jueves, noviembre 05, 2009

4 niveles y contando.

Ahora estudio matemáticas.

Entré a una maestría en matemáticas porque no podía soportar siquiera imaginarme sentado en la parte de atrás de un salón escuchando por n-ésima vez la introducción a la cuántica. La sola idea de volver a ver la ecuación de Schrödinger al mismo nivel al que la vi en la licenciatura, por n-ésima vez, hizo que mi cabeza explotara varias veces. Lo bueno es que San Luis sí tiene variedad en tiendas y encontré una que vende el modelo exacto de mi cabeza.

No es que no soporte la física sino que no soporto que el imbécil estudiante promedio que entra a una maestría en física no sabe nada de cuántica, electro o física estadística, por lo que todos (supongo) los programas de maestría incluyen esas clases. Estoy HARTO de ver la ley de Gaus y la estúpida ecuación del estúpido Schrödinger que se cree muy listo porque revolucionó la manera en que vemos la física (aunque lo que hizo no es mucho mejor que cucharear ciegamente). En lugar de perder su/mi/me/contigo tiempo viendo esas idioteces deberían entrar en discusiones interesantes sobre esos temas tan extraños. Hablar de física actual (no, la física moderna NO es actual) y, si quieren hablar de física vieja, al menos ahondar en el tema.

Y todo esto viene a ser el desenlace (bueno, quizá todavía no, pues todavía faltan más niveles de estudio) de una cadena de decepciones que he venido sufriendo desde la primaria. Cada año prometían que el siguiente sería más difícil, complicado, que estudiaríamos cosas más intrincadas y que disecaríamos cerdos vivos. Pero no, cada año de la primaria pasábamos medio año repasando las cosas del año anterior porque los niños parecen tener la capacidad de retención comparable a encontrarte un dedal lleno de agua cuando llevas dos días perdido en el desierto. El resto del año nos lo pasábamos viendo dos temas una y otra y otra vez porque, de nuevo, los niños son unos idiotas que merecen morir. Luego en sexto comenzaron las promesas de la secundaria. Un nuevo nivel con más dificultad que el Battletoads de nintendo en modo de dos jugadores, con maestros especializados en cada materia, más tarea, más exámenes, más cerdos y, sobre todo, más brasieres. Pero no, nada de eso. Los maestros de secundaria eran, son y siempre serán unos perdedores. No saben nada y se dedican a ponerte a hacer una serie de actividades "didácticas" idiotas, como hacer cartulinas, dibujos y resolver ecuaciones diferenciales no lineales analíticamente. Todavía recuerdo al imbécil de mi maestro de historia en Secundaria que nos ponía a copiar los dibujos del libro. Hasta la fecha recuerdo uno de los dibujos más complicados que tuvimos que copiar. Y la historia? No sé. Sólo recuerdo el cañón y un sujeto afeminado tirado muy plácidamente sobre éste. Parecía estar vivo, pero nunca le pregunté.

Cada año de la secundaria fue un asco académicamente hablando y una decepción horrible. Aunque he de admitir que sí hubo más brasieres, pero difícilmente compensaba todas las fallas de la escuela. Si tan solo hubiera sabido algo de topología en aquel entonces quizá habría podido aprender algo del creciente flujo de senos a mi alrededor, pero no. Ni siquiera sabía cálculo y como todo buen hombre y lesbiana sabe, no se puede uno divertir con un par de senos a menos que se sepa cálculo. Por eso hay tantos jotos en enfermería.

A decir verdad, la prepa es el único nivel que no me decepcionó. Ahí sí suponían que había algo más que algodón de azúcar en mi cráneo y encontraron alguna manera de relacionar el hecho de que los alumnos pagan un chingo por estar ahí con la idea de explotarlos. Brillante. Viniendo de 9 años de no hacer nada productivo y sacar calificaciones decentes, me fue muy difícil adaptarme a la idea de tener que hacer cosas tan ajenas a mí como tarea y estudiar. Por eso reprobé varias materias al principio. Curiosamente las materias que reprobé fueron mate 1, mate 2 e inglés 5 (y químicas 1 y 2, pero eso no tiene nada de curioso porque ODIO la química). Una vez que agarré la onda y me adapté al ritmo, tuve los dos semestres más agradables de mi vida. Me la pasaba todo el día en chinga, teniendo más carga de la normal para graduarme a tiempo, yendo a jugar Pingpong en una hora libre casi todos los días con Falaz o jugando starcraft en laptops ajenas, estando en voley ball y en dibujo y saliendo con mis amigos. Es la única vez en la vida que he tenido un ritmo agradable, rápido y que al final del día caiga muerto en la cama.

Luego, por supuesto, la universidad. Cuando estaba en la prepa tuve una revelación divina: Dios no existe. Luego tuve otra revelación, pero no-divina (sería estúpido que fuera divina, considerando la revelación anterior): quería estudiar matemáticas. Unos días después comentéselo a Falaz quien me dijo que él quería estudiar física. Hasta ese momento no lo había considerado, pero la física sonaba más interesante que las matemáticas. Así terminé en el hoyo miserable del departamento de física de la UNISON. Aunque fue un periodo generalmente agradable de mi vida, académicamente esperaba mucho más. Ciertamente esperaba no poder siquiera acercarme a pasar las materias sin necesidad de ir a clases, mamársela a los maestros o hacer cualquier esfuerzo significativo, pero ése no fue el caso. Regresé a mis malos hábitos de la secundaria y me pasé la licenciatura haciendo nada. Ni siquiera se la mamé a nadie.

Y fue una estafa! La cantidad de brasieres disminuyó considerablemente en la universidad. Estúpidas físicas complejas (cuerpos reales, senos imaginarios).

Después de 16 años de educación puedo asegurar categóricamente que lo que ahorita recuerdo de lo que me enseñaron lo pude haber aprendido en menos de un año leyendo todos los días libros interesantes (No, los de la SEP NO son interesantes y mucho menos los de vampiros emos!). Con la notable excepción de algunos maestros de la prepa (Perra, Macario, Claudia y Darren) y de la universidad (ejemplos numerosos, pero ciertamente no la mayoría), ninguno fue útil en lo absoluto! Nada decían que no estuviera mejor dicho en un libro.

Y luego llegar a la maestría y que el maestro de cuántica me diga que la definición de Hermitiano en la notación de Dirac es así porque él lo dice, a pesar de ser contraintuitiva, es una mentada de madre equiparable a aquella vez que me... mentaron la madre muy feo... sí... . La única razón por la cual mi año en esa maestría no fue una total pérdida de tiempo es que en algún momento me puse a leer el Jackson y ese wey es muy hombre; le ha de llegar hasta la rodilla y de seguro maneja un triciclo.


Pues bueno, difícilmente puedo comparar las clases que ahorita llevo en matemáticas con alguna otra clase porque los temas son totalmente distintos. Tengo un maestro que fácilmente supera en asquerosidad crónica-degenerativa a cualquier otro maestro que haya tenido desde la prepa (aunque es superado por mucho por esa bruja asquerosa que me dio mate en segundo de secundaria que me odiaba con toda su alma porque la corregí dos veces al principio del año (y porque era tan horrible que mi poca fe en la humanidad me asegura que ningún hombre se ha atrevido a tocarla jamás, por lo que odia a todo mundo). Que un alumno corrija al maestro debería ser motivo de celebración y de una lluvia de vírgenes desnudas y necesitadas, pero esta maestra no lo vio así y lo tomó como motivo para decirme que era un idiota (no lo dijo con esas palabras, pero así lo vi yo antes de reirme de ella)). Tengo otro maestro que ha demostrado una capacidad impresionante para resolver los problemas que nos deja, pero cuyo cerebro está tan desordenado que encontrar la corteza le tomaría tres días a un equipo de búsqueda equipado con perros y con perras. Mi tercer maestro... no sabría qué decir de él. Parece un buen maestro pero creo que sólo he entrado a 3 de sus clases. Curiosamente esto no es mi culpa (lo juro!) sino que él no va!

Probablemente se deba a que soy físico y por ello no he sentido el Rigor matemático en todo su esplendor. El punto es que me cuesta trabajo seguir las clases. Y cuando digo que me cuesta trabajo me refiero a que no puedo darme el lujo de tener viajes astrales durante las clases y limitarme a ver el pizarrón cada 10 minutos para captar lo que está explicando el maestro. Realmente tengo que poner atención!

Quizá una vez que me acostumbre al Rigor el efecto pase, pero por lo pronto estoy disfrutando mi aprendizaje de las matemáticas formales y en todo momento estoy viendo posibles aplicaciones a la física.

Todavía no estoy seguro, pero probablemente termine arrepintiéndome de haber entrado a una maestría en física al principio.

Finalmente tengo aspiraciones en la vida. No son a largo plazo precisamente y ciertamente no constituyen un plan de vida, pero por primera vez tengo algo en mente. Quiero entrar a un buen doctorado. En mi desgracia extrema terminé dándome cuenta de que los mejores departamentos de Teoría de Partículas en el mundo se encuentran en Estados Unidos así que muy en contra de mi religión, mi aspiración ahora es que me acepten en una buena universidad Gringa.

La verdad es que vivir en EUA no me entusiasma mucho. Preferiría vivir en Europa donde, mis fuentes me informan, por cada hombre hay diez viejas buenas y semi desnudas esperando a que las lubriques. También me informan que, a diferencia de lo que me decían mis padres de niño (o sea, hasta la fecha), el dinero SÍ se da en los árboles y, lo más importante de todo, no hay guachos. Cabe mencionar que mis fuentes no son muy confiables. Empero, los europeos parecen estar obsesionados con los experimentos del CERN y los pocos verdaderos grupos teóricos que hay publican menos artículos que cualquier investigador de Princeton o Cornell publica por sí solo después de una lobotomía.

Mi único problema es que me cuesta mucho trabajo salirme de las costumbres que he tenido desde los seis años (excepto el último de prepa). Espero lograrlo.

Todavía estoy esperando esos cerdos...

domingo, mayo 03, 2009

La belleza de enseñar matemáticas (!)

Como muchos sabrán, soy maestro de matemáticas en una secundariucha de paga en San Luis. Quien haya escuchado de esta escuela, habrá escuchado pestes sobre ella y yo, como maestro de ahí, tengo la obligación... NO, el PLACER de confirmarlas todas.

Tengo la teoría de que los niños me ven como un oso de peluche de tamaño más-que-natural y por ello me aman. Enserio, los niños me aman. Siempre ha sido así y aprendí a vivir con ello, incluso disfrutarlo (ahem...). Por esto, siempre que me atrevo a estar parado por ahí en la escuela sin hacer nada se me TIENE que acercar un grupo de pequeños monstruos, algunos que ni conozco, a platicar conmigo, reirse conmigo, jugar conmigo o simplemente a VERME de cerca. Quizá algunas mañanas se me olvida quitarme los changos de la cara. Pinches changos que se me trepan (a la cara, genitales apuntando hacia afuera, lo juro) durante la noche.

Los niños tienen su encanto (y no me refiero a la vara de la justicia) porque tienen una mente sencilla y relativamente aislada del mundo "real", o sea el mundo asqueroso de los adultos amargados que pagan los servicios y ven domingo televisión. Me divierto diciéndoles tonterías y con las tonterías que me dicen.

Quizá nací para hacer este trabajo. Quizá sólo lo hago para comer niños (si te comes a los malos estudiantes, el director no te dice nada). Quizá sólo lo hago por la gran remuneración económica propia de la profesión. Quizá lo hago porque me gustan las matemáticas. Quizá -y esto es lo más probable-, sólo lo hago porque no tengo nada más qué hacer que no me haga querer sacarme el alma por los poros del revés de mi mano izquierda. El punto es que lo hago.

Mis alumnos son un asco. Enserio. Cuando llegué a esa escuela, no distinguían un número negativo de un enema, ni una fracción de el segundo estado cuántico de un electrón en un átomo de helio. De alguna manera de las arreglaron para pasar año tras año sin siquiera saber que 10-10 es igual a cero, independientemente del signo zodiacal en el que el papa actual nació. No saben que una fracción es más que un instrumento de tortura espiritual creado por los adultos en el poder para chuparles la alegría de la vida... entre otras cosas (Que chupan). No entendían que cualquier número multiplicado por 1 no crea una implosión en una estrella de Andrómeda, causando que los números negativos se vuelvan positivos, los positivos se vuelvan Coalas y los Coalas dejen de existir como los conocemos. Mucho menos tenían idea alguna de que un número multiplicado por cero no altera el sentido de rotación de la tierra -haciendo al péndulo de Foucault una irregularidad literaria-.

Estoy muy orgulloso de que después de sólo seis meses de clases (o algo así), ya saben que los Coalas no dejan de existir (a menos que dividas entre cero). Mis alumnos están aprendiendo tan rápidamente. Ahorita la mayoría ya me puede contestar con relativa facilidad cuánto es doscientoscincuentaydosmillonésimas menos doscientoscincuentaydosmillonésimas, entre tres. Algunos todavía me dicen que vale aproximadamente tres enemas, +- dos Coalas por errores de redondeo.

Y uno espera que si no son buenos en matemáticas, sean buenos en algo más. Que algún conocimiento, de alguna materia, se les quede en ese montón de paja mojada que cariñosamente llaman cerebro. Lo que uno esperaría, como siempre, no se cumple. Con ciertas excepciones, no son buenos en nada... NADA. Los que son buenos en algo -excepciones, pues-, son apenas un poco más que mediocres. El resto, obviamente, aspira a ser mediocre después de mucho esfuerzo en la universidad.

Por si esto fuera poco, mi fe en las matemáticas es casi inexistente. Más allá de la aritmética, cualquier enseñanza de matemáticas es tan inutil como unos zapatos para correr en las paraolimpiadas. Muchos argumentan que aprender matemáticas te ayuda a desarrollar pensamiento crítico, lógica y malabarismo. Claro, en teoría es así. Si se les enseñara a pensar en matemáticas, a comprender los números, a trabajarlos de manera adecuada, etcétera, entonces tendrían razón en que les están enseñando algo útil, pero bajo el esquema actual de las cosas sólo se les enseñan procesos mecánicos para resolver (palabra que no comprenden realmente) sistemas artificiales de ninguna aplicación práctica.

Luego me pongo a pensar... de qué les sirve a los imbecilitos aprender a resolver sistemas de dos ecuaciones con dos incógnitas? Yo, como persona que aprendió a ver la vida en términos de ecuaciones, he utilizado esa habilidad en muy pocas ocasiones y siempre ha sido sólo por el afán de utilizarla, no porque sea en realidad necesaria.

Yo me imagino que los que diseñan estos cursos de matemáticas están pensando en algo como esto:



(la imagen se ve cortada. Con un click se abre completa, la muy zorra)


"
Necesitamos disparar nuestro rayo superdestructor a este planeta lleno de invasores malignos que quieren invadir la Tierra, pero nos estorban estos otros planetas. Si tan solo supiéramos cuánto vale el ángulo inscrito que corta a estos dos puntos cuyo arco es de 50°...
"

"
Si entendiera las leyes de los exponentes, podría calcular la probabilidad de que un hijo con mi hermano me saliera deforme...
"

"
-Hola nena... noté que la segunda derivada de la superficie de tus pechos es deliciosamente negativa... te parece si bailamos?
"

Explicarle a un niño de 12 años que está aprendiendo matemáticas para poder calcular la probabilidad de tener consecuencias catastróficas por su futuro -e hipotético- incesto puede ser una labor más complicada y futil que enseñar matemáticas en sí, así que por ahí no va la cosa.


Luego la maestra de matemáticas que le daba (matemáticas) a primero fue atacada por terodáctilos explosivos -o se fue a Canadá, siempre me confundo- y me dieron el grupo de primero de secundaria. Ese grupo es sencillamente genial. Los niños son lindos, amables, graciosos y no avientan los casilleros por la ventana. Todos en ese grupo me caen bien y todos están dispuestos a aprender e incluso, en ocasiones especiales y bajo cuidadosa supervisión, a pensar. Son simple y sencillamente mi grupo favorito y lo que es más, los temas que se dan en primero no son tan asquerosamente abstractos como para carecer completamente de sentido.

Entre la niña sumamente inteligente de mirada baja y sonrisa coqueta, el niño ligeramente afeminado que aprende muy rápidamente, la niña más hermosa del mundo (tanto que si algún día tengo una hija, sería genial que se pareciera a ella (no hablo del físico)), un duende que se coló al salón, un niño sarcástico, amargado y divertido, otro con un humor muy parecido al mío (tan afortunado él) y una niña que creo que me ve como una figura paterna, me divierto mucho en esa clase. Estos animalitos sí aprenden y hasta podrían, en un futuro lejano y con algo de suerte, no ser mineros de carbón en un país tercermundista de los gachos.

A pesar de todo y de todos, odio dar clase de matemáticas. Estoy convencido de que bajo el esquema actual de la enseñanza y mientras me exijan cubrir ciertos temas idiotas, es imposible enseñarles a pensar y a entender. Sólo se les puede enseñar a hacer. Son como arañas de maquiladora que soldan hilo con hilo, sin saber por qué va el siete con el cinco ni el cuatro con el tres.

Sinceramente espero no volver a dar matemáticas a este nivel a menos que me den un grupo al que le pueda exigir como los esclavos sin valor que son, para que piensen, no para que hagan, que digieran, no traguen; que desarrollen el pensamiento crítico, no pectorales de acero.

Las matemáticas no tienen sentido sin la vida diaria y mucho menos si tienes pectorales de acero.




Alguien alguna vez sugirió que (!) fuese el signo para el sarcasmo en el lenguaje escrito.

viernes, diciembre 12, 2008

Lenguaje(cuento)

Esa tarde la tenía ocupada, pero la petición vino con tal tono de urgencia que no me pude negar y los planes con mi esposa tuvieron que esperar.

La conferencia era el Jueves y estuve preparando mi discurso desde el viernes anterior. Quería que todo saliera a la perfección; escogí cada una de mis palabras con cuidado en demasía, me aseguré de darle un ritmo animado a la plática, mantenerlos despiertos, atentos e interesados. Hasta donde sabía, estos niños estaban muy bien educados: Estaban en la mejor de las escuelas, donde sus travesuras infantiles habían de interrumpirse de 8 a 2 y su atención no podía desviarse de sus estudios. Su reputación los precedía y yo estaba seguro de que notarían todos los detalles que estaba cuidando al escribir. Apreciarían toda la información que me estaba dedicando a encontrar de tan diversas fuentes y al final recibiría al menos un escandaloso y cálido aplauso de felicitación y entendimiento.

Ensayé una y otra vez con distintas audiencias: mis colegas, mis amigos, mi esposa que a regañadientes había aceptado que cancelara nuestros planes para nuestro quinto aniversario nupcial. Alteré el discurso incontables veces basándome en lo que me decían mis audiencias y en lo que yo mismo notaba. Alcancé una perfección en la retórica que hasta a mí me sorprendió. Los temas fluian suavemente, las transiciones eran imperceptibles, la información y los pensamientos, así como las conclusiones estaban impecables. Todo estaba bien.

En el tema de mi esposa también me tomé mi tiempo. Cambié destinos, reservaciones, transporte, fechas, amores. Siempre estuvo presente en mi mente y cada minuto que pasaba preparando esta conferencia me pesaba como yunque atado al cuello. Ella entendía, o decía entender, pero eso no era excusa para descuidarla de manera alguna y no lo hice. Todo estaba listo para el viernes por la noche, un día más tarde de lo debido, pero sabía que podría compensarla.

Hasta el miércoles había estado pensando en el Jueves. Llegó el jueves y mi mente se llenó de viernes. Me subí al auto y en cinco minutos estaba en la escuela preparándome en el auditorio para dar mi tan bien preparada y por demás interesante conferencia. Todo estaba listo y a la hora indicada, como Kant en sus buenos tiempos, comenzaron a entrar los niños ordenados, en silencio absoluto, con ciertos dejos de interés en sus miradas. Se sentaron y comencé mi plática.

El tema lo manejaba a la perfección y con tanta preparación no tuve problema alguno para dominar miedos irracionales. Estuve divertido, interesante, ágil, perfecto. La dicción no era mi fuerte pero esta vez excedí mis propias expectativas; hablé fuerte, clara y confiadamente. Mi plática había salido exactamente como la había planeado; en ningún momento noté que alguno de los niños desviara su mirada de mí. Estaban atentos y esforzándose por seguirme el paso, aparentemente lográndolo.

Para el final de la conferencia les agradecí su atención e hice un ademán siguiendo mis palabras. Entonces un gesto familiar; un símbolo en un lenguaje extraño que en mi niñez tan fluidamente utilicé con mi hermana todos los días de nuestras vidas hasta que ella murió, siendo yo aún un niño. Ese símbolo que indudablemente significaba aplauso, apreciación, felicitación y entendimiento. Todos los niños, en perpetuo silencio, levantaron sus manos abiertas y comenzaron a girarlas de un lado al otro y de vuelta.

Aún tengo mis planes con mi esposa y espero que ésos salgan mejor.

domingo, noviembre 23, 2008

Carta de una madre preocupada

Una de mis alumnas de tercero llega un día y me explica la terrible historia de su tarde anterior. La historia está resumida en la siguiente carta que me mandó su madre:

"
Buenas Tardes!!

Profesor Darío

Cinthya comenzó el ejercicio que tenía de tarea, tuvo una duda y le pidió a su papá le explicara pero la confundió más.

Agradecería su comprención y que me hiciera favor de volverle a explicar.



Atte. Sra Asdf Qwerty
Firma

"


Cinthya me dijo que le preguntó a su papá una duda minúscula y éste se soltó explicándole algo que ella sabía que estaba mal. El papá entonces procedió a responder todos los ejercicios de la tarea. Ella, no atreviéndose a mandarlo a volar, simplemente se resignó. Me entregó la tarea y me dijo "creo que está todo mal... ahí me dice". Vi la tarea y efectivamente estaba todo mal, jaja.

Después me entregó la carta de la mamá y me reí muho. "Me la puedo quedar?" -pregunté. "Eh? Para qué?" -contestó. "Es que está muy graciosa". "Jajaja, ok, toda suya".

lunes, noviembre 10, 2008

Del propósito de las cosas.

En nuestro eterno afán de encontrarle un sentido a la vida hacemos muchas cosas. Tenemos metas, aspiraciones, planes, perros obesos, gatos llamados Luis y un gusto desmesurado por el mañana. Todo esto para llenar un vacío que se nos forma en el estómago el día en el que nos levantamos con la convicción de ser mejores.

Y es curioso que nos demos el lujo de llenar el vacío de hoy con la esperanza de que el vacío se habrá ido mañana, tan solo porque hoy tenemos esa esperanza. Y claro, la esperanza es algo bueno, y las cosas buenas nunca mueren, o algo menos eso dijo Andy Dufresne. Yo, por otro lado, sí morí. Conclusión: no debí ser bueno.

Pero eso de ser bueno es algo más allá de mi comprensión. A veces me siento sobre una calabaza y me pongo a pensar que podría ser yo la persona más estúpida del planeta entero, no comprendiendo un concepto tan sencillo como Ser Bueno. Pero no, el ser bueno no se puede separar de una utilidad ulterior de la vida. Sólo puedes ser bueno si existe un propósito en la vida hacia el cual puedas ser bueno. O malo. No puedes ser bueno ni malo a menos que conozcas el propósito de la vida y, curiosamente, mucha gente toma el ser bueno o malo como el propósito en la vida. Pero no, los eigenvalores no están disociados de los eigenvectores.

Dicen por ahí que el conocimiento no tiene utilidad sin un propósito, pero si la utilidad en sí es un propósito, esa frase se puede reescribir como "El conocimiento no tiene propósito sin un propósito". Y claro, un auto no puede volar si no puede volar, y para poder volar debe poder volar. Esto lo concluimos (muy a mi pesar) en la preparatoria y hasta la fecha, de nuevo muy a mi pesar, me sigue pareciendo un hecho inamovible de la vida, pero que no aporta nada ni al conocimiento sobre la vida ni al propósito de ésta.

Y entonces se divide a la vida en dos rubros: el conocimiento y el propósito. Supongamos que son ortogonales y forman la base de la vida misma. Sin conocimiento, sólo te puedes mover en el eje del propósito; sin propósito sólo te puedes mover en el eje del conocimiento. En cualquiera de los dos casos, existe una zona que está fuera de tu alcance. Debemos tener acceso tanto al conocimiento como al propósito para poder pasearnos felices por la vida. Aunque claro, pasearnos felices por la vida es un propósito y, por ello, todo se devuelve a lo mismo. Necesitamos propósito para tener propósito.

Cuál es, entonces, el propósito del propósito? Si estamos tan aferrados en encontrar el propósito de la vida, debemos preguntarnos qué haremos una vez que lo encontremos, en el supuesto de que suceda. Para qué lo queremos? Por qué queremos saber el propósito de la vida? Amor al conocimiento? Entonces, aún cuando se puede pensar que el propósito existe independiente del conocimiento -como muchas personas parecen pensar, el único propósito del propósito es el conocimiento. Quizá no el único, pero sí el último (as in ultimate). El conocimiento, por otro lado, no requiere del propósito. Prueba de ello es cualquier departamento de Teoría de Cuerdas en cualquier universidad. El conocimiento es la fracción que ya no se puede simplificar. Es aquéllo que no requiere de nada más para existir. Quizá es más como un número irracional que no se puede separar en partes más simples. Es lo más complicado, lo más incomprensible, es aquello que no se puede conocer. El conocimiento y el conocimiento del conocimiento son entes separados, a diferencia del propósito y el propósito del propósito. Quizá el conocimiento del conocimiento ni siquiera existe y a nadie le interesa. El conocimiento por sí solo es suficiente para existir; ni siquiera se requiere a sí mismo. Y que esto no sea confundido con aquéllo que se podría contestar con un "Para conocer hay que conocer", pues esa frase habla sobre el objeto a conocer y no sobre el conocimiento en sí.

Y de vuelta al asunto de la vida. El conocimiento y la vida son lo mismo. A lo largo de la vida no hacemos más que acumular conocimiento. Nada más sucede realmente. Y esto es algo que he estado masticando desde que estaba en la secundaria, quizá desde antes. Nosotros no vivimos en el presente. Vivir en el presente es tan absurdo como la idea de dos eventos evidentemente simultáneos en el régimen relativista. Lo único que ha sucedido en el mundo es lo que la gente puede recordar o lo que aún tiene efecto sobre el mundo. Sin embargo, lo que tiene efecto sobre el mundo debe poder ser discernible; si no, no sucedió jamás. Si un árbol cae en el bosque y no hay nadie para escucharlo, realmente hizo un sonido? No. Si no hay nadie alrededor, el árbol ni siquiera existe. El hombre es la medida de todas las cosas (esta frase tiene una extensión tan amplia sobre nuestra vida cotidiana y sobre nuestra concepción de la probabilidad). Sin hombre, no hay vida. La mujer, obviamente, no cuenta. Si ningún hombre sabe que el árbol existe, entonces no existe.

La diferencia entre "no saber" y "no recordar" es etérea. Y con etérea me refiero a que es como el éter conceptualizado a finales del siglo XIX. Cómo sabes cuándo no recuerdas algo y cuándo no lo sabes? A veces, en los buenos casos, recuerdas que alguna vez lo supiste y la ambigüedad es inexistente. En otras ocasiones, ni siquiera tienes conocimiento de haber tenido conocimiento y es en estas ocasiones en las que no se puede decir la diferencia. En términos prácticos, claro, es totalmente irrelevante, pero en términos de idioteces nocturnas que escribo para no trabajar en las N cosas que tengo por hacer, es parte del tema central de la vida.

La vida está cosida a retazos de urgencias, disimulos y rutinas. Lo que no recordamos no sucedió en nuestro mundo y la existencia del mundo de los demás es algo de lo que no estoy muy convencido todavía. A final de cuentas, ojos que no ven, corazón que no siente.

La vida, pues, no tiene futuro ni presente. Es sólo pasado enmarañado en la red neuronal que nos caracteriza. La movemos, revolvemos, masticamos, tragamos y vomitamos. Es nuestra vida y lo único que podemos hacer de ella es conocerla. No es un propósito, es un destino.

jueves, octubre 23, 2008

What if (ridiculously short story)

As she stands there, after two hours of waving her husband good-bye, looking at the cute guy across the street as he does what he does every morning, she just wonders what would happen if for once, just once, she left the house for a few minutes. The answer comes quickly: she would never come back.

domingo, octubre 12, 2008

La Torre de las Once Alarmas

Hace como dos meses, durante mi búsqueda de trabajo me encontré con una oferta bastante prometedora. Ofrecían buen dinero, no pedían casi nada y el horario no podría haber sido mejor. Hago la llamada de la verdad, me contestan, me dan muy poca información y se niegan a decirme dónde están sus oficinas hasta que les diga que, en efecto, quiero una cita con ellos mañana a las 5 de la tarde. Me preguntan qué nombre venía en el anuncio y la Primera Alarma suena en mi cabeza. La ignoro como cuando el despertador suena por primera vez, muy iluso él pensando que de hecho me voy a levantar, y sólo lo apago para dormir más. Pobre.

La dirección estaba un poco lejos, pero en auto llegué como en 15 minutos, contando el tiempo que me tomó encontrar la calle, estacionarme y demás menesteres propios de cuando llegas a una dirección nueva en una colonia no precisamente bella de calles pequeñas y casas sin número. La dirección, Médicos 119, para futuras referencias, es una casa. Segunda alarma. No es una oficina, no es un edificio, no es un búnker de guerra. No, es una casa. Y una fea, para esto. Afuera tiene un letrero en media cartulina amarilla escrito a mano con letras negras "Médicos 119". Tercera alarma, sigo durmiendo.

En la cochera hay unas sillas, ahí, a la intemperie. No sé cuál es su función. Me acerco a la entrada y hay un escritorio con un sujeto de apariencia poco profesional. "Hola, vengo a una entrevista de trabajo". Me vuelve a preguntar lo que preguntó por teléfono, le contesto lo mismo (no, el universo no había cambiado mucho en las últimas 24 horas), le entrego unos papeles que me pide y me salgo un momento a esperar a que llamen mi nombre. Junto conmigo, tres tipas de apariencia estúpida siguen el mismo proceso que yo. Finalmente, después de una larga espera de cinco minutos llaman mi nombre y me hacen pasar a la cas... oficina. Subo a la planta alta y me recibe un sujeto regordete, con cara de bonachón y calva de preocupación. El que podría ser mi jefe, supuse en ese momento. Entramos a su oficina y platicamos brevemente. Al final, después de hacerme las mismas preguntas que dos veces me había hecho el sujeto de la entrada y algunas preguntas más, me dice algo como "Bueno -mira su reloj-, ahorita ya empezaron pero yo creo que sí puedes entrar". Un signo de interrogación se dibuja en mi cara pero el sujeto de respetable apariencia lo ignora. Se retira por unos segundos y cuando vuelve me invita a pasar a la siguiente planta del edificio. Me recuerda a una película de Bruce Lee en la que se va peleando con diferentes sujetos subiendo una torre. En cada piso había un sujeto más fuerte que el anterior y con menos vello corporal.

Me hacen pasar a un cuartucho feo con unas 50 sillas puestas en forma de auditorio. En una tarima de unos 30 centímetros de alto estaba un sujeto de traje con apariencia de tranza (cuarta alarma que me pasó de noche en su momento) y en las sillas sentadas unas 24 personas, escuchando como zombies lo que el tranza bigotudo decía. La "entrevista" era más bien un curso de inducción dado por el sujeto ése a un grupo de zombies y yo. Quinta Alarma.

Me senté a darles el beneficio de la duda, no sé por qué. Supongo que estaba desesperado o de plano no tenía nada que hacer.

La empresa se llama Greca. Se dedican a dos cosas, primordialmente. Una de ellas es dar capacitación a otras empresas acerca de trabajo en equipo y mamadas de ésas. Básicamente si tú tienes una empresa y tus empleados apestan horriblemente, mas no literalmente, le hablas a Greca para que tomen a tus empleados mierda y te regresen unos modelos de productividad y buen olor (de nuevo, no literalmente). El segundo rubro de trabajo de Greca es que venden cosméticos. Así es, damas y caballeros, una respetadísima empresa que no solo capacita a tus empleados para que sean más rápidos, más inteligentes y huelan mejor sino que además los hace más bellos y de mejor olor (ahora sí, literalmente). Sexta alarma.

Y a partir de que dice esto y antes de que cualquiera de los zombies logre pensar en lo ridículo de la idea, el sujeto del bigote y la corbata de señora pasa a mencionar al menos diez ejemplos de empresas que se dedican a hacer dos cosas a la vez, llevando cada ejemplo hasta las últimas consecuencias. Sólo para ejemplificar:

"A ver... a qué se dedica Marinela? (Todos contestan como zombies "A vender galletas"... enserio, como zombies, al unísono, sin voz propia ni tono ni nada). Sí, pero no sólo vende esos productos. Porque sí, Marinela vende galletas, por ejemplo los polvorones, las canelitas, las x, las y, los w, los z (y procede a dar todos los ejemplos, por lo cual dejan de ser ejemplos y se convierten en una lista...). Pero además de venderlos y repartirlos, los produce, o no? Sí o no Marinela produce esos productos? ("Sí", contesta la nación de zombies). Ven? Marinela se dedica a hacer DOS cosas y a nadie le parece raro, entonces por qué les parece raro que nosotros demos capacitación y vendamos cosméticos? No tiene nada de raro, es lo más normal!"... y procede con sus n-mil ejemplos más, hasta que llega a uno particularmente molesto:

"A ver, a qué se dedica HSBC? Y procede a preguntar a los zombies, UNO POR UNO, su opinión sobre los negocios que HSBC conduce. Las respuestas van desde que guarda dinero hasta que da crédito, pasando por todo lo intermedio). Sí, sí, pero qué vende, en general? Digo, sí vende todo lo que me dijeron, pero qué vende? Qué vende? Qué vende? Qué vende? (sí, se repetía mucho)". Hasta que algún ingrato fue a contestar "Productos financieros" fue que el muy animal se calló y prosiguió al siguiente ejemplo. Notemos que este ejemplo no tiene nada que ver con lo que en realidad quiere ejemplificar...

El sujeto prosigue a decirnos que, así como Marinela, que tiene los departamentos de contabilidad, administración, producción, ventas, etc., y como CocaCola, que tiene departamentos de investigación, contabilidad, administración, producción, etc., y miles de ejemplos más y todos los departamentos que cada ejemplo tiene, nos dice que Greca, la cual, por cierto (olvidé mencionarlo antes), tiene sedes en al menos 20 ciudades grandes de México, que Greca tiene varios departamentos y que, a pesar de que hay puestos para dar Capacitación y para Ventas de Cosméticos, ustedes (nosotros) no van a hacer nada de eso. "A ver -dice-, qué es lo que no van a hacer?" Y sorprendentemente los zombies contestan "Vender o Capacitar"!!!! Pinches Zombies... lástima que no tenía una sierra eléctrica para eliminarlos a todos. "Entonces, qué no van a hacer ustedes?" Vender o Capacitar, repiten los zombies.

Y bueno, para no hacerla todavía más larga, pasaré a la Séptima alarma.

El nombre del puesto al que aspirábamos era "Supervisor Máster". Séptima alarma. Digo, enserio, quién le pone supervisor máster a un puesto que no requiere de absolutamente ningún conocimiento ni experiencia ni longitud? Porrrrr favor!

Durante todo el tiempo que el sujeto de la corbata florida y oscura nos explicaba las que serían nuestras funciones como Supervisores Máster, yo estaba pensando en las desventuras del Chihuahua, la estafa de los perfumes y otras cosas de esa índole.

En resumen, nuestras ocupaciones serían las siguientes: Recibir llamadas, concertar citas, entrevistar gente, elegir a los buenos, reclutarlos y supervisarlos. Todo esto para llenar su departamento de Administración, al cual no pertenecemos, con sangre nueva, porque, al parecer, Greca está en una expansión tan desmesurada que necesita de al menos 15 supervisores máster que recluten gente para llenar su departamento administrativo.

Mientras el sujeto repetía por n-ésima vez nuestras responsabilidades yo me puse a hacer cuentas. 15 personas, recibiendo, digamos, unas 10 llamadas al día, concertando, por tanto, 10 citas al día y asistiendo a ellas. Supongamos que de cada 100 cabrones, contratas a 1. No sé por qué, pero supongamos eso. Cada décimo día, entonces, un supervisor máster contrataría a una persona. Lo que significa que al día, entre los 15, se contratarían 1.5 personas para administración. En un mes ya tienes 45 personas en el departamento de administración. Supuestamente éste era un puesto permanente... así que hay algo raro aquí. Gato encerrado, mojado y maloliente. Octava Alarma. Para ésta, ya estaba despierto y suspicaz.

Dos sujetos levantaron la mano anteriormente para hacer una pregunta, pero el sujeto les dijo que las preguntas al final, así que guardé mi pregunta para el final. El final se dió y el sujeto, sin despedirse ni nada, salió de la habitación. Ja!

Así entra el apacible sujeto de la calva para aplicarnos un examen psicométrico. Valiente test, de 30 segundos con preguntas idiotas. Casi casi te preguntan "Vas a ser un buen empleado? Sí/No/No sé"...

Al final se va también sin despedirse y me eligen para pasar a capacitación, junto con las otras 24 personas que estaban ahí, salvo 3 que no quisieron. Es decir que de cada 100 vamos a contratar a 1 para administración, pero para RH eligen a 22 de 25... Novena Alarma.

Aún dándoles el beneficio de la duda, decido presentarme a capacitación. El día anterior a que comenzara, es decir, el domingo, decidí buscar Greca en internet para apaciguar mis dudas y sospechas. Entro a google y pongo Greca. Me aparecen miles de páginas con "Grecia". Pinche google idiota. Le pongo entonces "Greca -Grecia" y finalmente, la empresa con al menos 20 sedes en ciudades importantes NO APARECE. Nada referente a greca ni ninguna variante. Greca.No.Existe. Décima y penúltima alarma.

Al diablo con el beneficio de la duda. No fui a capacitación y estoy feliz por no haber ido.

Unos días después volví a comprar el periódico y comencé a hacer llamadas a diferentes anuncios sólo para darme cuenta de que todos eran de Greca. Y claro, para darme cuenta de esto tuve que concertar citas falsas para que me dijeran que estaban en Médicos 119. Todos de Médicos 119. Conté al menos 3 teléfonos distintos que eran todos de lo mismo y algunos otros anuncios eran obviamente también parte de esa estafa, pero a ésos no llamé para comprobar.



Mes y medio después, hace como tres días, veo el periódico y los anuncios siguen ahí, prometiendo miles a la semana, con los mismos números de teléfono y los mismos nombres. Estafa.

Ahora estoy de maestro y me falta dinero. Sigo buscando trabajo y no encuentro nada interesante. Estúpido greca.

Todavía me pregunto cuál será la estafa.