de eventos con la única intención de vengarse de los dos sujetos que asesinaron a su padre, para lo cual usa a una tipa que seduce y se tira a los dos (no en un trío, sino por separado, en varias ocasiones, estando los dos conscientes de lo que sucedía) durante meses con el único propósito de llevarlos a una casa y asesinarlos brutalmente. Juro que esto sí lo leí en un libro y no tiene NADA que ver con el Tycho (bueno, habría que preguntarle al autor del libro... algunos encuentran musas en lugares muy extraños). Curiosamente los únicos libros betados son aquéllos con mensajes proselitistas o, de plano, anarquistas.
Y de los videojuegos ni hablar! Es casi increíble la cantidad de sangre, crueldad y sexo que existe en juegos que se han convertido en clásicos de todos los tiempos, como Pacman, no conforme con acaparar toda la comida que existe en un lugar, que debería alcanzar para todos pero éste, siendo un obeso adicto a la comida (por Dios, es esférico!), decide que no es suficiente ni para sí mismo, así que no conforme con acaparar toda la comida, se vuelve después en contra de sus habitantes DEVORÁNDOLOS VIVOS! Ni hablar de ese juego sobre exclavitud, condiciones subhumanas y una política de igualdad en la miseria donde no se hace diferencia entre morado, amarillo o rojo, todos son igualmente despreciables y merecen pudrirse en un cuarto oscuro, acomodados de la manera más eficiente posible para que puedas acomodar más y más, tu almacén de esclavos nunca se llene (pues los cadáveres son devorados por los que aún viven, pese a que están en avanzado estado de descomposición (como el Tycho)) y así acumular puntos y puntos y más puntos, pudiendo así, en algunas variantes del juego, desvestir a las hembras de la aldea y, en tu mente, entrar en actividades lascivas con ellas. Hablo, obviamente, del terrible tetris. Esos productores de videojuegos no respetan nada! No existe nada sagrado ante sus ojos. Y claro, está el asunto de que los videojuegos no tienen ningún tipo de control parental y los padres no tienen ni la más remota posibilidad de saber cuál juego es adecuado para su hijos y... ok, no, ya basta! El sarcasmo tiene sus límites.
La diferencia entre los videojuegos y todo lo antes mencionado es, claro está, la interactividad. Tú decides qué sucede y cómo sucede, eres parte de la acción de una manera particularmente directa y... qué importa eso? La televisión me ha enseñado más sobre cómo asesinar a un hombre que los videojuegos. Los libros me han enseñado más sobre cosas sexuales y por demás perversas que los videojuegos (y eso que no leo pornografía... aún) y sobre actos despiadados, crueles, viles, traicioneros, bajos, asquerosos y más allá de la imaginación del hombre común tengo en mi mente lo que me enseñaron en la primaria y secundaria sobre la historia humana.
Mi teoría es que el problema con los videojuegos es que son mayoritariamente para jóvenes. Los jóvenes los juegan y los jóvenes se descarrilan, pierden el control y terminan violando a lAs jóvenes, mientras un sujeto observa desde la ventana del granero mientras todos se masturban y ríen macabramente. OBVIAMENTE no es culpa de la falta de atención, el maltrato y la ausencia de vocación (como bien dice Serrat) de los padres, no, no, no, es todo culpa de los videojuegos, el rock y las drogas (nótese que muchas personas que conozco, incluyéndome, le hemos entrado a las tres y, que yo sepa, ninguno de ellos ha cometido actos extraños, aunque de seguro sí se han masturbado macabramente).
Hasta coraje me da ir a una tienda y oir a un grupo de morritos decir "Yo tengo ése, yo también, yo también, yo también", cuando "ése" es Rated M, Mature +17. Pinches padres idiotas, todo es su culpa. Obviamente si el juego se llama "Assassins and rapists go amok ravaging the streets of London with their guns and dicks" no se lo debes comprar a tu hijo de 8 años...
Como si no tuviera nada que hacer en este momento (en ESTE momento sí tengo algo que hacer, y no es escribir pendejadas).
Noticia sobre videojuegos en alemania
lunes, julio 28, 2008
In media res
Hoy es Miércoles. Como cada mañana de cada tercer día, decido ir a correr al parque de noche, cuando las sombras esconden la fealdad del mundo y los matices de las pobres luces del alumbrado público hacen del parque un lugar tan tétrico que los mismos murciélagos que de día lo habitan deciden irse a un lugar más alegre a pernoctar en su habitual caza de insectos. Yo no soy un murciélago, aunque vivo de noche, duermo de día y de vez en cuando chupo sangre del cuello de algunas señoritas que se dicen mis amigas.
Por los lúgubres parajes del parque, entre los árboles, un viento sombrío y frío sopla contra mi rostro y me calienta el corazón. Estoy corriendo, sudándome las axilas y el pecho, con el retumbar sonoro e imponente de mi propio corazón sobre mis oídos, con mis sentidos concentrados en un mundo más allá de éste, donde el parque es alegre, los murciélagos tienen amigos y los insectos se reproducen sin cota alguna.
La tierra está húmeda porque ha estado lloviendo y mis pies se llenan de un lodo que se agarra fuertemente a las fibras sintéticas de mi amargo calzado. Siéndome imposible limpiar mis tenis de ese lodo que inevitablemente se ase de ellos, periódicamente he de cambiarlos por unos nuevos, o retomar algunos viejos que el tiempo se ha encargado de limpiar. El salado olor de la tierra mojada llena mis pulmones y me impulsa a seguir. Cuando volteo hacia atrás veo mi Martes con aroma a azar y, un poco más allá, ligeramente borroso, me llega la luz de un Lunes pasado hace años y que nunca volverá. Mi semana comenzó bien, pero de alguna manera se las ingenió para empeorar catastróficamente hasta que, cansado del día anterior, me levanté hoy Miércoles con la intención de desasirme de todo lo que me vincula al fatídico Martes y hasta ahora nada ha salido bien.
Corro cada vez más rápidamente, cruzándome en el camino con los viejos corredores que solía toparme los Martes, que me ven y me sonríen y me dicen cuánto me extrañan y me preguntan cuándo volveré y cómo estoy y qué ha sido de mi vida. Admito que en un tiempo de mi vida, era divertido toparme con esos corredores Marcianos y correr a su lado, mientras podían aguantarme el paso, pero eso está ya en el pasado y ahora me los encuentro corriendo en sentido opuesto, alejándose infinitamente de mí en lo que pensé era un circuito cerrado alrededor del parque.
A lo lejos, por la vereda que recorro, se cruza en mi mirada un objeto de increíble belleza. Alto, fuerte, poderoso se irgue un árbol con sus otoñales ramas casi calvas sugiriéndome cosas perversas. Me habla en un lenguaje que sólo yo puedo entender y me susurra mensajes que a nadie puedo explicar. Su gris tronco que corta las nubes contrasta con el azul-casi-negro del cielo turbio de este Miércoles veraniego de mi vida y cobra vida cada vez que un relámpago ilumina presuroso el paisaje que ahora cae sobre mi cabeza, gota a gota, como diciéndome que es hora de ir a casa. Pero el mensaje pasa de largo, pues mis sentidos han pasado de aquel mundo sobrio de sombras y colores en los que se encontraban, felices, para entrar a éste, lúgubre y sombrío como mi parque, pero con una belleza que jamás había visto.
El árbol me seduce, doblando sus dedos en una forma provocadora, atrayéndome hacia él con dulces promesas de fríos pasares, sus raíces acarician mis pies a cada paso que doy y cerca de la tierra se abre su boca, lanzando bocanadas de un humo blanco y exquisitamente perfumado que oscurese el camino y nubla mi vista. Sus rojizas hojas que con fuerza se aferran a las débiles ramas que invitan al invierno crujen y el sonido me enajena más allá de mi control.
Fuera de control sigo corriendo; mi cuerpo sigue corriendo, aunque mi mente ha encontrado ya el lugar al que con tantas ansias he estado corriendo toda mi vida. Un pie, después del anterior y antes del siguiente, toca el suelo donde las raíces están esperando para acariciarlo, hasta que finalmente, lo que parecía ser el pie derecho se encuentra con que ya el suelo ha escapado de él.
De pronto me encuentro cayendo por un precipicio que me apetece no tiene fondo y mi cuerpo, aceptando el destino que me espera, se relaja. Cabeza abajo voy cayendo libremente, ya sin viento, ya sin humo blanco ni hojas rojas ni dedos grises, acompañado sólo de las gotas de cielo que junto a mí externan un etéreo “te lo dije” que me hace entrar en mí.
Finalmente es Jueves y yo, cayendo aún, me doy cuenta de que mi Miércoles no debió terminar así. No debí distraer mis ojos del camino, no debí ceder ante las dulces palabras de aquel árbol de perdición, ni respirar su humo perfumado ni disfrutar de su sinfonía de ocaso. No vale la pena que ahora sufro. Ahora, Jueves, me doy cuenta.
Por los lúgubres parajes del parque, entre los árboles, un viento sombrío y frío sopla contra mi rostro y me calienta el corazón. Estoy corriendo, sudándome las axilas y el pecho, con el retumbar sonoro e imponente de mi propio corazón sobre mis oídos, con mis sentidos concentrados en un mundo más allá de éste, donde el parque es alegre, los murciélagos tienen amigos y los insectos se reproducen sin cota alguna.
La tierra está húmeda porque ha estado lloviendo y mis pies se llenan de un lodo que se agarra fuertemente a las fibras sintéticas de mi amargo calzado. Siéndome imposible limpiar mis tenis de ese lodo que inevitablemente se ase de ellos, periódicamente he de cambiarlos por unos nuevos, o retomar algunos viejos que el tiempo se ha encargado de limpiar. El salado olor de la tierra mojada llena mis pulmones y me impulsa a seguir. Cuando volteo hacia atrás veo mi Martes con aroma a azar y, un poco más allá, ligeramente borroso, me llega la luz de un Lunes pasado hace años y que nunca volverá. Mi semana comenzó bien, pero de alguna manera se las ingenió para empeorar catastróficamente hasta que, cansado del día anterior, me levanté hoy Miércoles con la intención de desasirme de todo lo que me vincula al fatídico Martes y hasta ahora nada ha salido bien.
Corro cada vez más rápidamente, cruzándome en el camino con los viejos corredores que solía toparme los Martes, que me ven y me sonríen y me dicen cuánto me extrañan y me preguntan cuándo volveré y cómo estoy y qué ha sido de mi vida. Admito que en un tiempo de mi vida, era divertido toparme con esos corredores Marcianos y correr a su lado, mientras podían aguantarme el paso, pero eso está ya en el pasado y ahora me los encuentro corriendo en sentido opuesto, alejándose infinitamente de mí en lo que pensé era un circuito cerrado alrededor del parque.
A lo lejos, por la vereda que recorro, se cruza en mi mirada un objeto de increíble belleza. Alto, fuerte, poderoso se irgue un árbol con sus otoñales ramas casi calvas sugiriéndome cosas perversas. Me habla en un lenguaje que sólo yo puedo entender y me susurra mensajes que a nadie puedo explicar. Su gris tronco que corta las nubes contrasta con el azul-casi-negro del cielo turbio de este Miércoles veraniego de mi vida y cobra vida cada vez que un relámpago ilumina presuroso el paisaje que ahora cae sobre mi cabeza, gota a gota, como diciéndome que es hora de ir a casa. Pero el mensaje pasa de largo, pues mis sentidos han pasado de aquel mundo sobrio de sombras y colores en los que se encontraban, felices, para entrar a éste, lúgubre y sombrío como mi parque, pero con una belleza que jamás había visto.
El árbol me seduce, doblando sus dedos en una forma provocadora, atrayéndome hacia él con dulces promesas de fríos pasares, sus raíces acarician mis pies a cada paso que doy y cerca de la tierra se abre su boca, lanzando bocanadas de un humo blanco y exquisitamente perfumado que oscurese el camino y nubla mi vista. Sus rojizas hojas que con fuerza se aferran a las débiles ramas que invitan al invierno crujen y el sonido me enajena más allá de mi control.
Fuera de control sigo corriendo; mi cuerpo sigue corriendo, aunque mi mente ha encontrado ya el lugar al que con tantas ansias he estado corriendo toda mi vida. Un pie, después del anterior y antes del siguiente, toca el suelo donde las raíces están esperando para acariciarlo, hasta que finalmente, lo que parecía ser el pie derecho se encuentra con que ya el suelo ha escapado de él.
De pronto me encuentro cayendo por un precipicio que me apetece no tiene fondo y mi cuerpo, aceptando el destino que me espera, se relaja. Cabeza abajo voy cayendo libremente, ya sin viento, ya sin humo blanco ni hojas rojas ni dedos grises, acompañado sólo de las gotas de cielo que junto a mí externan un etéreo “te lo dije” que me hace entrar en mí.
Finalmente es Jueves y yo, cayendo aún, me doy cuenta de que mi Miércoles no debió terminar así. No debí distraer mis ojos del camino, no debí ceder ante las dulces palabras de aquel árbol de perdición, ni respirar su humo perfumado ni disfrutar de su sinfonía de ocaso. No vale la pena que ahora sufro. Ahora, Jueves, me doy cuenta.
miércoles, abril 09, 2008
"No estuvo tan cagado el día"
Sí estuvo. Bastante.
Pati (alguien) cumplió años este domingo. Por sí solo es un acontecimiento levemente irrelevante, pero la proximidad de dichoso suceso nos dio la idea (a Ricardo, más bien) de hacer una carne asada como nunca se ha hecho una carne asada en San Luis Potosí.
De estar en Hermosillo, semejante idea sería de proporciones bíblicas, recordando carneas asadas del tamaño de bodas de Duques menores en la antigua Rusia, las celebraciones de la caída del muro a Berlín y de la colonización de Marte, todas enormes carneas asadas llevadas a cabo en Hermosillo.
Estando en San Luis, sin embargo, la idea de "una carne asada como ninguna otra" es bastante simple. Con el sólo hecho de excluir algunos elementos ya se puede hacer la mejor carne asada en la historia de la ciudad. Estos elementos incluyen arrachera, cerveza y limón (son uno solo), carbón artificial y tortillas de maíz. Algunos otros elementos se pueden omitir para mejores resultados, siendo uno de ellos, quizá de los más importantes (entre los secundarios), a los Potosinos.
Hay algo esencialmente mal con los potosinos, lo cual les impide tener una buena carne asada. La causa, me temí por unos minutos, podría ser más bien viral o bactereológico, lo cual implicaría que ya estoy contaminado, al igual -de hecho en menor medida- que Ricardo.
Hay que hacer las cosas de una manera simple, sin apelar a recursos elaborados que prometen compensar la mala calidad de la materia prima. Hay que, en su lugar, conseguir buena materia prima. Diezmillo de 70 pesos el kilo del Costco era el candidato perfecto para el papel. Como buen amigo que soy, tenía que probar el material antes de aprobarlo y llevarlo al destino final. Por ello, un día antes, me hice un platillo por demás elaborado cuyos pormenores me tomaría años escribir, debido al carácter artístico, antropológico, culinario y altamente filosófico de dicho proceso. Los detalles, por ello, los omitiré y sólo diré que la carne era de la más alta calidad (y precio, desafortunadamente para el bolsillo de Ricarnitas) y del paso de ella por mi tracto digestivo, desde la ingesta hasta la expulsión, sólo diré que me trajo grandes placeres.
Una vez conseguida la carne (y algunos otros aditamentos necesarios, que yo no conseguí y que por ello son de menor importancia (o quizá alrevés)) y el pastel -condimento extra en la receta de un desastre-, sólo quedaba poner en acción el plan malévolo que habíamos estado hurdiendo por cuatro días ya.
Preludio: Concierto para cello y orquesta de un mexiqueque desconocido. Concierto para orquesta de Shumann. Nada particularmente interesante. El chelista del primer concierto era un sujeto extraño. Regordete con un traje que quizá le quedara bien en sus años de mozuelo, pero que después de altas concentraciones de tacos, pizzas y demás suculencias (no quiero pensar ni cuáles), había cierta incongruencia entre los volúmenes permitidos y los que realmente existían. De tal manera que me temí durante todo el concierto que un botón disidente saltara violentamente de su traje debido a las grandes presiones de su trabajo y aterrizara, aún violentamente, sobre mi ojo derecho. El izquierdo, por la anisotropía del espacio, estaba a salvo. Con gran estridencia atacaba al cello, profiriendo arcadas más violentas de lo normal, mientras su cabello, que nunca estuvo peinado, bailaba al son de las más diabólicas de las piezas infernales, su pérfida cara acariciaba el brazo del cello y su aún más pérfido cuerpo era una ofensa a todo lo que es bueno en este mundo. El wey estaba feo, pues. Tocaba muy violentamente, muy en acuerdo con la pieza que tocaba, pero sus habilidades cellísticas estaban muy por debajo de... algo...
A Schumann, en una nota aparte, lo encontré por demás aburrido.
El parque Tangamanga (textiles no asociados) es un bosque gigante al que pusieron enrejado y decidieron llamar parque y cerrar a las 7pm (ridículo!). Tiene zacate en todas partes, algunos kioscos, asadores, árboles, canchas de algunos deportes y gente feliz. Y antes de continuar debo aclarar algo: En San Luis al salir a la calle las primeras veces notas la ausencia de un ruido que tiendes a ignorar estando en Hermosillo, pero que cuando falta lo notas. Este sonido es un ligero crujir, como carne en aceite caliente, que parece estar constantemente emanando de tu piel al contacto con el sol. Es por ello que los parques, además de tener vegetación exótica, como zacate y árboles y algunos animales como salidos de la ciencia ficción barata, como ardillas, están siempre llenos de gente.
Luego, EL parque por excelencia, Tangamanga, en domingo, está, como algunos finos licántropos que se dedican en los días de luna no-llena a la filantropía, "hasta el culo". Lleno de familias felices con niños escandalosos. Los unos jugando fútbol, los lejionarios béisbol, los mohoros sólo corriendo sin rumbo y una niña sentada bien triste porque se orinó los pantalones y no quiere que nadie se entere. Pobre niña. Los asadores, obviamente, estaban acaparados y nuestra búsqueda (con las cosas de la carne asada a cuestas, excepto la sal porque somos unos idiotas) parecía no tener futuro. Rendidos nos sentamos en una banca (sin asador) y las mujeres (jaja, qué comentario tan deliciosamente machista) siguieron buscando mientras nosotros tirábamos barra y una pelota de béis. Finalmente volvieron con malas noticias y nos quedamos ahí sentados.
Sobre la obtención del asador y demás pormenores no hay mucho que decir. Basta mencionar que junto al que debió ser nuestro kiosco desde un principio pero que en su lugar estaban ocupándolo unos entes infernales cuyas vidas de seguro eran miserables y por ello debían fingir apreciar a su familia lo suficiente para salir con ellos y pasar en su compañia todo el mugre domingo, estaba el que debía ser nuestro asador. En realidad, de seguro se odian y cada momento, cada mirada, cada sonrisa, cada saludo no era más que una reafirmación a la previa declaración de odio mutuo y desinteresado, el más bello que hay. En fin... los animales del corral ya no estaban usando el asador así que se los pedimos y lo cedieron (obviamente, porque sabían lo que les esperaría de no hacerlo!!). Comenzamos a preparar todo, prendimos el carbón, picamos la verdura, pusimos la carne, notamos que no había sal, etc. Me tomo la molestia de escribir en plural pese a que yo no hice nada de eso porque una sociedad cooperativa como la que tenemos no admite individualismos.
Poco antes de que pusiéramos la carne sucedió la calamidad. Estaba yo pacíficamente junto al asador a la sombra de un árbol bastante alto, admirando las creaciones de la naturaleza, sonriendo ante la belleza de la vida que me rodea, gozando cada parte del universo que me ha tocado vivir... cuando una parte del universo en el que me ha tocado vivir salió del trasero de un pájaro y aterrizó sobre mi brazo...
En mi afan de no permitir que ciertas nimiedades (pinche pájaro con diarrea... verde...) arruinaran mi día, continué cual si no pasara nada, habiéndome escandalizado, habiendo reido, limpiado y reido de nuevo. Seguí lanzando felizmente la pelota de béisbol hasta que canséme (poco después de que por animal ésta me golpeara en el muslo, preocupantemente cerca de los testículos) y proseguí con las labores culinarias (que en mi caso se limitaban a ver a los demás trabajar en la comida mientras yo.. existía por ahí).
Luego, el Karma tocó mi hombro: sentí cómo alguien me llamaba desde atrás, tocándome el hombro dos veces con el dedo. Volteo y no hay nadie! Supongo que el karma es invisible o se mueve muy rápidamente, pero luego me doy cuenta de lo estúpido de mi suposición. Un segundo proyectil había salido de, supongo, una segunda ave despiadada y había aterrizado sobre mi puro e inocente hombro, rebotando y golpeando una segunda vez, ahora sobre mi espalda... ... Sobra decir que pasé el resto de la velada cuidándome de los pinches pájaros cerdos que no dejaban de cagarme encima!!!
Ya en la tarde, al final de la carne asada, cuando los guardias motorizados del parque recorrían el territorio asesinando a los que aún seguían ahí, pese a ser ya las 7, profiriendo palabras sagaces e hirientes disfrazadas de amabilidad como "Buenas tardes. Ya son las 7, por favor abandonen el parque (Y MUERAN!!!! AAAAAAH (gatoh)!!!)" y ofensas similares, Ricardo, refiriéndose a la calidad del día y la superación de los problemas iniciales para terminar con una carne asada como la habíamos querido, atrévese a decir "No estuvo tan cagado el día"...
Sí estuvo. Bastante.
Pati (alguien) cumplió años este domingo. Por sí solo es un acontecimiento levemente irrelevante, pero la proximidad de dichoso suceso nos dio la idea (a Ricardo, más bien) de hacer una carne asada como nunca se ha hecho una carne asada en San Luis Potosí.
De estar en Hermosillo, semejante idea sería de proporciones bíblicas, recordando carneas asadas del tamaño de bodas de Duques menores en la antigua Rusia, las celebraciones de la caída del muro a Berlín y de la colonización de Marte, todas enormes carneas asadas llevadas a cabo en Hermosillo.
Estando en San Luis, sin embargo, la idea de "una carne asada como ninguna otra" es bastante simple. Con el sólo hecho de excluir algunos elementos ya se puede hacer la mejor carne asada en la historia de la ciudad. Estos elementos incluyen arrachera, cerveza y limón (son uno solo), carbón artificial y tortillas de maíz. Algunos otros elementos se pueden omitir para mejores resultados, siendo uno de ellos, quizá de los más importantes (entre los secundarios), a los Potosinos.
Hay algo esencialmente mal con los potosinos, lo cual les impide tener una buena carne asada. La causa, me temí por unos minutos, podría ser más bien viral o bactereológico, lo cual implicaría que ya estoy contaminado, al igual -de hecho en menor medida- que Ricardo.
Hay que hacer las cosas de una manera simple, sin apelar a recursos elaborados que prometen compensar la mala calidad de la materia prima. Hay que, en su lugar, conseguir buena materia prima. Diezmillo de 70 pesos el kilo del Costco era el candidato perfecto para el papel. Como buen amigo que soy, tenía que probar el material antes de aprobarlo y llevarlo al destino final. Por ello, un día antes, me hice un platillo por demás elaborado cuyos pormenores me tomaría años escribir, debido al carácter artístico, antropológico, culinario y altamente filosófico de dicho proceso. Los detalles, por ello, los omitiré y sólo diré que la carne era de la más alta calidad (y precio, desafortunadamente para el bolsillo de Ricarnitas) y del paso de ella por mi tracto digestivo, desde la ingesta hasta la expulsión, sólo diré que me trajo grandes placeres.
Una vez conseguida la carne (y algunos otros aditamentos necesarios, que yo no conseguí y que por ello son de menor importancia (o quizá alrevés)) y el pastel -condimento extra en la receta de un desastre-, sólo quedaba poner en acción el plan malévolo que habíamos estado hurdiendo por cuatro días ya.
Preludio: Concierto para cello y orquesta de un mexiqueque desconocido. Concierto para orquesta de Shumann. Nada particularmente interesante. El chelista del primer concierto era un sujeto extraño. Regordete con un traje que quizá le quedara bien en sus años de mozuelo, pero que después de altas concentraciones de tacos, pizzas y demás suculencias (no quiero pensar ni cuáles), había cierta incongruencia entre los volúmenes permitidos y los que realmente existían. De tal manera que me temí durante todo el concierto que un botón disidente saltara violentamente de su traje debido a las grandes presiones de su trabajo y aterrizara, aún violentamente, sobre mi ojo derecho. El izquierdo, por la anisotropía del espacio, estaba a salvo. Con gran estridencia atacaba al cello, profiriendo arcadas más violentas de lo normal, mientras su cabello, que nunca estuvo peinado, bailaba al son de las más diabólicas de las piezas infernales, su pérfida cara acariciaba el brazo del cello y su aún más pérfido cuerpo era una ofensa a todo lo que es bueno en este mundo. El wey estaba feo, pues. Tocaba muy violentamente, muy en acuerdo con la pieza que tocaba, pero sus habilidades cellísticas estaban muy por debajo de... algo...
A Schumann, en una nota aparte, lo encontré por demás aburrido.
El parque Tangamanga (textiles no asociados) es un bosque gigante al que pusieron enrejado y decidieron llamar parque y cerrar a las 7pm (ridículo!). Tiene zacate en todas partes, algunos kioscos, asadores, árboles, canchas de algunos deportes y gente feliz. Y antes de continuar debo aclarar algo: En San Luis al salir a la calle las primeras veces notas la ausencia de un ruido que tiendes a ignorar estando en Hermosillo, pero que cuando falta lo notas. Este sonido es un ligero crujir, como carne en aceite caliente, que parece estar constantemente emanando de tu piel al contacto con el sol. Es por ello que los parques, además de tener vegetación exótica, como zacate y árboles y algunos animales como salidos de la ciencia ficción barata, como ardillas, están siempre llenos de gente.
Luego, EL parque por excelencia, Tangamanga, en domingo, está, como algunos finos licántropos que se dedican en los días de luna no-llena a la filantropía, "hasta el culo". Lleno de familias felices con niños escandalosos. Los unos jugando fútbol, los lejionarios béisbol, los mohoros sólo corriendo sin rumbo y una niña sentada bien triste porque se orinó los pantalones y no quiere que nadie se entere. Pobre niña. Los asadores, obviamente, estaban acaparados y nuestra búsqueda (con las cosas de la carne asada a cuestas, excepto la sal porque somos unos idiotas) parecía no tener futuro. Rendidos nos sentamos en una banca (sin asador) y las mujeres (jaja, qué comentario tan deliciosamente machista) siguieron buscando mientras nosotros tirábamos barra y una pelota de béis. Finalmente volvieron con malas noticias y nos quedamos ahí sentados.
Sobre la obtención del asador y demás pormenores no hay mucho que decir. Basta mencionar que junto al que debió ser nuestro kiosco desde un principio pero que en su lugar estaban ocupándolo unos entes infernales cuyas vidas de seguro eran miserables y por ello debían fingir apreciar a su familia lo suficiente para salir con ellos y pasar en su compañia todo el mugre domingo, estaba el que debía ser nuestro asador. En realidad, de seguro se odian y cada momento, cada mirada, cada sonrisa, cada saludo no era más que una reafirmación a la previa declaración de odio mutuo y desinteresado, el más bello que hay. En fin... los animales del corral ya no estaban usando el asador así que se los pedimos y lo cedieron (obviamente, porque sabían lo que les esperaría de no hacerlo!!). Comenzamos a preparar todo, prendimos el carbón, picamos la verdura, pusimos la carne, notamos que no había sal, etc. Me tomo la molestia de escribir en plural pese a que yo no hice nada de eso porque una sociedad cooperativa como la que tenemos no admite individualismos.
Poco antes de que pusiéramos la carne sucedió la calamidad. Estaba yo pacíficamente junto al asador a la sombra de un árbol bastante alto, admirando las creaciones de la naturaleza, sonriendo ante la belleza de la vida que me rodea, gozando cada parte del universo que me ha tocado vivir... cuando una parte del universo en el que me ha tocado vivir salió del trasero de un pájaro y aterrizó sobre mi brazo...
En mi afan de no permitir que ciertas nimiedades (pinche pájaro con diarrea... verde...) arruinaran mi día, continué cual si no pasara nada, habiéndome escandalizado, habiendo reido, limpiado y reido de nuevo. Seguí lanzando felizmente la pelota de béisbol hasta que canséme (poco después de que por animal ésta me golpeara en el muslo, preocupantemente cerca de los testículos) y proseguí con las labores culinarias (que en mi caso se limitaban a ver a los demás trabajar en la comida mientras yo.. existía por ahí).
Luego, el Karma tocó mi hombro: sentí cómo alguien me llamaba desde atrás, tocándome el hombro dos veces con el dedo. Volteo y no hay nadie! Supongo que el karma es invisible o se mueve muy rápidamente, pero luego me doy cuenta de lo estúpido de mi suposición. Un segundo proyectil había salido de, supongo, una segunda ave despiadada y había aterrizado sobre mi puro e inocente hombro, rebotando y golpeando una segunda vez, ahora sobre mi espalda... ... Sobra decir que pasé el resto de la velada cuidándome de los pinches pájaros cerdos que no dejaban de cagarme encima!!!
Ya en la tarde, al final de la carne asada, cuando los guardias motorizados del parque recorrían el territorio asesinando a los que aún seguían ahí, pese a ser ya las 7, profiriendo palabras sagaces e hirientes disfrazadas de amabilidad como "Buenas tardes. Ya son las 7, por favor abandonen el parque (Y MUERAN!!!! AAAAAAH (gatoh)!!!)" y ofensas similares, Ricardo, refiriéndose a la calidad del día y la superación de los problemas iniciales para terminar con una carne asada como la habíamos querido, atrévese a decir "No estuvo tan cagado el día"...
Sí estuvo. Bastante.
domingo, marzo 30, 2008
Lemniscata
Uno
El día de hoy ha comenzado una nueva vida para mí. Mis memorias se han ido y no sé por qué (no recuerdo). Me habré dado algún golpe en la cabeza, pero eso ya no importa. Si algo interesante debo recordar de mi vida anterior, ya volverá a mí. A final de cuentas si vivo mi vida nueva sin recordar una sola cosa de la anterior, significa que nada de la anterior era de vital importancia.
Escribo esto porque no creo que a alguien con amnesia se le haya ocurrido hacerlo. Con tantas preocupaciones en la mente lo último que alguien en mi situación querría hacer es sentarse pacíficamente a escribir todo lo que le está sucediendo. Pues bien, aprovechando que la escritura no es algo que se olvide con la amnesia, aquí dejo testimonio de lo que me está sucediendo. Espero que de algo sirva.
Una familia de tres me ha encontrado vagando por el bosque sin rumbo, sin provenir, sin comida y, más importantemente aún, citando a Raúl, “Sin alma”. No sé qué es eso del alma, pero creo que no es algo que olvidé con la amnesia sino más bien algo que nunca he comprendido. Supondré, por el momento, que no tiene importancia alguna. Raúl es el mayor, padre de Ana, suegro de Miguel. Miguel es muy trabajador y hasta ahora se ha portado muy bien conmigo. Entiende mi situación cual si le hubiera pasado a él muchas veces y hace todo lo que está en su poder para que me la pase bien. Ana y Raúl son un poco raros. La primera vez que Ana me vio se soltó a llorar y hasta la fecha no me ha querido decir por qué. Sólo me ve con mucho cariño y me da abrazos que yo no puedo rechazar y que con el paso de los días he comenzado a apreciar, en particular la calidez de sus brazos. De Raúl escribiré otro día porque ya es hora de ir a lavarme los dientes e irme a dormir; es temprano, pero está bien porque ya tengo algo de sueño y Miguel me ha dicho que mañana comenzaré a colaborar con quehaceres domésticos.
Dos
¡Cuánto cansancio! He estado barriendo toda la casa durante las últimas cuatro horas. Es increíble cuánto se puede ensuciar el piso de esa recámara que nadie usa ya. Lo que me lleva al tema de este escrito. No entiendo por qué tienen esa habitación tan bien amueblada y cuidada si nadie la habita jamás. Se me ocurrió preguntar la razón tras de esto pero sólo obtuve silencio de Miguel, una palmada en la espalda de Raúl y otro de los abrazos de Ana. Me di cuenta entonces de que ése no era un tema que yo debiese tocar, al menos no por ahora.
Hace algunos días pasó algo muy curioso. A bit strange, if you were to ask for my opinion. Raúl se sentó a ver la televisión y yo me senté junto a él. Estaba viendo una película de policías o yo qué sé qué. La verdad era una película mala, pero lo raro es que a mitad de la película me di cuenta de que no estaba leyendo los subtítulos. ¡Gracias a la televisión me vengo a enterar de que sé hablar inglés! I can also write it and Ana, who is a very fluent english speaker herself, says that my pronunciation is exceedingly good. Esto de tener amnesia está resultando bastante divertido. Unos días antes de eso me di cuenta de que podía cocinar decentemente y Ana no dejó de llorar cuando comencé a hablarle de la cocina italiana y el sazón latinoamericano. Ha de haber estado muy emocionada por mi descubrimiento gastronómico porque no se pudo contener y salió corriendo a llorar al baño. Las alcachofas que preparé también estaban muy buenas y Raúl no dejó de mencionarlo durante toda la cena.
Tres
Honestamente puedo decir que no recuerdo una época en mi vida más feliz que la que estoy viviendo en este momento. Quizá debería mencionar que me di cuenta de que muy dentro de mí había un sentido del humor un tanto oscuro esperando a aflorar ante la menor provocación. Me he reído como asno estos últimos días de mis propios comentarios; ¡los escucho como si alguien más los estuviera diciendo!
Ocurrió algo muy extraño a la hora de la cena. Me perturbó enormemente pero decidí dejarlo pasar para no arruinar mi buen humor nocturno, feliz continuación de mi excelente humor vespertino y antesala a mi maravilloso humor matutino. Estaba yo contando un chiste que se me ocurrió mientras me trepaba en el árbol de los mangos para alcanzar uno que se veía particularmente suculento muy arriba. El chiste no fue muy bueno, debo admitirlo, pero causó la reacción más inesperada en Ana. Se cubrió la boca, se le llenaron los ojos de lágrimas –aunque no lloró- y dijo “Extrañaba mucho ese chiste”. Cuando le pregunté si lo había escuchado antes me dijo que su ex-esposo se lo había contado una vez en su luna de miel, pero se negó a hablar más del asunto. No sabía que había estado casada con alguien antes de casarse con Miguel, pero me alegro de que ese fulano, sea quien sea, ya no esté porque así pude conocer a Miguel, quien cada día me cae mejor.
Cuatro
He tenido oportunidad de jugar con mi propia inteligencia. Es como el sentido del humor, cuando me oigo responder a alguna pregunta del juego de trivia que jugamos los sábados es como si estuviera escuchando a algún estudioso hablarme al oído. Aparentemente tengo muchos datos extraños metidos en la cabeza y me he dado a la tarea de escribir todo lo que vaya recordando sobre el mundo que me rodea, aunque en realidad no pueda decir nada sobre el mundo que me rodeaba tan de cerca antes de que me encontraran vagando.
Me he dado cuenta, además, de que tengo extensos conocimientos en Física, Química, Medicina, Música, Literatura y la fabricación de pantuflas tejidas. Esto último me sorprendió sobremanera, pero me he dado cuenta de que es más entretenido tejer y resolver problemas sobre el movimiento de los astros que barrer el pórtico o lavar la ropa. Por si fuera poco, hablo francés, alemán y una lengua que aún no sé cómo se llama en español y no sé dónde la hablan. Ninguno de mis familiares (ahora les llamo mi familia, pues en eso se han convertido) sabe de dónde es esa lengua y hasta la fecha no se me ha ocurrido manera alguna de averiguarlo. Quizá algún día vaya a la biblioteca de la ciudad para ver si ahí lo puedo averiguar, aunque a como he estado comportándome últimamente, probablemente no lo haga.
Cinco
He tenido suficiente de las tediosas labores hogareñas. No entiendo cómo es posible que mi familia viva la vida solamente procurando que el hoy sea como el ayer y dejando las cosas preparadas para hacer del mañana un hoy con distinta fecha. Estos últimos días me he dedicado casi plenamente a la lectura de las novelas que están regadas por toda la casa. También he leído algunos libros de los grandes filósofos de la historia y paso muchas horas del día sentado en el árbol de mangos pensando sobre lo que dijeron y haciendo personalizaciones a sus ideas macabras para que terminen siendo aún más macabras. Por el momento esto me parece bastante entretenido, pero se me están acabando las hojas blancas que Raúl me consiguió para escribir mis ideas (y este diario, que de diario nada tiene).
Me parece que la vida en esta casa a la mitad del bosque comienza a ser un poco monótona y aburrida. Miguel me dijo que tienen un departamento en la ciudad que por lo pronto está desocupado, pero perfectamente habitable. Estoy considerando irme a vivir para allá, así tendré mayor acceso a librerías, cafés, parques, gente. Esta vida de ermitaño simplemente dejó de satisfacerme.
Seis
Vaya. Creo que ya van dos meses desde que escribí la última vez. He estado muy ocupado con mi nueva vida en la ciudad. Con eso de que mi familia tiene ciertos ahorros de los cuales viven cómodamente, no he tenido que preocuparme por pedir empleo, lo cual está muy bien porque me permite dedicarme a lo que realmente me agrada: mis libros, mi música, mis paseos por la ciudad, mis nuevos amigos y esa mesera que no deja de coquetearme cada vez que voy al restaurán del amigo de Miguel.
Tengo muchas cosas que contar, pero por lo pronto tengo una cita con la mencionada mesera de ojos enormes y debo prepararme adecuadamente. Uno nunca sabe dónde puede terminar una buena noche.
Siete
Qué difícil es conservar amigos cuando eres notablemente más inteligente que ellos. Algunos lo resienten y se alejan, algunos otros terminan pareciéndome aburridos y de los pocos que quedan, la mayoría tiene mentes demasiado grandes como para quedarse en esta ciudad y terminan por irse.
Cuatro años he estado en este departamento. Se me han acabado los libros por leer. Bueno, en realidad aún tengo bastante libros que no he leído, pero no me apetece leer ninguno de ellos.
Ayer fue la primera vez que me pregunté qué sería de mi vida antes del bosque. Estuve horas imaginándome en diferentes escenarios, diferentes mundos, con diferente corte de cabello y enjuague bucal. Hay tantas vidas que sería tan gratificante tener, tantas maneras de ser feliz pero yo estoy atrapado en este mugre departamento de mierda que no hace más que hacerse más pequeño cada día que pasa.
Ocho
El día de hoy mi vida ha cambiado. Encontré un cuaderno enterrado entre los tablones sueltos del piso de la sala… me tiemblan las manos mientras escribo esto, pero el deseo de dejar la secuela y ver qué tan lejos me lleva este estilo de vida me obligan a seguir escribiendo. El cuaderno pertenece a un tal Sergio quien pasó por lo mismo que yo estoy pasando.
De los detalles de las anotaciones del cuaderno no tiene punto escribir. Sólo me gustaría dejar grabado en este cuaderno un segmento de una canción que viene en el cuaderno de Sergio:
I remember a meadow
One morning in May
With a sky full of dreams
That sailed in that day
I was dancing thru greenwaves
Of grass like the sea
And for a moment in time
I could feel I was free
Creo que es tiempo de que vuelva al bosque. Es tiempo de que vuelva a la felicidad. Es tiempo de barrer la casa y perseguir al gato por las tejas. Es tiempo de volver con mi esposa quien me ama sin importar cuantas veces haga yo esto.
Me pregunto cuántos cuadernos habré escrito hasta ahora…
Uno
El día de hoy ha comenzado una nueva vida para mí. Mis memorias se han ido y no sé por qué (no recuerdo). Me habré dado algún golpe en la cabeza, pero eso ya no importa. Si algo interesante debo recordar de mi vida anterior, ya volverá a mí. A final de cuentas si vivo mi vida nueva sin recordar una sola cosa de la anterior, significa que nada de la anterior era de vital importancia.
Escribo esto porque no creo que a alguien con amnesia se le haya ocurrido hacerlo. Con tantas preocupaciones en la mente lo último que alguien en mi situación querría hacer es sentarse pacíficamente a escribir todo lo que le está sucediendo. Pues bien, aprovechando que la escritura no es algo que se olvide con la amnesia, aquí dejo testimonio de lo que me está sucediendo. Espero que de algo sirva.
Una familia de tres me ha encontrado vagando por el bosque sin rumbo, sin provenir, sin comida y, más importantemente aún, citando a Raúl, “Sin alma”. No sé qué es eso del alma, pero creo que no es algo que olvidé con la amnesia sino más bien algo que nunca he comprendido. Supondré, por el momento, que no tiene importancia alguna. Raúl es el mayor, padre de Ana, suegro de Miguel. Miguel es muy trabajador y hasta ahora se ha portado muy bien conmigo. Entiende mi situación cual si le hubiera pasado a él muchas veces y hace todo lo que está en su poder para que me la pase bien. Ana y Raúl son un poco raros. La primera vez que Ana me vio se soltó a llorar y hasta la fecha no me ha querido decir por qué. Sólo me ve con mucho cariño y me da abrazos que yo no puedo rechazar y que con el paso de los días he comenzado a apreciar, en particular la calidez de sus brazos. De Raúl escribiré otro día porque ya es hora de ir a lavarme los dientes e irme a dormir; es temprano, pero está bien porque ya tengo algo de sueño y Miguel me ha dicho que mañana comenzaré a colaborar con quehaceres domésticos.
Dos
¡Cuánto cansancio! He estado barriendo toda la casa durante las últimas cuatro horas. Es increíble cuánto se puede ensuciar el piso de esa recámara que nadie usa ya. Lo que me lleva al tema de este escrito. No entiendo por qué tienen esa habitación tan bien amueblada y cuidada si nadie la habita jamás. Se me ocurrió preguntar la razón tras de esto pero sólo obtuve silencio de Miguel, una palmada en la espalda de Raúl y otro de los abrazos de Ana. Me di cuenta entonces de que ése no era un tema que yo debiese tocar, al menos no por ahora.
Hace algunos días pasó algo muy curioso. A bit strange, if you were to ask for my opinion. Raúl se sentó a ver la televisión y yo me senté junto a él. Estaba viendo una película de policías o yo qué sé qué. La verdad era una película mala, pero lo raro es que a mitad de la película me di cuenta de que no estaba leyendo los subtítulos. ¡Gracias a la televisión me vengo a enterar de que sé hablar inglés! I can also write it and Ana, who is a very fluent english speaker herself, says that my pronunciation is exceedingly good. Esto de tener amnesia está resultando bastante divertido. Unos días antes de eso me di cuenta de que podía cocinar decentemente y Ana no dejó de llorar cuando comencé a hablarle de la cocina italiana y el sazón latinoamericano. Ha de haber estado muy emocionada por mi descubrimiento gastronómico porque no se pudo contener y salió corriendo a llorar al baño. Las alcachofas que preparé también estaban muy buenas y Raúl no dejó de mencionarlo durante toda la cena.
Tres
Honestamente puedo decir que no recuerdo una época en mi vida más feliz que la que estoy viviendo en este momento. Quizá debería mencionar que me di cuenta de que muy dentro de mí había un sentido del humor un tanto oscuro esperando a aflorar ante la menor provocación. Me he reído como asno estos últimos días de mis propios comentarios; ¡los escucho como si alguien más los estuviera diciendo!
Ocurrió algo muy extraño a la hora de la cena. Me perturbó enormemente pero decidí dejarlo pasar para no arruinar mi buen humor nocturno, feliz continuación de mi excelente humor vespertino y antesala a mi maravilloso humor matutino. Estaba yo contando un chiste que se me ocurrió mientras me trepaba en el árbol de los mangos para alcanzar uno que se veía particularmente suculento muy arriba. El chiste no fue muy bueno, debo admitirlo, pero causó la reacción más inesperada en Ana. Se cubrió la boca, se le llenaron los ojos de lágrimas –aunque no lloró- y dijo “Extrañaba mucho ese chiste”. Cuando le pregunté si lo había escuchado antes me dijo que su ex-esposo se lo había contado una vez en su luna de miel, pero se negó a hablar más del asunto. No sabía que había estado casada con alguien antes de casarse con Miguel, pero me alegro de que ese fulano, sea quien sea, ya no esté porque así pude conocer a Miguel, quien cada día me cae mejor.
Cuatro
He tenido oportunidad de jugar con mi propia inteligencia. Es como el sentido del humor, cuando me oigo responder a alguna pregunta del juego de trivia que jugamos los sábados es como si estuviera escuchando a algún estudioso hablarme al oído. Aparentemente tengo muchos datos extraños metidos en la cabeza y me he dado a la tarea de escribir todo lo que vaya recordando sobre el mundo que me rodea, aunque en realidad no pueda decir nada sobre el mundo que me rodeaba tan de cerca antes de que me encontraran vagando.
Me he dado cuenta, además, de que tengo extensos conocimientos en Física, Química, Medicina, Música, Literatura y la fabricación de pantuflas tejidas. Esto último me sorprendió sobremanera, pero me he dado cuenta de que es más entretenido tejer y resolver problemas sobre el movimiento de los astros que barrer el pórtico o lavar la ropa. Por si fuera poco, hablo francés, alemán y una lengua que aún no sé cómo se llama en español y no sé dónde la hablan. Ninguno de mis familiares (ahora les llamo mi familia, pues en eso se han convertido) sabe de dónde es esa lengua y hasta la fecha no se me ha ocurrido manera alguna de averiguarlo. Quizá algún día vaya a la biblioteca de la ciudad para ver si ahí lo puedo averiguar, aunque a como he estado comportándome últimamente, probablemente no lo haga.
Cinco
He tenido suficiente de las tediosas labores hogareñas. No entiendo cómo es posible que mi familia viva la vida solamente procurando que el hoy sea como el ayer y dejando las cosas preparadas para hacer del mañana un hoy con distinta fecha. Estos últimos días me he dedicado casi plenamente a la lectura de las novelas que están regadas por toda la casa. También he leído algunos libros de los grandes filósofos de la historia y paso muchas horas del día sentado en el árbol de mangos pensando sobre lo que dijeron y haciendo personalizaciones a sus ideas macabras para que terminen siendo aún más macabras. Por el momento esto me parece bastante entretenido, pero se me están acabando las hojas blancas que Raúl me consiguió para escribir mis ideas (y este diario, que de diario nada tiene).
Me parece que la vida en esta casa a la mitad del bosque comienza a ser un poco monótona y aburrida. Miguel me dijo que tienen un departamento en la ciudad que por lo pronto está desocupado, pero perfectamente habitable. Estoy considerando irme a vivir para allá, así tendré mayor acceso a librerías, cafés, parques, gente. Esta vida de ermitaño simplemente dejó de satisfacerme.
Seis
Vaya. Creo que ya van dos meses desde que escribí la última vez. He estado muy ocupado con mi nueva vida en la ciudad. Con eso de que mi familia tiene ciertos ahorros de los cuales viven cómodamente, no he tenido que preocuparme por pedir empleo, lo cual está muy bien porque me permite dedicarme a lo que realmente me agrada: mis libros, mi música, mis paseos por la ciudad, mis nuevos amigos y esa mesera que no deja de coquetearme cada vez que voy al restaurán del amigo de Miguel.
Tengo muchas cosas que contar, pero por lo pronto tengo una cita con la mencionada mesera de ojos enormes y debo prepararme adecuadamente. Uno nunca sabe dónde puede terminar una buena noche.
Siete
Qué difícil es conservar amigos cuando eres notablemente más inteligente que ellos. Algunos lo resienten y se alejan, algunos otros terminan pareciéndome aburridos y de los pocos que quedan, la mayoría tiene mentes demasiado grandes como para quedarse en esta ciudad y terminan por irse.
Cuatro años he estado en este departamento. Se me han acabado los libros por leer. Bueno, en realidad aún tengo bastante libros que no he leído, pero no me apetece leer ninguno de ellos.
Ayer fue la primera vez que me pregunté qué sería de mi vida antes del bosque. Estuve horas imaginándome en diferentes escenarios, diferentes mundos, con diferente corte de cabello y enjuague bucal. Hay tantas vidas que sería tan gratificante tener, tantas maneras de ser feliz pero yo estoy atrapado en este mugre departamento de mierda que no hace más que hacerse más pequeño cada día que pasa.
Ocho
El día de hoy mi vida ha cambiado. Encontré un cuaderno enterrado entre los tablones sueltos del piso de la sala… me tiemblan las manos mientras escribo esto, pero el deseo de dejar la secuela y ver qué tan lejos me lleva este estilo de vida me obligan a seguir escribiendo. El cuaderno pertenece a un tal Sergio quien pasó por lo mismo que yo estoy pasando.
De los detalles de las anotaciones del cuaderno no tiene punto escribir. Sólo me gustaría dejar grabado en este cuaderno un segmento de una canción que viene en el cuaderno de Sergio:
I remember a meadow
One morning in May
With a sky full of dreams
That sailed in that day
I was dancing thru greenwaves
Of grass like the sea
And for a moment in time
I could feel I was free
Creo que es tiempo de que vuelva al bosque. Es tiempo de que vuelva a la felicidad. Es tiempo de barrer la casa y perseguir al gato por las tejas. Es tiempo de volver con mi esposa quien me ama sin importar cuantas veces haga yo esto.
Me pregunto cuántos cuadernos habré escrito hasta ahora…
Uno
miércoles, marzo 26, 2008
De windows y la mecánica cuántica.
En un momento de ocio justo entre el momento en que apuñalé violentamente la carne roja de mi platillo principal y el momento en que me lo metí a la boca me di cuenta de lo parecidos que son Windows y la mecánica cuántica.
La mecánica cuántica surge, "formalmente", de una ecuación que nadie ha podido obtener claramente y que describe una función que sólo hasta algunos años después pudieron darle algún significado físico claro. La ecuación de Schrödinger.
Windows, por otro lado, surge de una idea clara y sencilla (aunque presuntamente robada).
Hasta aquí, ningún parecido.
El problema surge con el desarrollo. En la mecánica cuántica se han encontrado muchos asuntos que no tienen sentido. Cosas que hasta la fecha no funcionan bien. Cosas que no tienen sentido lógico y, sin embargo, han decidido adoptar como ciertas "porque funcionan", pese a que, además de no tener sentido, vienen de una ecuación prácticamente intuitiva que nadie se ha tomado la molestia de "comprobar" rigurosamente.
Windows, por su parte, y simplificando mucho las cosas, tiene la pantalla azul de la muerte, que data de win95, previo al cual la computadora simplemente se paralizaba a cada rato, sin decirte nada y hasta winXP existe. No sé cuál es el estado de Wista, pero el propósito de esto no es criticar a windows, que por sí solo lo hace suficientemente bien.
La ecuación supuestamente describía los fenómenos pequeños, todos los fenómenos "pequeños", pero resultó no ser así. Ni pedo, todos cometemos errores. ¿La solución? Las ecuaciones de Pauli, Klein-Gordon y Dirac (entre otras de menor calibre e importancia histórica). La ecuación de Pauli sirve para describir partículas de spin 1/2, ya que la de Schrödinger sólo describía las de spin 0. Después se dieron cuenta de que Einsten estaba bien fregón y le metieron a huevo la relatividad a la cuántica (Relativización de la cuántica, no cuantización de la relatividad, la última de las cuales Einstein no pude hacer y por ello dijo que la cuántica no servía, con lo que estoy deacuerdo). Esto engendró la ecuación de Klein-Gordon y finalmente la de Dirac. ¿Cuál es el problema? Que la ecuación de Pauli no es más que una generalización de la de Schrödinger, es decir que tampoco se puede explicar de primeros principios. La de Klein-Gordon es un poco diferente, pues parte de la relación de dispersión de la Relatividad Especial, pero a final de cuentas se exige que la función de onda satisfaga la ecuación de Schrödinger, así que es la misma changa. La de Dirac es aún peor, porque no sólo exige que satisfaga la de Klein-Gordon (que a su vez satisface la de Schrödinger), sino además el wey partió de la premisa de "Vamos a obtener una ecuación cuántico-relativista que tenga la misma forma que la de Schrödinger", lo que echa a perder todo...
Y claro, los puristas me dirán que la ecuación de Schrödinger surge a partir del conocimiento de que las partículas se comportan como ondas. A lo que yo contestaré un resonante y malintencionado "mamadas...". Más allá de una arbitrarierdad de mi espíritu, la razón para contestar eso es que lo de "sabemos que", en aquel entonces, se basaba en la tesis doctoral de mi buen amigo De Broglie, quien no hizo nada más con su vida científica (y se ganó el nobel, el muy animal), no en hechos sustentados por... cualquier cosa más que su horrible sonrisa. Y finalmente su conjetura, llevada a ecuación, falla cuando quieres describir fotones, que también se comportan como partículas.
La idea a aclarar aquí es que lo único que le hacen a la mecánica cuántica es meterle parches idiotas que a veces funcionan y a veces no. Cuando funcionan, todos se alegran y nadie se pregunta por qué funcionaron (como con la ecuación de Dirac, porque el problema uqe Dirac quiso resolver con su ecuación nunca se resolvió y finalmente se aceptó como una consecuencia natural de quiénsabequé y se predijeron, correctamente, las antipartículas). Cuando no funcionan... los ignoran.
Windows, por otro lado, y teniendo en cuenta que mis conocimientos de windows son más limitados que los de cuántica, sigue el mismo patrón. Si algo no sirve, no lo substituyen con un producto nuevo que se basa en la experiencia tenida con el pasado, sino que lo parchan -mal- y lo hacen más bonito (la ecuación de Dirac se ve muy bonita). El WMP era mediocre en win95? Ah, pues déjenlo igual en win98, pero hagan los botones de playback más bonitos. Sigue mal? Ah, hay que hacerlo grande y muy pesado para que los usuarios crean que está haciendo algo importante. Sigue mal? Hay que ponerle un supuesto soporte para códecs -el cual desde win98 y hasta la fecha no sirve-. Sigue mal? Hmm... visualizaciones que te roban procesamiento al cpu! Todavía no? Hmm... una librería ridículamente torpe y difícil de usar. Aún no te gusta? Ok, ok, ya va a ser menos difícil de usar... ...
MS-DOS te parece un poco... obsoleto? Ok, lo quitamos, no hay problema. Vamos mejor a ocultar todos los procesos que tu sistema corre para que no tengas que verlos. Eliminamos el ms-dos por completo y en su lugar te damos un emulador de ms-dos que corre en windows. Para qué, preguntas? Pues para que puedas seguir usando ms-dos. Por qué no dejamos ms-dos? ... ... ...No tienes un cigarro?
Finalmente windows cayó lo más bajo que pudo haber caído. No sé cómo lo hizo, pero creó un sistema operativo que sólo a las mujeres que no saben usar computadoras les gusta (comprobado estadísticamente), y ni siquiera a todas. Dejaron todo igual, nomás que ahora lo parcharon con efectos chafas y que consumen procesador como si les pagaran por ello (altamente superados por compiz, debo agregar). Se robaron algunas ideas de por aquí y por allá, las metieron y construyeron un sistema "robusto" que requiere de 1gb de RAM para correr decentemente. En lugar de reconstruir windows... en lugar de empezar de cero aprendiendo de sus errores.
Lo curioso con Windows es que existen alternativas más bonitas y funcionales. Linux y MacOS son soluciones viables, aunque ligeramente limitadas (especializadas). Si bien Linux y MacOS vienen de la misma raíz, esa raíz funciona perfectamente hasta la fecha.
En la cuántica no existen alternativas. Todos están felices con lo que funciona que no se molestan en volver a empezar. Lo más cercano a una alternativa son la supersimetría, teoría de cuerdas (Feynman zombie!!) y mamadas de ésas, que a final de cuentas parten, de una manera u otra, de la ecuación que lo inició todo (Windows...) y le meten parches por aquí y por allá. Es como winamp, itunes y wmp, las tres son alternativas para reproducir multimedia, pero las tres se basan en windows y están destinadas a arder en el infierno, igual que la teoría de cuerdas, la simetría, súpersimetría y la que será la siguiente, hipermegasuperultrasimetría.
Si algo me hará feliz como científico, será ser el Linus Torves de la cuántica (diría que el creador de UNIX pero, además de que no sé quién fue el bueno, la analogía se rompe ya que UNIX es, según creo, más viejo que windows).
Windows apesta, pero la mecánica cuántica es peor. Espero que Bohr se esté quemando en las llamas eternas del infierno católico.
La mecánica cuántica surge, "formalmente", de una ecuación que nadie ha podido obtener claramente y que describe una función que sólo hasta algunos años después pudieron darle algún significado físico claro. La ecuación de Schrödinger.
Windows, por otro lado, surge de una idea clara y sencilla (aunque presuntamente robada).
Hasta aquí, ningún parecido.
El problema surge con el desarrollo. En la mecánica cuántica se han encontrado muchos asuntos que no tienen sentido. Cosas que hasta la fecha no funcionan bien. Cosas que no tienen sentido lógico y, sin embargo, han decidido adoptar como ciertas "porque funcionan", pese a que, además de no tener sentido, vienen de una ecuación prácticamente intuitiva que nadie se ha tomado la molestia de "comprobar" rigurosamente.
Windows, por su parte, y simplificando mucho las cosas, tiene la pantalla azul de la muerte, que data de win95, previo al cual la computadora simplemente se paralizaba a cada rato, sin decirte nada y hasta winXP existe. No sé cuál es el estado de Wista, pero el propósito de esto no es criticar a windows, que por sí solo lo hace suficientemente bien.
La ecuación supuestamente describía los fenómenos pequeños, todos los fenómenos "pequeños", pero resultó no ser así. Ni pedo, todos cometemos errores. ¿La solución? Las ecuaciones de Pauli, Klein-Gordon y Dirac (entre otras de menor calibre e importancia histórica). La ecuación de Pauli sirve para describir partículas de spin 1/2, ya que la de Schrödinger sólo describía las de spin 0. Después se dieron cuenta de que Einsten estaba bien fregón y le metieron a huevo la relatividad a la cuántica (Relativización de la cuántica, no cuantización de la relatividad, la última de las cuales Einstein no pude hacer y por ello dijo que la cuántica no servía, con lo que estoy deacuerdo). Esto engendró la ecuación de Klein-Gordon y finalmente la de Dirac. ¿Cuál es el problema? Que la ecuación de Pauli no es más que una generalización de la de Schrödinger, es decir que tampoco se puede explicar de primeros principios. La de Klein-Gordon es un poco diferente, pues parte de la relación de dispersión de la Relatividad Especial, pero a final de cuentas se exige que la función de onda satisfaga la ecuación de Schrödinger, así que es la misma changa. La de Dirac es aún peor, porque no sólo exige que satisfaga la de Klein-Gordon (que a su vez satisface la de Schrödinger), sino además el wey partió de la premisa de "Vamos a obtener una ecuación cuántico-relativista que tenga la misma forma que la de Schrödinger", lo que echa a perder todo...
Y claro, los puristas me dirán que la ecuación de Schrödinger surge a partir del conocimiento de que las partículas se comportan como ondas. A lo que yo contestaré un resonante y malintencionado "mamadas...". Más allá de una arbitrarierdad de mi espíritu, la razón para contestar eso es que lo de "sabemos que", en aquel entonces, se basaba en la tesis doctoral de mi buen amigo De Broglie, quien no hizo nada más con su vida científica (y se ganó el nobel, el muy animal), no en hechos sustentados por... cualquier cosa más que su horrible sonrisa. Y finalmente su conjetura, llevada a ecuación, falla cuando quieres describir fotones, que también se comportan como partículas.
La idea a aclarar aquí es que lo único que le hacen a la mecánica cuántica es meterle parches idiotas que a veces funcionan y a veces no. Cuando funcionan, todos se alegran y nadie se pregunta por qué funcionaron (como con la ecuación de Dirac, porque el problema uqe Dirac quiso resolver con su ecuación nunca se resolvió y finalmente se aceptó como una consecuencia natural de quiénsabequé y se predijeron, correctamente, las antipartículas). Cuando no funcionan... los ignoran.
Windows, por otro lado, y teniendo en cuenta que mis conocimientos de windows son más limitados que los de cuántica, sigue el mismo patrón. Si algo no sirve, no lo substituyen con un producto nuevo que se basa en la experiencia tenida con el pasado, sino que lo parchan -mal- y lo hacen más bonito (la ecuación de Dirac se ve muy bonita). El WMP era mediocre en win95? Ah, pues déjenlo igual en win98, pero hagan los botones de playback más bonitos. Sigue mal? Ah, hay que hacerlo grande y muy pesado para que los usuarios crean que está haciendo algo importante. Sigue mal? Hay que ponerle un supuesto soporte para códecs -el cual desde win98 y hasta la fecha no sirve-. Sigue mal? Hmm... visualizaciones que te roban procesamiento al cpu! Todavía no? Hmm... una librería ridículamente torpe y difícil de usar. Aún no te gusta? Ok, ok, ya va a ser menos difícil de usar... ...
MS-DOS te parece un poco... obsoleto? Ok, lo quitamos, no hay problema. Vamos mejor a ocultar todos los procesos que tu sistema corre para que no tengas que verlos. Eliminamos el ms-dos por completo y en su lugar te damos un emulador de ms-dos que corre en windows. Para qué, preguntas? Pues para que puedas seguir usando ms-dos. Por qué no dejamos ms-dos? ... ... ...No tienes un cigarro?
Finalmente windows cayó lo más bajo que pudo haber caído. No sé cómo lo hizo, pero creó un sistema operativo que sólo a las mujeres que no saben usar computadoras les gusta (comprobado estadísticamente), y ni siquiera a todas. Dejaron todo igual, nomás que ahora lo parcharon con efectos chafas y que consumen procesador como si les pagaran por ello (altamente superados por compiz, debo agregar). Se robaron algunas ideas de por aquí y por allá, las metieron y construyeron un sistema "robusto" que requiere de 1gb de RAM para correr decentemente. En lugar de reconstruir windows... en lugar de empezar de cero aprendiendo de sus errores.
Lo curioso con Windows es que existen alternativas más bonitas y funcionales. Linux y MacOS son soluciones viables, aunque ligeramente limitadas (especializadas). Si bien Linux y MacOS vienen de la misma raíz, esa raíz funciona perfectamente hasta la fecha.
En la cuántica no existen alternativas. Todos están felices con lo que funciona que no se molestan en volver a empezar. Lo más cercano a una alternativa son la supersimetría, teoría de cuerdas (Feynman zombie!!) y mamadas de ésas, que a final de cuentas parten, de una manera u otra, de la ecuación que lo inició todo (Windows...) y le meten parches por aquí y por allá. Es como winamp, itunes y wmp, las tres son alternativas para reproducir multimedia, pero las tres se basan en windows y están destinadas a arder en el infierno, igual que la teoría de cuerdas, la simetría, súpersimetría y la que será la siguiente, hipermegasuperultrasimetría.
Si algo me hará feliz como científico, será ser el Linus Torves de la cuántica (diría que el creador de UNIX pero, además de que no sé quién fue el bueno, la analogía se rompe ya que UNIX es, según creo, más viejo que windows).
Windows apesta, pero la mecánica cuántica es peor. Espero que Bohr se esté quemando en las llamas eternas del infierno católico.
lunes, marzo 17, 2008
1997
Hoy, o más bien hace diez años, inventé finalmente una máquina para viajar en el tiempo. Por defectos técnicos solamente podía viajar 10 años en el futuro y así lo hice.
Estaba muy emocionado por ver el mundo como sería, era o estaba siendo, en el futuro. 10 años en el futuro. Activé el apagador de mi sencilla máquina y comenzaron los ruidos extraños, los movimientos caóticos y las partículas y las ondas y demás fenómenos incomprensibles para mí, pero a través de los cuales llegué al futuro. Abrí mis ojos y todo estaba oscuro, no había ni una sola luz, ni el sol, ni las estrellas y la luna, ni los faroles de la calle principal ni tus ojos ni los míos. Nada brillaba, todo estaba en una total oscuridad.
A lo lejos podía escuchar a tres personas e inmediatamente entendí lo que estaba sucediendo; Una persona hablaba con la segunda. Ésta -la segunda- obviamente no quería hablar con la primera y en su lugar intentaba incesantemente, pero ocultándolo, de hablar con la tercera, la voz de quien era la más lejana de todas. Noté de inmediato que éste no era un futuro en el que quería estar así que me senté en mi sillón y me puse a escuchar la música del pasado, la del presente y un poco de la del futuro que el radio de mi máquina del tiempo alcanzaba a sintonizar.
Estaba muy emocionado por ver el mundo como sería, era o estaba siendo, en el futuro. 10 años en el futuro. Activé el apagador de mi sencilla máquina y comenzaron los ruidos extraños, los movimientos caóticos y las partículas y las ondas y demás fenómenos incomprensibles para mí, pero a través de los cuales llegué al futuro. Abrí mis ojos y todo estaba oscuro, no había ni una sola luz, ni el sol, ni las estrellas y la luna, ni los faroles de la calle principal ni tus ojos ni los míos. Nada brillaba, todo estaba en una total oscuridad.
A lo lejos podía escuchar a tres personas e inmediatamente entendí lo que estaba sucediendo; Una persona hablaba con la segunda. Ésta -la segunda- obviamente no quería hablar con la primera y en su lugar intentaba incesantemente, pero ocultándolo, de hablar con la tercera, la voz de quien era la más lejana de todas. Noté de inmediato que éste no era un futuro en el que quería estar así que me senté en mi sillón y me puse a escuchar la música del pasado, la del presente y un poco de la del futuro que el radio de mi máquina del tiempo alcanzaba a sintonizar.
jueves, marzo 13, 2008
Obtención de la Ecuación para la improductividad a partir de factores sociológicos.
Finalmente estoy de vuelta al mundo de los "socially-awkward" (cuya traducción literal al español es por demás desilusionante y carece totalmente de sentido). He recuperado mi conexión al internet, a la internet, a la red, a la caja quasi-bidimensional particularmente idiotizante (CQBPI, por sus siglas en árabe, que casualmente son las mismas que en español), al cyberespacio, a la vida virtual, a la fuente eterna de la juventud, la pornografía y la información innecesaria, etc..
Tesis:
Estoy seguro de que existe una relación funcional entre la productividad de un individuo y la velocidad de bajada de su internet, pero no es tan sencilla como uno podría pensar.
Comprobación:
1.- Si tienes internet ultramegarápidodelaclasequesaleencódigoflecharota (IN, por sus siglas en arameo antiguo), entonces tu navegación a través de la red será rápida y eficaz, obteniendo los resultados esperados en el tiempo adecuado. O sea que bajarás pornografía rápidamente. Si no tienes IN, entonces tus búsquedas tardarán años, tus navegaciones siglos y tendrás que recurrir a pornografía de mala calidad. Te tomará más tiempo hacer lo que sea que quieres hacer con internet y, por ello, tu tiempo para ser productivo disminuirá.
2.- Hasta ahora uno podría pensar en una relación del tipo 1/b, donde b sería la velocidad de bajada, pero uno estaría catastróficamente equivocado debido a un fenómeno que me tomaré la libertad de llamar Algernon-Gordon. Y el problema surge cuando uno toma en consideración la tan conocida página youtube.com. Este sitio de ignominia y pérdida de tiempo, maldito hasta la más profunda de sus raíces y tan maligno que los tumores cerebrales que causan la muerte en dos meses son comparables con mickey mouse (o el ratón miguelito, como asquerosamente se le conoce en las esferas del poder), que nos ha quitado la alegría de vivir y la ha reemplazado con la alegría de ver a los demás en una total falta de alegría. El fenómeno se revierte en este sitio del mal, donde entre más ancho de banda tienes, más rápido se bajan los videos y más felizmente ignoras lo que algunos, en otros sistemas de referencia, llaman tiempo. Ni siquiera hay que esperar a la carga de un video si tienes una buena conexión de internet, lo que causa ineludiblemente que veas uno tras otro tras otro, hasta que las posibles fuentes de entretenimiento cinematográfico se hayan extinto en tu ahora-limitada cabeza. De no tener IN, simplemente te desesperas en algún momento entre el segundo y el quinto video y lo dejas por la paz. La vacuna para el síndrome Algernon-Gordon es, entonces, un mal internet.
Y si hasta ahora la cosa parecía complicada, no queda más que introducir dos efectos independientes entre ellos y de los demás: uno es el efecto Jeta-L, que describiré a continuación, y el otro es el efecto Kepler (en honor no a Johannes Kepler, sino a Alejando Kepler, gran pensador de nuestros tiempos atrapado en un cascarón de amargura y desdicha al que algunos llaman "su alma", pero yo sólo llamo "él" (algo así como el yo, ego y ello en psicología)), que discutiré aún MÁS adelante.
3.- El efecto Jetal (por su pronunciación en español) tiene una dependencia débil (constante de acoplamiento pequeña, quizá) en la velocidad de subida y una dependencia casi nula con la velocidad de bajada que de ahora en adelante ignoraré en mis cálculos para no andar cargando con más parámetros de los que puedo especificar. Este efecto se presenta mayormente en sectores más acomodados de la suciedad (estos typos*, no puedo contra ellos) que dedican gran parte de su tiempo "libre" (donde el tiempo libre y el tiempo "libre" difieren en que la intersección del primero con el tiempo de trabajo es cero, mientras que la intersección del segundo con el tiempo de trabajo es del orden del tiempo de trabajo) a subir sus fotos a cierta página que para no violar derechos de autor no mencionaré, sin importar qué tan lenta sea su conexión y cuánto tiempo les tome subir la colección completa de su viaje a la playa que duró dos días y para el cual, sin embargo, tienen el equivalente a 150 horas de fotografía (otro efecto interesante, aunque no pertenece al presente texto), lo hacen, y lo hacen con una sonrisa en la cara. Si su velocidad de subida es demasiado lenta, simplemente se pasan a la casa de algún amigo con mejor conexión. La otra faceta del efecto Jetal es la de la exploración del susodicho sitio. La velocidad de bajada es totalmente irrelevante y especímenes de las clases pudientes (pujantes y pueriles (sólo porque empiezan con pu, no porque sean de coherencia alguna)) gastan horas de su tiempo navengando felizmente entre miles de fotos de eventos intrascendentes que le sucedieron a personas que jamás conocerán.
Los paréntesis anidados hacen su triunfal retorno.
4.- Por último, el efecto Kepler antes mencionado es más bien una constante aditiva que se puede obtener por medios experimentales. No depende de la velocidad de subida ni de bajada de ninguna manera, ya que sólo involucra una gran cantidad de texto que es fácil de obtener. Este efecto se presenta en la página conocida como wikipedia, donde la víctima entra por el sincero deseo de aprender algo nuevo, a lo que el monstruo de mil cabezas, treinta lenguajes y millones de entradas responde con una maraña de verdades sin confirmar y mentiras mal confirmadas, atrapando al pobre inocente en un laberinto interminable de texto de fácil adquisición y digestión lo cual eventualmente lleva a la locura extrema, la sociopatía y demás afecciones presentes en el individuo en honor a quien se nombró este efecto. Funcionalmente, esta contribución se puede determinar a partir de un "índice de tiempo perdido" multiplicado por la probabilidad de que el individuo sea susceptible a dicha enfermedad mental. Es claro que la contribución del efecto Kepler depende de la cantidad de vida social del inviduo, V.
Determinar la productividad neta de un individuo es algo imposible, ya que depende de muchos factores más allá del alcance de cualquier investigador, sin embargo, se puede determinar, basándose en lo expuesto anteriormente, la contribución a la improductividad de un sujeto del internet y la velocidad.
En términos claros, llamaré Ip a la contribución a la improductividad por parte del internet. "a" será la velocidad de subida, b la de bajada. A es el número de "amigos" que un individuo tiene.
Del efecto Algernon-Gordon se puede esperar una dependencia que va como N1*ln(n1*b+1), donde n1 y N1 son constantes a determinar. Las unidades de n1 deben ser, claramente, las de 1/b. La razón para esta elección funcional es el rápido crecimiento inicial de la dependencia entre la velocidad y la improductividad, pero luego, después de cierta velocidad pico (digamos, unos 3mbps) el incremento es muy pequeño. El +1 es para asegurarnos de que a velocidad cero, la contribución sea cero y no menos infinito, lo cual no tiene sentido.
El efecto Jetal sugiere una dependencia débil con la velocidad de subida a. Esta dependencia se puede pensar que es de la forma N2*exp{A}*a, donde N2 es una constante a determinar. Como mencioné antes, la dependencia casi nula con la velocidad de subida b no será tomada en cuenta. La dependencia con el número de amigos de este efecto es notable, pues incrementa exponencialmente.
Ahora bien, el efecto Kepler ha sido ya quantificado. La contribución será de la forma N3*T, donde N3 es una constante a determinar. Sugiero que la dependencia de esta contribución con V sea de la forma exp{-V}.
Resultados:
Finalmente, se tiene que
Ip = N1*ln{n1*b+1} + N2*exp{A}*a + N3*T*exp{-V}.
Ego:
Con esto concluyo el presente artículo. Delegaré la obtención de las constantes presentes en la ecuación anterior a científicos de menor calibre (estadistas, pues).
*Dato curioso: El diccionario de la Real academia de la lengua española dice, en su entrada de Tipografía, "De tipógrafo". En la entrada de "tipógrafo" viene "Persona que sabe o profesa la tipografía".
Tesis:
Estoy seguro de que existe una relación funcional entre la productividad de un individuo y la velocidad de bajada de su internet, pero no es tan sencilla como uno podría pensar.
Comprobación:
1.- Si tienes internet ultramegarápidodelaclasequesaleencódigoflecharota (IN, por sus siglas en arameo antiguo), entonces tu navegación a través de la red será rápida y eficaz, obteniendo los resultados esperados en el tiempo adecuado. O sea que bajarás pornografía rápidamente. Si no tienes IN, entonces tus búsquedas tardarán años, tus navegaciones siglos y tendrás que recurrir a pornografía de mala calidad. Te tomará más tiempo hacer lo que sea que quieres hacer con internet y, por ello, tu tiempo para ser productivo disminuirá.
2.- Hasta ahora uno podría pensar en una relación del tipo 1/b, donde b sería la velocidad de bajada, pero uno estaría catastróficamente equivocado debido a un fenómeno que me tomaré la libertad de llamar Algernon-Gordon. Y el problema surge cuando uno toma en consideración la tan conocida página youtube.com. Este sitio de ignominia y pérdida de tiempo, maldito hasta la más profunda de sus raíces y tan maligno que los tumores cerebrales que causan la muerte en dos meses son comparables con mickey mouse (o el ratón miguelito, como asquerosamente se le conoce en las esferas del poder), que nos ha quitado la alegría de vivir y la ha reemplazado con la alegría de ver a los demás en una total falta de alegría. El fenómeno se revierte en este sitio del mal, donde entre más ancho de banda tienes, más rápido se bajan los videos y más felizmente ignoras lo que algunos, en otros sistemas de referencia, llaman tiempo. Ni siquiera hay que esperar a la carga de un video si tienes una buena conexión de internet, lo que causa ineludiblemente que veas uno tras otro tras otro, hasta que las posibles fuentes de entretenimiento cinematográfico se hayan extinto en tu ahora-limitada cabeza. De no tener IN, simplemente te desesperas en algún momento entre el segundo y el quinto video y lo dejas por la paz. La vacuna para el síndrome Algernon-Gordon es, entonces, un mal internet.
Y si hasta ahora la cosa parecía complicada, no queda más que introducir dos efectos independientes entre ellos y de los demás: uno es el efecto Jeta-L, que describiré a continuación, y el otro es el efecto Kepler (en honor no a Johannes Kepler, sino a Alejando Kepler, gran pensador de nuestros tiempos atrapado en un cascarón de amargura y desdicha al que algunos llaman "su alma", pero yo sólo llamo "él" (algo así como el yo, ego y ello en psicología)), que discutiré aún MÁS adelante.
3.- El efecto Jetal (por su pronunciación en español) tiene una dependencia débil (constante de acoplamiento pequeña, quizá) en la velocidad de subida y una dependencia casi nula con la velocidad de bajada que de ahora en adelante ignoraré en mis cálculos para no andar cargando con más parámetros de los que puedo especificar. Este efecto se presenta mayormente en sectores más acomodados de la suciedad (estos typos*, no puedo contra ellos) que dedican gran parte de su tiempo "libre" (donde el tiempo libre y el tiempo "libre" difieren en que la intersección del primero con el tiempo de trabajo es cero, mientras que la intersección del segundo con el tiempo de trabajo es del orden del tiempo de trabajo) a subir sus fotos a cierta página que para no violar derechos de autor no mencionaré, sin importar qué tan lenta sea su conexión y cuánto tiempo les tome subir la colección completa de su viaje a la playa que duró dos días y para el cual, sin embargo, tienen el equivalente a 150 horas de fotografía (otro efecto interesante, aunque no pertenece al presente texto), lo hacen, y lo hacen con una sonrisa en la cara. Si su velocidad de subida es demasiado lenta, simplemente se pasan a la casa de algún amigo con mejor conexión. La otra faceta del efecto Jetal es la de la exploración del susodicho sitio. La velocidad de bajada es totalmente irrelevante y especímenes de las clases pudientes (pujantes y pueriles (sólo porque empiezan con pu, no porque sean de coherencia alguna)) gastan horas de su tiempo navengando felizmente entre miles de fotos de eventos intrascendentes que le sucedieron a personas que jamás conocerán.
Los paréntesis anidados hacen su triunfal retorno.
4.- Por último, el efecto Kepler antes mencionado es más bien una constante aditiva que se puede obtener por medios experimentales. No depende de la velocidad de subida ni de bajada de ninguna manera, ya que sólo involucra una gran cantidad de texto que es fácil de obtener. Este efecto se presenta en la página conocida como wikipedia, donde la víctima entra por el sincero deseo de aprender algo nuevo, a lo que el monstruo de mil cabezas, treinta lenguajes y millones de entradas responde con una maraña de verdades sin confirmar y mentiras mal confirmadas, atrapando al pobre inocente en un laberinto interminable de texto de fácil adquisición y digestión lo cual eventualmente lleva a la locura extrema, la sociopatía y demás afecciones presentes en el individuo en honor a quien se nombró este efecto. Funcionalmente, esta contribución se puede determinar a partir de un "índice de tiempo perdido" multiplicado por la probabilidad de que el individuo sea susceptible a dicha enfermedad mental. Es claro que la contribución del efecto Kepler depende de la cantidad de vida social del inviduo, V.
Determinar la productividad neta de un individuo es algo imposible, ya que depende de muchos factores más allá del alcance de cualquier investigador, sin embargo, se puede determinar, basándose en lo expuesto anteriormente, la contribución a la improductividad de un sujeto del internet y la velocidad.
En términos claros, llamaré Ip a la contribución a la improductividad por parte del internet. "a" será la velocidad de subida, b la de bajada. A es el número de "amigos" que un individuo tiene.
Del efecto Algernon-Gordon se puede esperar una dependencia que va como N1*ln(n1*b+1), donde n1 y N1 son constantes a determinar. Las unidades de n1 deben ser, claramente, las de 1/b. La razón para esta elección funcional es el rápido crecimiento inicial de la dependencia entre la velocidad y la improductividad, pero luego, después de cierta velocidad pico (digamos, unos 3mbps) el incremento es muy pequeño. El +1 es para asegurarnos de que a velocidad cero, la contribución sea cero y no menos infinito, lo cual no tiene sentido.
El efecto Jetal sugiere una dependencia débil con la velocidad de subida a. Esta dependencia se puede pensar que es de la forma N2*exp{A}*a, donde N2 es una constante a determinar. Como mencioné antes, la dependencia casi nula con la velocidad de subida b no será tomada en cuenta. La dependencia con el número de amigos de este efecto es notable, pues incrementa exponencialmente.
Ahora bien, el efecto Kepler ha sido ya quantificado. La contribución será de la forma N3*T, donde N3 es una constante a determinar. Sugiero que la dependencia de esta contribución con V sea de la forma exp{-V}.
Resultados:
Finalmente, se tiene que
Ip = N1*ln{n1*b+1} + N2*exp{A}*a + N3*T*exp{-V}.
Ego:
Con esto concluyo el presente artículo. Delegaré la obtención de las constantes presentes en la ecuación anterior a científicos de menor calibre (estadistas, pues).
*Dato curioso: El diccionario de la Real academia de la lengua española dice, en su entrada de Tipografía, "De tipógrafo". En la entrada de "tipógrafo" viene "Persona que sabe o profesa la tipografía".
jueves, enero 31, 2008
27 entradas, publicadas por última vez el 03-ago-2007
Hay una muy buena razón por la cual no he escrito en tanto tiempo (como seis meses), pero la desconozco. Hay muchas otras malas razones que no han podido escapar de mi alcance: Pereza; falta de internet, ausencia mental, las existencias del Reguetón, Vivaldi y la nieve de chocolate amargo; la muerte de Pavaroti y, finalmente, una razón que de escribirla aquí se convertiría en una buena razón, lo que estaría en total desacuerdo con la tesis de este párrafo. Las paradojas no son agradables y alguna de ellas podría acabar con el univrerso como lo conocemos (viendo el lado positivo, ya no existiría el reguetón).. ... .... ..... . Increíble, pero esta computadora también tiene problemas con el framerate del editor de textos del blogger, jaja. Qué idiotez, ni siquiera puedo ver lo que estoy escribiendo; en este momento la palabra que está saliendo en la pantalla es "momento", lo cual no facilita pero para nada lo que estoy tratando de hacer.
Existen, por otro lado, siete razones por las cuales estoy escribiendo en este momento. El hecho de que las letras que estoy escribiendo tarden algunos segundos en salir en la pantalla no es una de ellas. De esas siete, 4 no tienen sentido alguno a menos que se pronuncien en Arameo antiguo y en este momento no tengo a Ricardo para que las traduzca por mí. De las 3 restantes, una no tiene sentido, la digas como la digas, y las otras dos son tan estúpidas que podrían demandarme por faltas a la moral de decirlas. Existe una octava, claro está, y no la mencioné desde el principio porque soy un rebelde sin causa (y sin remedio, he de agregar). Esta razón es muy simple: hoy presencié uno de los espectáculos de la naturaleza que pocos hombres tienen la fortuna de observar de frente y directamente y de ésos que, como el cometa haley y las buenas películas de hollywood, sólo llegan al menos cada 70 años, aunque por lo general tardan más. Este suceso que ha marcado mi vida para siempre fue un suicidio. Sin intentar ofender las sensibilidades de nadie, aclaro. Un suicidio siempre marca las vidas de queines lo presencian, definitivamente, pero el suicidio que yo observé es de un tipo tan peculiar que ni siquiera es estudiado en los cursos de psicología por falta de pruebas. En cambio, el estudio de dicho fenómeno ha sido relegado a los parapsicólogos, numerólogos, cristianos y tortilleras del centro; ninguno de ellos necesita evidencia alguna para creer fervientemente hasta en el más insólito de los presuntos acontecimientos. Lo interesante del suicidio del que estoy tratando de hablar, del cual, sin embargo, no he dicho casi nada después de algunos reglones, es que no fue una persona la víctima de sí misma, sino un ser que todos suponen es dueño de una felicidad crónica y cuya devoción por su trabajo lo caracteriza hasta en el más lejano de los parajes mundiales. Este ser es una pluma bic.
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En este momento estoy en la computadora de mi madre. La pobre no sabe lo que le espera, más que nada por el hecho de que eso de saber por lo general sólo se les da a humanos -a algunos humanos-. Probablemente lo sospecha, lo supone, lo deduce, lo calcula, pero realmente no lo sabe. Estoy cerca de darle kran (no, no me refiero a un impulso que causaría un incremento en el momento angular "intrínseco" de un objeto, como Ley Koo lo usa) y con esto espero arreglar este problema del framerate, reducir el tiempo que le toma hacer cualquier cosa y finalmente terminar con todas las guerras en el planeta, lo que inevitablemente nos llevaría a la tercera guerra mundial ya que son demasiadas las personas que no pueden imaginarse un mundo en paz y que prefieren usar su cuerpo para hacer el esfuerzo físico de pelear otra guerra que usar su mente para... cualquier cosa. A decir verdad, dudo que se arregle eso del framerate, pero al menos de que causo la tercera guerra mundial, la causo!
Lo único que me exaspera más que una computadora lenta es una viejita en una de las únicas 2 cajas abiertas en un supermercado con el carrito lleno y una insistencia necia en usar vales de despensa de los cuarentas que para su sorpresa y ligeramente más allá de su alcance mental, ya expiraron, así como exipiraron ya todos los que firmaron sus vales, los cajeros que se los dieron en alguna institución, los hijos de los cajeros y prácticamente todas las generaciones que en ese momento estaban vivas.
El día de hoy hice algo que jamás había hecho en Hermosillo (aunque varias veces en otras ciudades, por las que turisteo): entré a un café en el centro. Este café tiene un nombre que me llamó la atención, no por el nombre en sí, sino porque ya lo había escuchado muchas veces como una leyenda urabna del mejor café/bar en la historia del hombre y de algunas otras especies, superado solamente por un café que abrió solamente durante 10E-3 segundos y que era tan pequeño que solamente algunos tipos de quarks cabían por la puerta y la mayoría de los quarks en aquel entonces estaban demasiado ocupados con sus sueños utópicos de alcanzar la vida eterna mediante el viaje a la velocidad de la luz; pobres ilusos. El nombre de ese café estaba cuantizado, así que nadie nunca se lo aprendió. El otro café, el que está en el centro y por cuya entrada yo quepo perfectamente, incluso después de haber desayunado, se llama La casa de las Imágenes. Está frente a la machaca García Morales, que para sorpresa de cualquiera que haya visto el local, no está sobre la García Morales, sino por la Garmendia, que está a una cuadra de la García Morales. Curiosidades de la vida.
Intentaré, probablemente fallando magníficamente, subir unas imágenes que tomé en dichoso café. El café, según creo, fue reabierto después de que el dueño oringinal lo cerró y así permaneció durante algunos años. Realmente no sé si esté donde estaba el original y no sé si la tipa que parecer ser dueña (quizá sólo gerente) esté relacionada de manera alguna con el anterior, pero el café ahí está y los waffles que me comí estaban bastante buenos, además de que tuvieron la maravillosa idea de ponerle crema batida a un lado, lo cual lo convierte, utilizando las palabras ahora célebres de Paul Draggebo (croe que así se escribe), filósofo de nuestra era, filántropo y licántropo traductor nórdico, "this is the ultimate waffle experience", aunque cuando él lo dijo, en su infinita sabiduría y delirio matinal, se refería a los tacos que están sobre la Nayarit, esquina con una callesucha que bien podría ser la naranjo, pero igualmente "bien" podría no serlo. Son buenos tacos. Si vienes a Hermosillo y no tienes dinero para pagar el Xochimilco, ve a esos tacos; no es lo mismo pero es igual. El café que me tomé ahí, sin embargo, no estaba tan bueno.
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Cada vez que me preguntan qué he hecho con mi vida en las últimas T unidades de tiempo contesto, casi por reflejo, un insípido "nada". Obviamente en seis meses de ausencia de mi terruño querido he hecho un poquito más que "nada", pero mi respuesta es prácticamente una cuestión de principios, aunque en teoría es pura pereza y, en realidad no es más que algo debido al hecho de que pocas veces tengo acceso a mis recuerdos cuando quiero tenerlo. Por lo general la teoría y la práctica difieren un poco, muchas veces debido a redondeos y semejantes aberraciones, muchas veces debido a que ya sea el teórico o el experimental la caga (o ambos), pero yo diría que la mayoría de las veces la teoría y la práctica difieren ya que los físicos son tan malos en cuanto a sus habilidades comunicativas que cuando un físico y un experimental se sientan a discutir sobre un problema, el teórico está hablando de una cosa, el experimental de otra y el tema de la discusión no es, en realidad, ninguno de esos dos. El fenómeno más interesante es que la teoría y la práctica difieren abismalmente de la realidad. La razón de esto es clara; los físicos no tenemos ni la más mínima idea de lo que estamos haciendo. Los filósofos menos! Y los demás están tan ocupados tratando de entender sus vidas que no se dan cuenta de que es imposible y que mejor deberían dedicarse a la física. He hecho muchas cosas en estos últimos meses, y algunas de ellas son dignas de mención, pero la verdad es de que no me acuerdo de la vez que fui a la fiesta más aburrida de mi vida en San Luis sino hasta que estoy en una fiesta bien aburrida buscando un tema de conversación para que la presente no le quite el título a la anterior. No me acuerdo de la deliciosa sopa de tortilla que venden en un restaurán que bien podría llamarse la parroquia y, de hecho, creo que así se llama, sino hasta que me estoy comiendo unos chilaquiles. Lo curioso es que cuando como sopa de tortilla me acuerdo de aquellos chilaquiles que me comía en el hotel en el que nos metieron en la escuela de verano de la UNAM. Rocío los probó y dice que no estaban tan buenos; hay dos teorías para explicar esto: la primera es que en el año que transcurrió entre que yo los comí y que Rocío los comió un pato gigante se tragó de un jalón al cocinero de los chilaquiles, lo que indudablemente causó la muerte del animal y una pequeña indigestión al pato. La segunda teoría, más sencilla y de mayor impacto y aceptación en la comunidad científica, es que Rocío está mal.
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Por alguna razón todos suponemos que las plumas bic son muy felices haciendo su trabajo y quizá sí lo sean. A final de cuenta ante el contacto y frotamiento continuos contra un pedazo de papel (o la piel de una mujer, bajo ciertas circunstancias que no discutiré por ser de carácter privado y probablemente ficticio) expulsan su líquido vital el cual, dependiendo de la cultura personal de la persona a la que personalmente le preguntes, podría ser cerveza, agua, semen o tinta azul. Curiosamente la similitud se extiende un poco más allá. Si a cualquier persona perteneciente a cualquiera de las culturas antes indirectamente referenciadas se les termina el líquido vital, su utilidad ha sido terminada y su vida debería ser terminada también.
La pluma en cuestión, sin embargo, no era tan feliz como aquellas plumas felices que a felices chorros lanzan su feliz tinta sobre tu ahora-no-tan-feliz bolsa de la camisa, ni tan feliz como aquella pluma que pasó a la historia por ser la primera pluma que pudo volar; ésta fue, obviamente, la primera pluma que existió, cuando en un descuido (o intento de homicidio) al dueño se le cayó de la mesa. Mucho menos feliz es que la pluma a la que finalmente se le permite expedir cheques, aunque quizá ligeramente más feliz que la pluma a la que finalmente pescan tres días después en un frenesí imparable de cheques sin fondos. La pluma en cuestión no era tan feliz. Probablemente era bastante miserable, quizá debido a problemas económicos, quizá fue la vejez que la alcanzaba, quizá quiso ser la maquinita que pudo pero realmente nunca pudo lograr poder, quizá su novio, el borrador, se dio cuenta de que eran incompatibles y finalmente terminó con esa relación enfermiza, quizá era una pluma de la nueva generación con un prototipo de personalidad que salió mal, lo que causaba que, a pesar de tener un cerebro del tamaño de un planeta (o quizá no a pesar sino a causa de), estaba mortalmente deprimida. Quizá se dio cuenta de que no pertenecía a la raza más inteligente del planeta, como inocentemente pensó toda su vida, sino a la cuarta, precedida, en primer lugar, por los Ratones, luego por los delfines, en tercer lugar los humanos, luego los Gringos y finalmente las plumas. Sobra mencionar que las plumas no saben contar, por lo que sus frenesís de cheques sin fondos son muy comunes en estos días aciagos.
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Mis frecuentes incursiones por el centro se deben a que he estado tramitando la cédula profesional de la esposa de aquel famoso, célebre y carente de melanina filósofo de nuestros tiempos. Casualmente es mi hermana. Para mi desgracia esto ha involucrado muchas vueltas, en parte por mi idiotez, en parte porque el eje de la tierra está ligeramente inclinado. Para mi fortuna, la tipa que me ha estado atendiendo (no en el buen sentido de la palabra, para mi infortunio) tiene los ojos más adorables que he visto en un servidor público, especialmente los que tienen la mala suerte de tener que atender a los visitantes. Su cara en general es bastante agradable y parece ser más inteligente de lo habitual. De nuevo para mi desgracia en la vuelta del día de hoy, que promete ser la última, no estaba ella para recibirme y en cambio tuve que dejarle los papeles a un sujeto que de tener mayor confianza en sí mismo sería un pervertido sexual, degenerado en cualquier forma posible, pero que en realidad no es más que una persona que falla al intentar establecer contacto visual. En cambio prefiere platicar con sus ojos clavados fijamente en tus clavículas. De no haber ido a ese café que mencioné antes habría llegado como media hora antes y quizá la habría visto, pero no fue así.
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La pluma se encontraba en un escritorio en el archivo del estado, donde fui a legalizar el certificado de bachillerato de mi hermana. Estaba siendo totalmente ignorada por todos los presentes y siendo ignorada con particular esmero por el Borrador que ahora se había cambiado el nombre a Goma y estaba disponible, hecho que se aseguró de comunicar con obvias intenciones a los Lapiceros de punta retráctil. El resto no es más que chismes sin fundamento esparcidos religiosamente por los Cristianos, las características relevantes de los cuales mencioné unos párrafos atrás.
Yo la vi cuando estaba pensando. La vi cuando estaba llorando. La vi cuando se acercó al borde del precipicio sin fondo (aunque algunos podrían argumentar que sí tiene fondo y, más aún, que algunos seres de proporciones bíblicas caminan sobre él como si fuera el suelo que habitan...) con una liga amarrada al cuello. La vi cuando saltó y finalmente vi su cuerpo retorciéndose de dolor y asfixia durante unos segundos. Su vida había terminado. Mi vida había sido marcada.
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"Vuelve dentro de ..."
Después de que la burócrata de cara rechoncha y sonrisa ausente del archivo del estado vociferara esas palabras con unos papeles míos (o más bien de mi hermana) en la mano miles de cosas pasaron por mi cabeza, como cuando estás a punto de morir y tu vida entera pasa por tus ojos. En este caso, sin embargo, no vi reminiscencias pasadas, sino ilusiones futuras. Me vi escuchando el fin de la frase como "dos días para ver si ya está listo". Me vi yendo a los tres días (la puntualidad nunca ha sido mi fuerte) después para escuchar "no, todavía no, vuelve la próxima semana". Me vi diciendo "no mames...". Me vi comiendo unos tacos de cabeza. Las siguientes palabras que salieron de su hocico fueron, en su lugar "...cinco minutos. Me traes este recibo y te doy tus papeles".
Qué... mamada... 49 pesos te cobran porque la tipa le ponga un papelito verde al reverso del certificado y te lo entregue. Te hacen esperar en una salita por ahí durante 5 largos minutos (en los que podrías presenciar algo que te marque de por vida, claro está) y luego te hacen volver con el papelito que te dieron para poder entregarte tus papeles. Enserio... qué mamada. Era el único ahí y ella no estaba haciendo nada. Bien me lo pudo haber dado inmediatamente...
Fotos del café/restaurán La Casa de las Imágenes:


En fin. Voy por tortillas.
Existen, por otro lado, siete razones por las cuales estoy escribiendo en este momento. El hecho de que las letras que estoy escribiendo tarden algunos segundos en salir en la pantalla no es una de ellas. De esas siete, 4 no tienen sentido alguno a menos que se pronuncien en Arameo antiguo y en este momento no tengo a Ricardo para que las traduzca por mí. De las 3 restantes, una no tiene sentido, la digas como la digas, y las otras dos son tan estúpidas que podrían demandarme por faltas a la moral de decirlas. Existe una octava, claro está, y no la mencioné desde el principio porque soy un rebelde sin causa (y sin remedio, he de agregar). Esta razón es muy simple: hoy presencié uno de los espectáculos de la naturaleza que pocos hombres tienen la fortuna de observar de frente y directamente y de ésos que, como el cometa haley y las buenas películas de hollywood, sólo llegan al menos cada 70 años, aunque por lo general tardan más. Este suceso que ha marcado mi vida para siempre fue un suicidio. Sin intentar ofender las sensibilidades de nadie, aclaro. Un suicidio siempre marca las vidas de queines lo presencian, definitivamente, pero el suicidio que yo observé es de un tipo tan peculiar que ni siquiera es estudiado en los cursos de psicología por falta de pruebas. En cambio, el estudio de dicho fenómeno ha sido relegado a los parapsicólogos, numerólogos, cristianos y tortilleras del centro; ninguno de ellos necesita evidencia alguna para creer fervientemente hasta en el más insólito de los presuntos acontecimientos. Lo interesante del suicidio del que estoy tratando de hablar, del cual, sin embargo, no he dicho casi nada después de algunos reglones, es que no fue una persona la víctima de sí misma, sino un ser que todos suponen es dueño de una felicidad crónica y cuya devoción por su trabajo lo caracteriza hasta en el más lejano de los parajes mundiales. Este ser es una pluma bic.
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En este momento estoy en la computadora de mi madre. La pobre no sabe lo que le espera, más que nada por el hecho de que eso de saber por lo general sólo se les da a humanos -a algunos humanos-. Probablemente lo sospecha, lo supone, lo deduce, lo calcula, pero realmente no lo sabe. Estoy cerca de darle kran (no, no me refiero a un impulso que causaría un incremento en el momento angular "intrínseco" de un objeto, como Ley Koo lo usa) y con esto espero arreglar este problema del framerate, reducir el tiempo que le toma hacer cualquier cosa y finalmente terminar con todas las guerras en el planeta, lo que inevitablemente nos llevaría a la tercera guerra mundial ya que son demasiadas las personas que no pueden imaginarse un mundo en paz y que prefieren usar su cuerpo para hacer el esfuerzo físico de pelear otra guerra que usar su mente para... cualquier cosa. A decir verdad, dudo que se arregle eso del framerate, pero al menos de que causo la tercera guerra mundial, la causo!
Lo único que me exaspera más que una computadora lenta es una viejita en una de las únicas 2 cajas abiertas en un supermercado con el carrito lleno y una insistencia necia en usar vales de despensa de los cuarentas que para su sorpresa y ligeramente más allá de su alcance mental, ya expiraron, así como exipiraron ya todos los que firmaron sus vales, los cajeros que se los dieron en alguna institución, los hijos de los cajeros y prácticamente todas las generaciones que en ese momento estaban vivas.
El día de hoy hice algo que jamás había hecho en Hermosillo (aunque varias veces en otras ciudades, por las que turisteo): entré a un café en el centro. Este café tiene un nombre que me llamó la atención, no por el nombre en sí, sino porque ya lo había escuchado muchas veces como una leyenda urabna del mejor café/bar en la historia del hombre y de algunas otras especies, superado solamente por un café que abrió solamente durante 10E-3 segundos y que era tan pequeño que solamente algunos tipos de quarks cabían por la puerta y la mayoría de los quarks en aquel entonces estaban demasiado ocupados con sus sueños utópicos de alcanzar la vida eterna mediante el viaje a la velocidad de la luz; pobres ilusos. El nombre de ese café estaba cuantizado, así que nadie nunca se lo aprendió. El otro café, el que está en el centro y por cuya entrada yo quepo perfectamente, incluso después de haber desayunado, se llama La casa de las Imágenes. Está frente a la machaca García Morales, que para sorpresa de cualquiera que haya visto el local, no está sobre la García Morales, sino por la Garmendia, que está a una cuadra de la García Morales. Curiosidades de la vida.
Intentaré, probablemente fallando magníficamente, subir unas imágenes que tomé en dichoso café. El café, según creo, fue reabierto después de que el dueño oringinal lo cerró y así permaneció durante algunos años. Realmente no sé si esté donde estaba el original y no sé si la tipa que parecer ser dueña (quizá sólo gerente) esté relacionada de manera alguna con el anterior, pero el café ahí está y los waffles que me comí estaban bastante buenos, además de que tuvieron la maravillosa idea de ponerle crema batida a un lado, lo cual lo convierte, utilizando las palabras ahora célebres de Paul Draggebo (croe que así se escribe), filósofo de nuestra era, filántropo y licántropo traductor nórdico, "this is the ultimate waffle experience", aunque cuando él lo dijo, en su infinita sabiduría y delirio matinal, se refería a los tacos que están sobre la Nayarit, esquina con una callesucha que bien podría ser la naranjo, pero igualmente "bien" podría no serlo. Son buenos tacos. Si vienes a Hermosillo y no tienes dinero para pagar el Xochimilco, ve a esos tacos; no es lo mismo pero es igual. El café que me tomé ahí, sin embargo, no estaba tan bueno.
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Cada vez que me preguntan qué he hecho con mi vida en las últimas T unidades de tiempo contesto, casi por reflejo, un insípido "nada". Obviamente en seis meses de ausencia de mi terruño querido he hecho un poquito más que "nada", pero mi respuesta es prácticamente una cuestión de principios, aunque en teoría es pura pereza y, en realidad no es más que algo debido al hecho de que pocas veces tengo acceso a mis recuerdos cuando quiero tenerlo. Por lo general la teoría y la práctica difieren un poco, muchas veces debido a redondeos y semejantes aberraciones, muchas veces debido a que ya sea el teórico o el experimental la caga (o ambos), pero yo diría que la mayoría de las veces la teoría y la práctica difieren ya que los físicos son tan malos en cuanto a sus habilidades comunicativas que cuando un físico y un experimental se sientan a discutir sobre un problema, el teórico está hablando de una cosa, el experimental de otra y el tema de la discusión no es, en realidad, ninguno de esos dos. El fenómeno más interesante es que la teoría y la práctica difieren abismalmente de la realidad. La razón de esto es clara; los físicos no tenemos ni la más mínima idea de lo que estamos haciendo. Los filósofos menos! Y los demás están tan ocupados tratando de entender sus vidas que no se dan cuenta de que es imposible y que mejor deberían dedicarse a la física. He hecho muchas cosas en estos últimos meses, y algunas de ellas son dignas de mención, pero la verdad es de que no me acuerdo de la vez que fui a la fiesta más aburrida de mi vida en San Luis sino hasta que estoy en una fiesta bien aburrida buscando un tema de conversación para que la presente no le quite el título a la anterior. No me acuerdo de la deliciosa sopa de tortilla que venden en un restaurán que bien podría llamarse la parroquia y, de hecho, creo que así se llama, sino hasta que me estoy comiendo unos chilaquiles. Lo curioso es que cuando como sopa de tortilla me acuerdo de aquellos chilaquiles que me comía en el hotel en el que nos metieron en la escuela de verano de la UNAM. Rocío los probó y dice que no estaban tan buenos; hay dos teorías para explicar esto: la primera es que en el año que transcurrió entre que yo los comí y que Rocío los comió un pato gigante se tragó de un jalón al cocinero de los chilaquiles, lo que indudablemente causó la muerte del animal y una pequeña indigestión al pato. La segunda teoría, más sencilla y de mayor impacto y aceptación en la comunidad científica, es que Rocío está mal.
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Por alguna razón todos suponemos que las plumas bic son muy felices haciendo su trabajo y quizá sí lo sean. A final de cuenta ante el contacto y frotamiento continuos contra un pedazo de papel (o la piel de una mujer, bajo ciertas circunstancias que no discutiré por ser de carácter privado y probablemente ficticio) expulsan su líquido vital el cual, dependiendo de la cultura personal de la persona a la que personalmente le preguntes, podría ser cerveza, agua, semen o tinta azul. Curiosamente la similitud se extiende un poco más allá. Si a cualquier persona perteneciente a cualquiera de las culturas antes indirectamente referenciadas se les termina el líquido vital, su utilidad ha sido terminada y su vida debería ser terminada también.
La pluma en cuestión, sin embargo, no era tan feliz como aquellas plumas felices que a felices chorros lanzan su feliz tinta sobre tu ahora-no-tan-feliz bolsa de la camisa, ni tan feliz como aquella pluma que pasó a la historia por ser la primera pluma que pudo volar; ésta fue, obviamente, la primera pluma que existió, cuando en un descuido (o intento de homicidio) al dueño se le cayó de la mesa. Mucho menos feliz es que la pluma a la que finalmente se le permite expedir cheques, aunque quizá ligeramente más feliz que la pluma a la que finalmente pescan tres días después en un frenesí imparable de cheques sin fondos. La pluma en cuestión no era tan feliz. Probablemente era bastante miserable, quizá debido a problemas económicos, quizá fue la vejez que la alcanzaba, quizá quiso ser la maquinita que pudo pero realmente nunca pudo lograr poder, quizá su novio, el borrador, se dio cuenta de que eran incompatibles y finalmente terminó con esa relación enfermiza, quizá era una pluma de la nueva generación con un prototipo de personalidad que salió mal, lo que causaba que, a pesar de tener un cerebro del tamaño de un planeta (o quizá no a pesar sino a causa de), estaba mortalmente deprimida. Quizá se dio cuenta de que no pertenecía a la raza más inteligente del planeta, como inocentemente pensó toda su vida, sino a la cuarta, precedida, en primer lugar, por los Ratones, luego por los delfines, en tercer lugar los humanos, luego los Gringos y finalmente las plumas. Sobra mencionar que las plumas no saben contar, por lo que sus frenesís de cheques sin fondos son muy comunes en estos días aciagos.
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Mis frecuentes incursiones por el centro se deben a que he estado tramitando la cédula profesional de la esposa de aquel famoso, célebre y carente de melanina filósofo de nuestros tiempos. Casualmente es mi hermana. Para mi desgracia esto ha involucrado muchas vueltas, en parte por mi idiotez, en parte porque el eje de la tierra está ligeramente inclinado. Para mi fortuna, la tipa que me ha estado atendiendo (no en el buen sentido de la palabra, para mi infortunio) tiene los ojos más adorables que he visto en un servidor público, especialmente los que tienen la mala suerte de tener que atender a los visitantes. Su cara en general es bastante agradable y parece ser más inteligente de lo habitual. De nuevo para mi desgracia en la vuelta del día de hoy, que promete ser la última, no estaba ella para recibirme y en cambio tuve que dejarle los papeles a un sujeto que de tener mayor confianza en sí mismo sería un pervertido sexual, degenerado en cualquier forma posible, pero que en realidad no es más que una persona que falla al intentar establecer contacto visual. En cambio prefiere platicar con sus ojos clavados fijamente en tus clavículas. De no haber ido a ese café que mencioné antes habría llegado como media hora antes y quizá la habría visto, pero no fue así.
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La pluma se encontraba en un escritorio en el archivo del estado, donde fui a legalizar el certificado de bachillerato de mi hermana. Estaba siendo totalmente ignorada por todos los presentes y siendo ignorada con particular esmero por el Borrador que ahora se había cambiado el nombre a Goma y estaba disponible, hecho que se aseguró de comunicar con obvias intenciones a los Lapiceros de punta retráctil. El resto no es más que chismes sin fundamento esparcidos religiosamente por los Cristianos, las características relevantes de los cuales mencioné unos párrafos atrás.
Yo la vi cuando estaba pensando. La vi cuando estaba llorando. La vi cuando se acercó al borde del precipicio sin fondo (aunque algunos podrían argumentar que sí tiene fondo y, más aún, que algunos seres de proporciones bíblicas caminan sobre él como si fuera el suelo que habitan...) con una liga amarrada al cuello. La vi cuando saltó y finalmente vi su cuerpo retorciéndose de dolor y asfixia durante unos segundos. Su vida había terminado. Mi vida había sido marcada.
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"Vuelve dentro de ..."
Después de que la burócrata de cara rechoncha y sonrisa ausente del archivo del estado vociferara esas palabras con unos papeles míos (o más bien de mi hermana) en la mano miles de cosas pasaron por mi cabeza, como cuando estás a punto de morir y tu vida entera pasa por tus ojos. En este caso, sin embargo, no vi reminiscencias pasadas, sino ilusiones futuras. Me vi escuchando el fin de la frase como "dos días para ver si ya está listo". Me vi yendo a los tres días (la puntualidad nunca ha sido mi fuerte) después para escuchar "no, todavía no, vuelve la próxima semana". Me vi diciendo "no mames...". Me vi comiendo unos tacos de cabeza. Las siguientes palabras que salieron de su hocico fueron, en su lugar "...cinco minutos. Me traes este recibo y te doy tus papeles".
Qué... mamada... 49 pesos te cobran porque la tipa le ponga un papelito verde al reverso del certificado y te lo entregue. Te hacen esperar en una salita por ahí durante 5 largos minutos (en los que podrías presenciar algo que te marque de por vida, claro está) y luego te hacen volver con el papelito que te dieron para poder entregarte tus papeles. Enserio... qué mamada. Era el único ahí y ella no estaba haciendo nada. Bien me lo pudo haber dado inmediatamente...
Fotos del café/restaurán La Casa de las Imágenes:


En fin. Voy por tortillas.
jueves, julio 26, 2007
Pues sí...
Pues no y te me bajas...
San Luis... sí... estoy en el raquítico centro de cómputo del instituto de física de la universidad autónoma de san luis potosí (y si su nombre fuera más largo, competiría con aquella provincia de Inglaterra) cuyo limitado y deforme espacio alcanza tan solo para cinco computadoras, una de las cuales estoy segurísimo de que funciona con tarjetas perforadas! Las otras están dos-tres, salvo por la cuarta que al parecer no sirve y en este momento parece que la segunda (llamada Linux 4 (no tendrán imaginación pero esos nombres son mejores que las asquerosidades de nombre que tenían las de la UNISON, en física, antaño)) tampoco está en sus mejores momentos. Todas tienen linux (salvo el vejestorio que se han de haber robado del smithsoniano). Una madre llamada SUSE, me parece (no recuerdo si éstas tienen SUSE o aquél otro cuyo nombre no recuerdo) con gnome. Es como ubuntu hasta donde lo he usado (será que sólo he usado las cosas de gnome...) y se hace una reverencia (y se hace una referencia). Y como decía antes de la desviación número 1, estoy en el centro de cómputo cargando mi celular porque a escasas dos semanas de estar aquí mi cargador hubo muerto. Bueno, está en coma, pero a falta de utensilios adecuados, tendrá que quedarse en coma un rato. Y cómo lo estoy cargando? con el cable usb que tuve el acierto de traerme porque la divina providencia, las musas y la ezquizofrenia me dijeron que debía cargarlo el último momento que estuve en mi cuarto (sí, el último). Tristemente no me dijeron que me trajera también el manos-libres y cóoomo me he arrepentido... pero bueno, ya qué.
De haber sabido que Rocío vendría le habría dicho que me trajera el manos-libres... Pero nunca se le ocurrió confirmar que vendría! De repente con la campancia del que tiene un chingo de problemas de mecánica por resolver un domingo por la tarde y se dirige a la escuela a ponerse a trabajar caminaba yo por los pasillos de estomatología (trámite necesario para llegar a física en estos días que la universidad está cerrada casi en todas partes) recibí un mensaje de la muerte! O era de Rocío? No recuerdo... el punto es que el mensaje decía "Llego a las 8 a slp. Ve por mí". "Sssssssssu pppuuuta madre", pensé yo entre mí. Quizá lo pensé con doble T... no recuerdo. Bueno, nimodo. Tuve que hacer algunos problemas de métodos que me faltaban, ir por Rocío y luego ir a perder el tiempo a casa de Ricardo. Ah, ya recordé, el mensaje era de Rocío. La muerte siempre me habla, nunca me manda mensajes. Ez-qui-zo-fre-nia.
Había escuchado ya la triste y trágica historia (de la cándi... no...) de las carnes asadas de estos lares pero que no le digan, que no le cuenten, que a lo mejor le mienten. No sé si lo que comí alguna vez fue parte de una vaca, pero si sí lo fue, la vaca era una desgraciada y cuando estaba a punto de morir hizo un coraje para que su carne se llenara de bilis y otros sabrosos fluidos, estropeándola así para siempre. Ahunado a esto, como si no fuera poco y casi a propósito, le agregaron, en un patético intento de marinación, cerveza y limón... cerveza... limón... NO. Eso NO se hace! Si hubiera un manual para las carnes asadas escrito por Dios (quien, además de trabajar en Pastello haciendo el Moro Negro y en la tienda de tucsón haciendo el pay que LO hace mejor que... alguien..., se dedica a hacer manuales de la vida cotidiana), en la portada saldría la foto de un recipiente con carne marinándose, cerveza y limones a un lado, encerrados en un círculo rojo y atravesado por una línea del mismo color. Y como el fraude que se orina sobre el cadáver de la democracia, agregamos a la fórmula de la carne asada de los mil demonios el hecho de que fue fabricada con "carbón artificial"... En serio, eso no se hace...
Y lueeeego... íbamos por el walmart más deprimente que he visto en mi vida (los de walmart compraron un súpermercado que ya estaba ahí y lo convirtieron en walmart... pero no mames, ni las paredes pintaron!) comprando las cosas. "Arrachera o diezmillo?". Eso no se pregunta! Carne asada con arrachera... pero bueno, no les dije gran cosa porque quería probar sus "carnes asadas" (he ahí mi error). "Ah, tortillas!". Alguien se fue por las tortillas (una tipa, Lucy, que es todo un personaje y me divierte enormemente, además de caerme bien) y yo dije "espero que no traigan puras de maíz". Oh sorpresa, llega con DOS kilos de maíz y un paquetito de harina... Al menos trajo de harina... Y bueno, pensé, no hay pedo. Ellos se chingan las de maíz, yo las de harina y nadie tiene que morir por ello. Llegamos a la casa (el "carbón" ya estaba medio consumido porque el de la casa es medio desesperado y lo puso antes de que nos fuéramos a walmat...)
Yo debería estar estudiando termo... aunque si para esas vamos, también debería ser millonario, guapo y debería llegarme hasta la rodilla, pero pues así es la vida.
Por cierto... que tus amigos te griten "Diles que te agranden el paquete" cuando estás haciendo fila en el kentuky es MUY gracioso.
Como iba diciendo; Llegamos a la casa de Fernando (el desesperado) y el ardid comienza. De vuelta a Madrid? No. Me distraigo por un momento de mi celoso deber de cuidar que nadie hiciera nada raro con mis tortillas de harina y para cuando me doy cuenta ya están volviendo con las 20 quesadillas. Adivinen cuántas tortillas de harina había en el paquete...21. La última se la dieron al perro.
Me molesta sobremanera que la barra de "Guardar Ahora", azul pastel con letras blancas, vaya creciendo mientras escribo.
Un tal Marcos, el doble malévolo y desalineado del Cloro, comenzó asando algunas salchichas de ésas para... asar... que en sí me pareció una buena idea. Lucy hizo un guacamole e insistió en machacarlo con las manos, a lo que algunos silenciosamente protestaron pero yo, con mi imponente presencia, le dije que "adelante" y pues... adelante.
Es curioso que la mamá y la hermana de Fernando, el de la casa, se autoinvitaron al "convivio". No es que me moleste, al contrario, son tipas agradables, pero igual fue extraño.
De los pormenores de la degustación y posteriores actividades relacionadas con la ingesta de dicha comida no hablaré por falta de interés y de eventos interesantes.
A final de cuentas, como no sucedía desde la preparatoria, mi vida ha girado alrededor de la escuela últimamente. Salvo por los últimos días, casi no falté y hacía todas las tareas. Había días en las que me despertaba, salía a las 9 a la escuela y llegaba a las 9 de la noche a la casa de nuevo, nomás para comer algo, platicar con alguien o algunos, quizá tomar cerveza si es que algunos de mis compañeros tenían en la casa y luego dormir, para continuar con la vida escolar al día siguiente. Ésos fueron casos extremos, sobra decir, pero el solo hecho de que se presenten es bastante irregular en mi estilo de vida; el que he llevado desde que salí de la prepa para entrar a la universidad.
Chale, esta madre está tan lenta que pasan como diez segundos desde que dejo de escribir en el teclado hasta que aparece la última letra en la pantalla. Qué extraño...
Supuestamente me van a dejar ir a mediados de la próxima semana para que tenga al menos unas dos semanas de vacaciones; lo que no saben es que me tomaré al menos la primera semana de clases libre para... no sé... para tirar barra, supongo. A final de cuentas la primera semana es sólo de introducciones y pendejadas de esa índole, que siempre me han disgustado sobremanera. Además... no, no hay nada más, jaja.
Juro sobre la tumba de mi madre y por el Dios que he venerado toda mi vida que lo primero que haré llegando a Hermosillo será comer CARNE. Comeré carne como no he comido en el último mes y medio para desquitar y, además, para ganar unos cuantos kilitos que he perdido debido a mi dieta forzada por la falta de dinero, obviamente). Supongoq ue procuraré ir a comer unas TORTAS y tomar un TE con el Tafo, a quien no he visto en demasiado tiempo. Después iré a matar vagos que vivan debajo de un puente, impediré la violación de una tipa y luego un sujeto me golpeará en los testículos. Nada que ver con la naranja mecánica. Si fuera como en la naranja mecánica, me cogería a dos tipas de cuerpo excelso en el ínter, cosa que no sucederá.
Uno de los maestros de quien depende mi estaia aquí acaba de entrar por la puerta y me vio haciendo esto... espero que no suponga que ya no me interesa nada y que estoy listo para morir, o sea que ya no tiene caso tramitar mi beca ni dejarme entrar a la maestría. Esto es ridículo, voy como dos reglones adelantado a loq ue aparece en la pantalla!!
Sobre otros sucesos escribiré en alguna otra ocasión cuando tenga más tiempo y ganas. Dentro de 3 minutos comienza mi clase con el maestro que está a mis espaldas en otra computadora, así que me tengo que ir pero, para no dejar esto inconcluso por tercera vez, lo publicaré como está.
Nota: cualquier error de escritura se debe al hecho de que prácticamente no puedo ver lo que estoy escribiendo ya que tarda tanto en salir en la pantalla.
-El jueves estaré en Hillo., yo creo.
San Luis... sí... estoy en el raquítico centro de cómputo del instituto de física de la universidad autónoma de san luis potosí (y si su nombre fuera más largo, competiría con aquella provincia de Inglaterra) cuyo limitado y deforme espacio alcanza tan solo para cinco computadoras, una de las cuales estoy segurísimo de que funciona con tarjetas perforadas! Las otras están dos-tres, salvo por la cuarta que al parecer no sirve y en este momento parece que la segunda (llamada Linux 4 (no tendrán imaginación pero esos nombres son mejores que las asquerosidades de nombre que tenían las de la UNISON, en física, antaño)) tampoco está en sus mejores momentos. Todas tienen linux (salvo el vejestorio que se han de haber robado del smithsoniano). Una madre llamada SUSE, me parece (no recuerdo si éstas tienen SUSE o aquél otro cuyo nombre no recuerdo) con gnome. Es como ubuntu hasta donde lo he usado (será que sólo he usado las cosas de gnome...) y se hace una reverencia (y se hace una referencia). Y como decía antes de la desviación número 1, estoy en el centro de cómputo cargando mi celular porque a escasas dos semanas de estar aquí mi cargador hubo muerto. Bueno, está en coma, pero a falta de utensilios adecuados, tendrá que quedarse en coma un rato. Y cómo lo estoy cargando? con el cable usb que tuve el acierto de traerme porque la divina providencia, las musas y la ezquizofrenia me dijeron que debía cargarlo el último momento que estuve en mi cuarto (sí, el último). Tristemente no me dijeron que me trajera también el manos-libres y cóoomo me he arrepentido... pero bueno, ya qué.
De haber sabido que Rocío vendría le habría dicho que me trajera el manos-libres... Pero nunca se le ocurrió confirmar que vendría! De repente con la campancia del que tiene un chingo de problemas de mecánica por resolver un domingo por la tarde y se dirige a la escuela a ponerse a trabajar caminaba yo por los pasillos de estomatología (trámite necesario para llegar a física en estos días que la universidad está cerrada casi en todas partes) recibí un mensaje de la muerte! O era de Rocío? No recuerdo... el punto es que el mensaje decía "Llego a las 8 a slp. Ve por mí". "Sssssssssu pppuuuta madre", pensé yo entre mí. Quizá lo pensé con doble T... no recuerdo. Bueno, nimodo. Tuve que hacer algunos problemas de métodos que me faltaban, ir por Rocío y luego ir a perder el tiempo a casa de Ricardo. Ah, ya recordé, el mensaje era de Rocío. La muerte siempre me habla, nunca me manda mensajes. Ez-qui-zo-fre-nia.
Había escuchado ya la triste y trágica historia (de la cándi... no...) de las carnes asadas de estos lares pero que no le digan, que no le cuenten, que a lo mejor le mienten. No sé si lo que comí alguna vez fue parte de una vaca, pero si sí lo fue, la vaca era una desgraciada y cuando estaba a punto de morir hizo un coraje para que su carne se llenara de bilis y otros sabrosos fluidos, estropeándola así para siempre. Ahunado a esto, como si no fuera poco y casi a propósito, le agregaron, en un patético intento de marinación, cerveza y limón... cerveza... limón... NO. Eso NO se hace! Si hubiera un manual para las carnes asadas escrito por Dios (quien, además de trabajar en Pastello haciendo el Moro Negro y en la tienda de tucsón haciendo el pay que LO hace mejor que... alguien..., se dedica a hacer manuales de la vida cotidiana), en la portada saldría la foto de un recipiente con carne marinándose, cerveza y limones a un lado, encerrados en un círculo rojo y atravesado por una línea del mismo color. Y como el fraude que se orina sobre el cadáver de la democracia, agregamos a la fórmula de la carne asada de los mil demonios el hecho de que fue fabricada con "carbón artificial"... En serio, eso no se hace...
Y lueeeego... íbamos por el walmart más deprimente que he visto en mi vida (los de walmart compraron un súpermercado que ya estaba ahí y lo convirtieron en walmart... pero no mames, ni las paredes pintaron!) comprando las cosas. "Arrachera o diezmillo?". Eso no se pregunta! Carne asada con arrachera... pero bueno, no les dije gran cosa porque quería probar sus "carnes asadas" (he ahí mi error). "Ah, tortillas!". Alguien se fue por las tortillas (una tipa, Lucy, que es todo un personaje y me divierte enormemente, además de caerme bien) y yo dije "espero que no traigan puras de maíz". Oh sorpresa, llega con DOS kilos de maíz y un paquetito de harina... Al menos trajo de harina... Y bueno, pensé, no hay pedo. Ellos se chingan las de maíz, yo las de harina y nadie tiene que morir por ello. Llegamos a la casa (el "carbón" ya estaba medio consumido porque el de la casa es medio desesperado y lo puso antes de que nos fuéramos a walmat...)
Yo debería estar estudiando termo... aunque si para esas vamos, también debería ser millonario, guapo y debería llegarme hasta la rodilla, pero pues así es la vida.
Por cierto... que tus amigos te griten "Diles que te agranden el paquete" cuando estás haciendo fila en el kentuky es MUY gracioso.
Como iba diciendo; Llegamos a la casa de Fernando (el desesperado) y el ardid comienza. De vuelta a Madrid? No. Me distraigo por un momento de mi celoso deber de cuidar que nadie hiciera nada raro con mis tortillas de harina y para cuando me doy cuenta ya están volviendo con las 20 quesadillas. Adivinen cuántas tortillas de harina había en el paquete...21. La última se la dieron al perro.
Me molesta sobremanera que la barra de "Guardar Ahora", azul pastel con letras blancas, vaya creciendo mientras escribo.
Un tal Marcos, el doble malévolo y desalineado del Cloro, comenzó asando algunas salchichas de ésas para... asar... que en sí me pareció una buena idea. Lucy hizo un guacamole e insistió en machacarlo con las manos, a lo que algunos silenciosamente protestaron pero yo, con mi imponente presencia, le dije que "adelante" y pues... adelante.
Es curioso que la mamá y la hermana de Fernando, el de la casa, se autoinvitaron al "convivio". No es que me moleste, al contrario, son tipas agradables, pero igual fue extraño.
De los pormenores de la degustación y posteriores actividades relacionadas con la ingesta de dicha comida no hablaré por falta de interés y de eventos interesantes.
A final de cuentas, como no sucedía desde la preparatoria, mi vida ha girado alrededor de la escuela últimamente. Salvo por los últimos días, casi no falté y hacía todas las tareas. Había días en las que me despertaba, salía a las 9 a la escuela y llegaba a las 9 de la noche a la casa de nuevo, nomás para comer algo, platicar con alguien o algunos, quizá tomar cerveza si es que algunos de mis compañeros tenían en la casa y luego dormir, para continuar con la vida escolar al día siguiente. Ésos fueron casos extremos, sobra decir, pero el solo hecho de que se presenten es bastante irregular en mi estilo de vida; el que he llevado desde que salí de la prepa para entrar a la universidad.
Chale, esta madre está tan lenta que pasan como diez segundos desde que dejo de escribir en el teclado hasta que aparece la última letra en la pantalla. Qué extraño...
Supuestamente me van a dejar ir a mediados de la próxima semana para que tenga al menos unas dos semanas de vacaciones; lo que no saben es que me tomaré al menos la primera semana de clases libre para... no sé... para tirar barra, supongo. A final de cuentas la primera semana es sólo de introducciones y pendejadas de esa índole, que siempre me han disgustado sobremanera. Además... no, no hay nada más, jaja.
Juro sobre la tumba de mi madre y por el Dios que he venerado toda mi vida que lo primero que haré llegando a Hermosillo será comer CARNE. Comeré carne como no he comido en el último mes y medio para desquitar y, además, para ganar unos cuantos kilitos que he perdido debido a mi dieta forzada por la falta de dinero, obviamente). Supongoq ue procuraré ir a comer unas TORTAS y tomar un TE con el Tafo, a quien no he visto en demasiado tiempo. Después iré a matar vagos que vivan debajo de un puente, impediré la violación de una tipa y luego un sujeto me golpeará en los testículos. Nada que ver con la naranja mecánica. Si fuera como en la naranja mecánica, me cogería a dos tipas de cuerpo excelso en el ínter, cosa que no sucederá.
Uno de los maestros de quien depende mi estaia aquí acaba de entrar por la puerta y me vio haciendo esto... espero que no suponga que ya no me interesa nada y que estoy listo para morir, o sea que ya no tiene caso tramitar mi beca ni dejarme entrar a la maestría. Esto es ridículo, voy como dos reglones adelantado a loq ue aparece en la pantalla!!
Sobre otros sucesos escribiré en alguna otra ocasión cuando tenga más tiempo y ganas. Dentro de 3 minutos comienza mi clase con el maestro que está a mis espaldas en otra computadora, así que me tengo que ir pero, para no dejar esto inconcluso por tercera vez, lo publicaré como está.
Nota: cualquier error de escritura se debe al hecho de que prácticamente no puedo ver lo que estoy escribiendo ya que tarda tanto en salir en la pantalla.
-El jueves estaré en Hillo., yo creo.
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